31 de diciembre de 2008

Tapices virtuales

Los tapices fueron creados con la finalidad de abrigar las paredes en tiempo de frío, aportando sensación de calor a las estancias. A lo largo de la Edad Media y los primeros siglos de Edad Moderna, además de convertirse en falsas puertas (separaban dependencias contiguas que carecían de ésta; sólo había el hueco y sobre él se ponía el tapiz), entre otros usos, se fueron configurando como obras de arte, con ricos motivos e hilos de gran calidad, hasta que cayeron en desuso.

No sé si el término 'tapiz', cuando nos referirnos a los fondos de pantalla de un ordenador, tiene algo que ver o no con los primeros tapices medievales, pero, al igual que éstos, empiezan a convertirse en verdaderas piezas de arte. De hecho, da pena pensar que están ahí para que aparezcan encima mil iconos, tapando la belleza del dibujo.

La web Paintbits ha escogido los 49 fondos de pantalla más impresionantes y los ha reunido en una 'pinacoteca' virtual de la que he 'tomado prestado' unos cuantos. En esa página están los enlaces para bajárselos en gran tamaño. ¿A qué da pena poner encima el icono de Mi Pc? Pussar och krammar!

26 de diciembre de 2008

Tacones de alta costura

La colección de zapatos de Alta Costura de Roger Vivier para este invierno no pasa desapercibida. Su barroquismo y su originalidad hacen de ésta una de las más vistosas y arriesgadas de la temporada (y no será porque, de repente, todos se hayan vuelto sobrios a más no poder). Cada uno de los siete modelos es único y las clientas que quieran hacerse con uno deberán encargarlo para que se lo hagan a medida. Yo no creo que sean muy baratos, así que mejor que se abstengan de pedir presupuesto las lectoras de gusto disipado (porque los modelitos se las traen) que no tengan varios miles de euros en la cuenta de gastos estrafalarios. Pussar och kramar!

ECUME DES MODES
Sandalia de piel de cocodrilo con una capa de pan de oro y plumas negras rizadas que refulgen con destellos de cristal de Swarovski, en una escultural cuña lacada en oro. Los cierres son de plata también chapados en oro.


SORRY
Sandalias con correas rematadas en una arquitectónica y escultural cuña que requiere 50 horas de trabajo para su construcción y cubierta de suave piel de cocodrilo negra. Se ajusta con pequeñas hebillas chapadas en oro. El interior está forrado con seda negra satinada.


LA NUIT
Sandalia de seda satinada adornada con cintas de organza gris ahumado. Suela y base del tacón realizados en piel de cocodrilo. Tacón de aguja lacado en negro y el interior forrado en seda fucsia. Las pequeñas hebillas doradas se adornan también con cristales.


PARADIS
Sandalia con correas realizadas en piel de cocodrilo cruzadas en forma de 'T' y adornadas con plumas negras. Plataforma en piel de cocodrilo negra y tacón de aguja lacado en negro.

MONSIEUR
Sandalia confeccionada en terciopelo negro y seda, bordada con lazos de satén negro. Espiga de trigo realizada con perlas y piel laminada en oro. Hebilla de plata y tacón de aguja lacado en negro.

PANAME
Sandalia con correas cruzadas en forma de “T” adornadas con seda pintada a mano, que requiere de 13 horas de trabajo para ser decorada. Bordados con gemas y lentejuelas multicolores, coronadas delicadamen-te con plumas y organza. El interior está forrado de seda negra y el tacón de aguja lacado en negro.

PARIS
Botines de seda decorada con motivos florales pintados a mano, bordados con gemas y lentejuelas multicolores y adornados con plumas y organza. El interior está forrado en seda negra y el tacón de aguja está lacado en negro.

20 de diciembre de 2008

Reciclando renos

¿A que es una monada?

El centro de Copenhague está lleno de pequeños puestos callejeros donde venden, por lo normal, frutas o flores. Aprovechando que es Navidad, un nuevo elemento se ha colado en el muestrario: el reno hecho con ramitas. Es una monada y luce un montón. De hecho, esta simbiosis entre pajarería y frutería, como operación de márketing, se merece un 10. ¿Existe alguien que no se quede parado en un escaparate con perritos y gatitos recién nacidos? Pues con los renos hechos con ramitas pasa lo mismo.

La primera vez que vi uno me dije: "Esto se lo llevo yo a mi madre cuando vaya a casa y quedo como un rey". Luego medité durante tres segundos acerca del sumo cuidado que profesan las líneas aéreas a las maletas y lo abultado que ya va mi equipaje de mano como para meter un reno, así que lo descarté.

La segunda vez que pasé por uno de esos puestos también pensé en hacerme con uno, pero esta vez para mí. No tardé ni dos segundos en darme cuenta de que comprar semejante tiesto iba a ser un problema a corto plazo. Seguro que deja todo el piso lleno de ramitas y, por no tirarlo, termina acumulando kilos de polvo en el salón. Lo que le faltaba a mi piso es más mierda, más polvo y más trastos.

Luego pensé que podía estar equivocado, porque lo bueno de que esté hecho con ramitas es que se puede reutilizar como abono natural, si lo mojas y dejas que se pudra; o para hacer encender la chimenea el día de Navidad (es un poco sádico, pero los hay sin corazón). Estos daneses, siempre tan ecológicos. Lo que no entiendo es que aquí no se esté estudiando lo de eliminar las bolsas de plástico de las tiendas, como en Londres, porque es impresionante la cantidad de material no biodegradable que usamos sólo para unos minutos. El otro día compré regalos y un poco de comida y llegué con siete bolsas que fueron directamente a la basura... me sentí mal conmigo mismo un buen rato.

Al final no me compré el reno. Me decidí por las peras, que me gustan más y también tenían buena pinta (ver foto). Además, mi economía no anda muy bien y prefiero llenar el estómago antes que mi espíritu navideño, aunque engorde.

Mi frutería

9 de diciembre de 2008

NH attacks!

Nhow Milano

Mi hotel de Milán es como una vuelta a casa. Me hospedo en el Nhow, que pertenece a la cadena española NH, cuyo desembarco en Italia está revolucionando la hotelería de aquí. La diferencia con respecto a mi hotel de Florencia es notable (y no sólo con el último, también con todos los que no eran de 5 estrellas), aunque no me convencen los visillos a modo de pared y el baño tan incrustado en el dormitorio.

Como muchos habréis padecido en vuestros viajes a Italia, los hoteles son una mierda. Los de cuatro estrellas no tendrían ni tres en España, sin contar que son muy viejos y con unas instalaciones deplorables (y los de menos de cuatro estrellas son pensiones cutres). Así que NH, que ofrece un servicio decente (que no excelente), se está haciendo de oro, porque aquí parece que no han descubierto aún el negocio de los hoteles de diseño moderno a precios permisibles.

Excelsior de NápolesEn mi opinión, el mejor hotel en el que he estado en Italia es el Excelsior de Nápoles. Está al lado del mar, al final de un paseo marítimo muy interesante y a un paso del centro. El restaurante en la última planta ofrece unas vistas impresionantes. Yo estuve muy a gusto en él, pero hay que ser sinceros. Al Excelsior le pasa lo mismo que a otros muchos de Italia, que se creen que con tener una recepción lujosa, muchos objetos dorados y habitaciones rococó ya es suficiente. Y no, no es así. Pero tampoco hay que llegar al snobismo y decir que son malos establecimientos, porque no sería justo.

Excelsior de Capri

A pocos kilómetros, el Excelsior Vittoria de Capri sí que es de talla brillante, pero no me he hospedado nunca en él, así que no lo puedo poner en la lista. Mi visita relámpago a la isla fue tan surrealista que casi no tuve tiempo de fijarme mucho en el hotel en el que pasé una noche. No me acuerdo del nombre ni casi de nada. La culpa fue del ferry, que en mi vida me he mareado tanto y estuve medio enfermo hasta casi la hora de la cena. Al día siguiente nos volvíamos tempranito, así que no recuerdo más que el colchón era muy cómodo y el desayuno, escaso y poco convincente. Me juré a mi mismo que a Capri no volvería, porque el ferry de vuelta fue casi igual de insoportable, así que me temo que me voy a quedar sin Excelsior Vittoria. Pussar och krammar!

3 de diciembre de 2008

Tres átomos (que no moléculas) de belleza infinita

A mediados de la década de los 90, Andalucía Occidental vivió uno de los peores periodos de sequía de su historia. No llovía, literalmente. Ninguna gota de agua en meses, más de dos años sin que el cielo se abriera para depositar más de 1 litro por metro cuadrado. Las vides de Jerez se secaban sin remedio y la remolacha azucarera agonizaba, al igual que la economía de muchas familias. Todos en mi ciudad aprendimos a convivir con los cortes de 12 horas de agua y no abrir el grifo más que lo estrictamente necesario (aún hoy me siento culpable si me lavo los dientes o las manos y no lo cierro mientras me cepillo o enjabono).

Fue en ese contexto en el que nació mi primo Antonio. No supo lo que era la lluvia hasta que cumplió los dos años, y corrió asustado hacia su madre cuando, por la ventana, empezó a ver agua que caía sin parar, como si alguien hubiera puesto una ducha gigante en el cielo. Veía a sus vecinos sacando esas cosas que tenían en la entrada de sus casas, llamadas paraguas, y que nunca entendió para qué servían. Él mismo, cuando vio que nadie se alteraba porque lloviera y que incluso parecían contentos y felices de que estuviera ocurriendo, se acercó tímidamente a la puerta de cristal del balcón de nuestra abuela para ver la calle llena de agua, charcos que crecían de tamaño en minutos, aceras anegadas y mucha gente que corría hasta el primer lugar techado que encontraban.

Es en días lluviosos cuando más me gusta recordar aquellos años. Por más que me queje de lo molesta que es la lluvia o el tener que ir con un aparatoso paraguas a cualquier lado o que las calles están llenas de barro, no debo olvidar que es esa agua que cae lo que nos da vida. Sólo son tres moléculas átomos, pero forman la combinación más hermosa de la naturaleza. ¿Quién quiere oro en un planeta que sea sólo un desierto? Pussar och krammar!

29 de noviembre de 2008

Amarillismo hecho biblioteca

Le voy a pedir a Don Otto que me preste un poco de su famosa ira social. La necesito para enervarme ante la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid va a bautizar con el nombre de Álvaro Ussía la biblioteca que piensa construir donde antes estaba la discoteca El Balcón de Rosales. ¿Qué meritos culturales ha hecho Álvaro Ussía para merecer el honor de que una biblioteca pública lleve su nombre? Me parece el colmo del oportunismo, la desfachatez y el amarillismo hecho política.

Siento como el que más la muerte del chico, no hay razón que justifique el modo en el que fue asesinado y, por supuesto, estoy al lado de todas las víctimas de esos porteros agresivos que se creen los reyes del mambo sólo porque tienen un pinganillo en la oreja y van de negro, pero lo de la biblioteca me parece fuera de lugar. ¿No hay ningún escritor u hombre de letras que se lo merezca más? Sobre todo si, como dicen los compañeros de Ussía cuando no hay micrófonos delante, éste era un tarambana sin oficio ni beneficio que se dedicaba a ir a fiestas y pasaba mucho de los estudios (parece ser que, al morir el padre, se volvió algo más responsable, pero tampoco fue un cambio radical). Vamos, que precisamente en una biblioteca cogiendo un libro en préstamo no se le veía.

¿No se le ocurre al equipo de Gallardón otro modo de homenajear al chico? ¿Acaso es necesario que reciba un homenaje? ¿Por qué se homenajea a Ussía y no a los que han muerto en accidentes laborales o fueron asesinados en un robo con arma blanca? ¿Creen que con el gesto de la biblioteca van a esconder su incompetencia como gestores del ocio de la capital? Y lo que me da más miedo: dentro de 50 años, si algún estudiante con las mismas inquietudes culturales de Alvaro pasa por la puerta de la biblioteca en cuestión, ¿pensará que Álvaro Ussía era un literato de renombre? Pussar och krammar!

27 de noviembre de 2008

Δομήνικος Θεοτοκόπουλος

Ayer fuimos a ver 'El Greco', la película hispano-griega que narra la vida del maestro Doménikos Theotokópoulos. Hicimos parada previa en la Pensión Corredera donde, a pesar de que nos presentamos sin avisar y en plena cena, nos recibieron con su amabilidad de siempre, la misma que la ha hecho famosa en toda la blogosfera.

La película no es de las que te hace salir del cine sobrecogido. Su lentitud hace que muchas veces no entiendas bien hacia dónde va la trama. Sin embargo, siempre es una delicia ver este tipo de filmes, en los que podemos apreciar no sólo una biografía bocetada de un pintor famoso, sino también acercarnos a la intrahistoria de la España del siglo XVI. Es una pena que apenas tengamos películas históricas españolas. Títulos como 'Juana La Loca' son los que necesita el cine patrio, y no bodrios como 'El Club de los suicidas'.

Una de las pocas pegas que le encuentro a la película, además de que esté doblada y no rodada en castellano, es que da una imagen de la Inquisición algo inexacta. Afortunadamente, he tenido profesores y he leído bastante sobre ésta y las mentiras que los países enemigos de la España imperial de entonces hicieron correr por toda Europa, donde sí que tenían inquisiciones mucho más sanguinarias. No es que la española fuera un ejemplo de caridad cristiana y candor, para nada, pero la película tergiversa algunas cosas, como los interrogatorios o el modo de condenar al hereje.

Aún así, creo que es una buena elección si apetece ir al cine alguno de estos días de frío, además de que sirve, de paso, para apoyar un género, el histórico, que no debe faltar en nuestra extremadamente mercantilista industria audiovisual. Pussar och krammar!



PD: Hoy estoy en Bilbao, así que tardaré en contestar.

11 de noviembre de 2008

Mr. Robinson

Aquí estoyAnoche dormí en las Islas Seychelles. También fue la primera vez que veía con mis propios ojos el Océano Índico, cuyas olas rompen a tan sólo unos metros de mi villa (en el hotel en el que estoy, el Sainte Anne Resort, no hay habitaciones, sólo pequeñas casitas junto al mar, que es lo que se veía en la imagen de ayer). Para llegar, cogimos un avión hasta Roma, luego otro hasta Victoria, la capital del archipiélago, y terminamos en un barco que nos acercó desde la ciudad hasta el coqueto puerto de la isla privada de Sainte Anne. Como era tarde, no hemos podido disfrutar de este pequeño paraíso hasta esta mañana, cuando nos hemos levantado con los susurros del mar.

Aquí no estoy solo. Formo parte de un grupo de periodistas de diferentes medios, invitados por el hotel para que lo conozcamos y lo probemos con calma. Como todo no va a ser dormir y comer en alguno de sus cuatro restaurantes delicatessen, han programado una serie de actividades para que podamos exprimir al máximo las posibilidades que ofrece el resort y las Seychelles. Entre hoy y el sábado, que es cuando nos marchamos, me dedicaré a hacer un poco de todo y, si no hay contratiempos, espero poder relajarme de tanta acción en el spa que Clarins tiene en el hotel, que entre europeos tenemos que cuidarnos, ¿no?

7 de octubre de 2008

Jirafas en Zimbabwe



Esta noche me voy con mi becaria de reportero dicharachero. Somos los enviados especiales a una cita gastrónomica que va a reunir en un restaurante de Copenhague a una veintena de chefs de los que te hacen la boca agua con sus platos y el bolsillo trizas con sus precios. Sí, esos mismos. No os pongo los nombres porque no habreis oído hablar de ninguno, a menos que seáis fieles a la Guía Michelin, pero imaginaos a un Arzak, un Arola y un Santi Santamaria juntos. La cosa es que nos vamos los dos porque mi jefa de redacción pretende que entrevistemos a los máximos posibles para una nueva sección que va a tener mi revista en noviembre y que se llamará 'El fin de semana perfecto de...', más o menos igual que la que tiene el 'How to Spend it', que para eso somos su edición danesa. Está histérica y cada vez que alguien le llama para ofrecerle algún tema, no hace otra cosa que preguntar por lo del fin de semana dichoso, que vamos a tener una nevera que ni el ¡Hola! y su famosa caja fuerte.

A mí lo de trabajar fuera de mi horario laboral es que me pone enfermo, y mañana me toca también, que tengo una exposición, así que estoy doblemente malhumorado (eso sin contar que me han llamado esta mañana para preguntarme que si quiero ir a un fiting ¡EL DOMINGO! -un fiting es una prueba de vestuario para un desfile-).

He pensado que, para relajarme, como ya sabéis que mi imaginación vuela, podría pensar que no estoy aquí pasando frío con los cocineros y que me encuentro en el
Hotel Pamushana de Harare (Zimbabwe), el de las fotos. Es un hotelito formado por seis villas independientes y donde te prometen que, desde las ventanas de cada choza (más grandes que toda micasa cada una de ellas), te puedes pasar el día viendo jirafas (que a mí siempre me han llamado mucho la atención, la verdad, aunque sólo las vi en el Zoo). Pero no sólo por las jirafas merece la pena. Tiene un spa chulísimo, organiza excursiones y safaris, una piscina que te cagas y, encima, te dejan telescopios por si te aburres y quieres mirar las estrellas. ¿El precio? Con pensión completa, apenas 1.100 euros por noche. Una ganga, que nada más me entere de un avión que va para allá ni me lo pienso.

Y mientras espero el embarque, una canción que ya me enganchó la primera vez que la oí. Es de Nina & Kim, unas suecas muy majas (las conocí en Gotemburgo hace unos veranos). Pussar och krammar!

11 de septiembre de 2008

¿Es posible guardar un secreto?



No conozco a nadie que, ante la pregunta "¿Sabes guardar un secreto?", te diga que no. El deseo de saber nos puede a todos, incluso a los menos curiosos. Nuestra mente sabe que NO sabemos guardar un secreto, pero sólo mintiendo conseguiremos que la información llegue a nuestro poder. Si soy sincero, tengo la impresión de que sólo sabemos guardar los secretos cuando lo que nos cuentan nos es completamente indiferente e insustancial, que es como si no lo hubiéramos oído nunca, vamos, o cuando somos tan interesados como el que lo cuenta en que nunca de nunca se sepa la historia (y a veces ni aún así mantenemos la boca cerrada).

Yo me tengo por alguien que sabe guardar un secreto, que bien lo puede decir mi amigo Erik, que nunca conté a nadie lo suyo con los dos hijos del panadero de abajo (ups!). En serio, que sé mantener la boca cerrada, pero que me cuesta un montón y al final siempre se me escapa a alguien que no tiene nada que ver con la historia, que es lo que yo llamo "efecto olla exprés", porque evito reventar del estrés (es deformación profesional, una buena historia es difícil callársela) pero no meto la pata con quien ha confiado en mí. Y es que hay secretos y secretos... Y tú, ¿sabes guardar un secreto?

Ahora que andamos en temporada de desfiles me he acordado de que el único desfile que mataría por ver en directo es el de Victoria's Secret en Estados Unidos, porque es el montaje más alucinante que existe sobre la tierra. A mí de la pasarela lo que me gusta es que haya espectáculo, que se monte un show bueno. Nomamente son un aburrimiento. Hace años, estaba yo en Cibeles que me dormía y casi me meo del gusto cuando unos diseñadores hicieron todo el desfile con músicas de series infantiles de los 80 y con los modelos dando saltos. ¡Eso sí que fue un espectáculo! (creo que fueron los de La casita de Wendy pero no estoy seguro). Una pena que en la pasarela madrileña la única que monta algo de show sea Juana Martín.

9 de septiembre de 2008

Aprender a comer

En Corea no se piden platos, como en el mundo civilizado. Allí, salvo en los restaurantes extranjeros, lo que se pide son comidas (la misma para todos los de la mesa, salvo en el caso de las sopas). Por eso, el primer día, cuando aún no sabíamos esto, nos liamos y aparecieron tres comidas completas para dos personas, en vez del primero para compartir y dos segundos…

Lo habitual es que pidas una comida para todos los comensales y que ésta venga acompañada de muchos platos pequeños que hacen las veces de acompañamiento o guarnición (soja, ajo, cebolla, verduritas, tofu...). De todos los platillos, el que nunca falta y el más famoso es el kimchi (col fermentada durante meses con pimienta y pimentón, de sabor un tanto horrible pero que, como se lo ponen a todo, te acostumbras), considerado la comida nacional de Corea.

una comida coreana: bulgogiLa carne, normalmente ‘bulgogi’ (ternera), se cocina en la propia mesa. Una vez lista, se coge una hoja (de lechuga o de un árbol no identificado por nosotros) y se va haciendo una especie de rollito o taco con un trocito de carne y los diferentes ingredientes de los platitos y sus salsas. Se come directamente el rollo de verdura y a por el siguiente (con arroz, mucho mejor). La sopa es parecido, pero metiendo todos los ingredientes en el cuenco.

Lo peor fue aprender a manejar los palillos coreanos, que no son redondos y de madera como los chinos y japoneses, sino de metal, muy finos y alargados. Al final, le pillamos el truco, tanto que nos llevaron a un restaurante chino en Busan y nos costó coger las cosas con los de madera. La pena fue que se me olvidó traerme unos palillos a España. Sí me traje unos japoneses, pero no es lo mismo.

27 de agosto de 2008

Catálogo de blog

Scott Schuman es el autor de uno de los blogs de más exito del mundo: The Sartorialist, en el que muestra los looks que encuentra por la calle (normalmente en Nueva York, aunque cada vez viaja más por todo el globo gracias al éxito de la web, que le reporta contratos con importantes revistas y firmas de ropa). Como sus palabras sobre moda se convierten, la mayoría de las veces, en ley y los productos que saca en sus fotos, como sean muy reconocibles por el público, se venden como rosquillas, no es de extrañar que se lo rifen.

El gato al agua, en este caso, se lo ha llevado Gant. La que fuera marca americana, luego sueca y ahora suiza lo ha fichado para que muestre al mundo lo que intentan conseguir con sus nuevas colecciones: que han cambiado y mucho. Desde que entró un nuevo director creativo, Brian Rennie (ex de Escada), la ropa se ha vuelto más trendy y ya no parecen copias de Ralph Lauren o Tommy Hilfiger (habría que discutir quién copia a quién), así como ha desaparecido cualquier referencia a Estados Unidos en la ropa (antes, incluso ponía GANT USA).

El resultado no está nada mal y creo que han dado en el clavo con la elección tanto del fotógrafo como del diseñador, porque el rollo urbano de lo nuevo de Gant (y de lo que está por llegar, que ya os digo que es genial) sí que marca un punto de inflexión. Además, la sesión de fotos tiene su historia, porque le pidieron a Schuman que seleccionara diez de los neoyorquinos que ha fotografiado para su blog que más le hubieran impactado, y éstos escogieron la ropa que iban a llevar en el propio showroom de la firma, dando cada uno su propio estilo al resultado final. Yo ya era fan de Gant, pero ahora, mucho más. Pussar och krammar!

22 de agosto de 2008

Prada en el desierto

¿Qué pinta una tienda de Prada a las afueras del pequeño pueblo de Marfa (Texas)? Está en medio del desierto, junto a la autopista 90 de los Estados Unidos, y no tiene nada que envidiar a la gran mayoría de homólogas que existen en todo el mundo. Bueno, una cosa sí que debe envidiar: clientes, y es que nadie ha entrado en ella (y mucho menos comprado).

No es que en el Grupo Prada se hayan vuelto locos a la hora de planificar sus aperturas internacionales. El desierto norteamericano sigue siendo una zona poco interesante para las firmas de lujo. Se trata, más bien, de la última invención 'artística' de los berlineses Michael Elmgreen e Ingar Dragset, que tratan con esta tienda falsa de jugar con la mente del público. "La combinación de un paisaje desértico, en medio de la nada, con una tienda de productos de lujo es completamente inimaginable. El diseño minimalista corporativo de Prada y la tierra circundante solitaria del desierto crean juntos una gran impresión visual, pero simultáneamente son inútiles", explicaron.

Lo que más llama la atención es que, según el sensacionalista Fashion Week Daily, sería la propia Fundación Prada, la institución que se encarga de administrar el dinero que el emporio textil destina a artes y diferentes eventos culturales, una de las participantes de este proyecto y la que llenó la tienda con productos de la colección del año 2005. En Milán nadie dice nada, y pocos se creen esto último, pero lo que sí es cierto es que la idea de Elmgreen y Dragsetes es que sea la erosión la que acabe con esta 'escultura', dentro de muchos, muchos años. Pussar och krammar!

8 de julio de 2008

Un delito con premio

Mi directora quiere tener un detalle con la gente de British Airways mandando a uno de nosotros a un viaje de prensa al que, en principio, no íbamos a ir. ¿Y quién lo va a cubrir? Pues yo, porque tenía que ir la becaria pero ésta se ha despedido para hacer cine (buscamos becario). Y no es que me queje, que se trata de un pedazo de viaje a Londres que incluye ir a ver un musical de teatro, montarnos en el London Eye (nunca he subido, que es muy caro), degustar la comida de alguno de esos restaurantes de precio imposible y, como remate, una buena sesión de spa y masaje.

Normalmente no me gusta viajar en fin de semana porque, por muy lujoso que sea, sigue siendo trabajo y yo creo que los sábados y los domingos están ahí para despertarme tarde con el rubio y hacer las mil cosas que no puedo entre semana, como poner lavadoras, tender, hacer la compra, limpiar la casa... Sin embargo, mi chico tiene una boda en Pamplona justo este sábado, así que, para estar solo en Madrid, mejor me largo.

¿A qué voy realmente a Londres? Sin estafa de por medio, me marcho en Primera Clase de British Airways a la capital inglesa para conocer y probar el Hotel Brown's, un lujoso establecimiento de la cadena The Rocco Forte Collection. Se trata de un hotel inaugurado en el siglo XIX, remodelado para convertirlo en uno de los más impresionantes de la ciudad. Es famoso porque, desde allí, Graham Bell hizo la primera llamada de teléfono de la historia. También porque Theodore y Franklin Roosevelt, además de ser clientes habituales, pasaron en él su luna de miel; y Agatha Christie o Rudyard Kipling escribieron y se inspiraron en sus habitaciones.

Vamos, que dentro de unas horitas me espera un fin de semana de marqués. Si alguien me quiere mandar un sms propio de envidioso cochino durante estos días, mi teléfono móvil británico (me lo compré cuando el rubio vivía allí y aún funciona) es el +44 794 832 1972. Pussar och krammar!

27 de junio de 2008

VIP de jornada intensiva

ése soy yoMenuda semana que he tenido, ¡y aún faltan tres días para que acabe! No doy abasto con mi vida social, que se ha reactivado como la espuma desde que estoy de jornada intensiva. El otro día me volví a ir de sarao, pero esta vez con una buena amiga de la Universidad que de vez en cuando se deja caer por aquí. Fuimos a la apertura de la tienda de Dolores Promesas, una marca de moda femenina que está dando mucho que hablar por su calidad, buenos diseños y mejores dueñas (dos chicas que me caen genial y son un ejemplo para cualquiera, quizás un día cuente su historia). Allí estaba un equipo de 'Sé lo que hicísteis' y, como nosotros también estábamos en la zona VIP, pues salimos en el vídeo (como se ve en la imagen de arriba y a partir del minuto 8 más o menos, abajo).

Por si estaba algo tensionado con tanto sarao, he tenido que probar un centro wellness (el lunes, un masaje a base de cremas de frutas) y un spa privado en plena Puerta de Alcalá (ayer, un masaje con piedras de obsidiana y circuito termal). Además, también ayer, en vez de ver el partido, me largué al cine, al pre–estreno de una película americana que se llama 'Paso de ti' y que es la típica para adolescentes hormonales. Nos dieron tres entradas y allá que nos fuimos el rubio, una amiga y yo. Entre una cosa y otra, miedo me da terminar apareciendo en el '¡Hola!'... Pussar och krammar!

25 de junio de 2008

Definamos glamour

Esta semana se han celebrado en Madrid los III Premios Internacionales YoDona, que el suplemento femenino del diario 'El Mundo' otorgó a dos mujeres comprometidas de verdad con la lucha por la dignidad, el desarrollo y los derechos de las féminas. Bajo el epígrafe de 'La fiesta más glamourosa', se pudo ver a un buen ramillete de famosas con los vestidos más feos que jamás se hayan creado, por lo que me pregunto si en la invitación, en vez de pedir etiqueta, solicitaron sacar del armario lo más horrible que se encontrara. Es ver el photocall y quedarse uno traspuesto.

No es que no hubiera cosas decentes, como el traje de Isabel Gemio o el que lució Yvonne Reyes, sin duda la más elegante de la fiesta; pero entre tanto despropósito, quién se fijaba. Por un lado estaban las señoras que se dedican a la política, que con tanta comisión permanente y mitín conciliador han olvidado lo que quiere decir 'vestido de fiesta' (caso de Sáenz de Santamaría y Pajín, que no dan para más ninguna de las dos) y 'diseño apropiado' (la tarta humana, anteriormente conocida como Ana Pastor, ¡con hombreras! tan retro...).

politicas del glamourPero fue el gremio de diseñadores el que se llevó la palma. Desde el que fue en vaqueros porque "es que soy guay, ¿sabes? Y como molo tanto, pues me paso por donde me da la gana lo de la etiqueta" (Tom Pernas y Carlos Díez) a la sábana que cogió en un momento Ana Locking, atada con una bolsa de basura, justo antes de salir de casa. ¡Si Agatha iba discreta al lado de todos los demás! Eso sí, nada comparado con la diseñadora que se llevó el premio 'Muerta Sánchez' al enjendro textil de la noche: Kina Fernández. Como dijo aquel, para mear y no echar gota.

Kina Fernández

7 de mayo de 2008

Los patucos del millón de dólares


Lo que hay sobre estas líneas no es un vulgar bodegón de calzado. Se trata de un bazar de patucos y zapatos para bebés de Gucci, Nike, Dior, Louis Vuitton y Vans. Como partimos de la base de que un bebé no escoge su ropa, que todos detestan los zapatos por igual y que, en caso de tener que llevarlos, les da igual si son caros o baratos; no nos queda más remedio que pensar que estas tonterías para pies (¿qué son si no?) se fabrican pensando en los familiares (padres, abuelos, tíos...) de los recién nacidos, que compran a sus retoños estas pijadas sin darse cuenta de que los convierten en ejemplos de la peor cara del consumismo: el que no tiene sentido ni aparente. ¿O es que alguien cree que un bebé es más 'presentable' si calza unos Gucci?

Una de las carácteristicas esenciales de los artículos de lujo (y por lujo no entiendo horteradas tipo Versace, Dolce & Gabbana o Etro, por poner algunos ejemplos) es que son capaces de mantenerse al margen de modas pasajeras. Muchos se convierten incluso en legados y símbolos de estatus. ¿Qué pintan entonces los patucos? Los bebés crecen, por lo que los zapatos no duran nada de nada. Además, ¿quién se fija en el calzado que lleva un bebé que no sabe andar dentro de un carro? En el caso de que realmente se usen, lo más probable es que se rompan. ¿Merece la pena pagarlos? Vayamos al grano: ¿acaso existe quien se sienta más o menos orgulloso de su bebé y de su condición de padre según los patucos que lleve su retoño? Si así fuera, ¿no se repugna a sí mismo?

Puedo entender muchos gastos superfluos, desde el que colecciona relojes de más de 20.000 euros a la que sólo viste de diseñadores de renombre, sin repetir nunca modelo. También al que se gasta una millonada en la suite de un hotelazo e incluso al que compra coches de altísima gama y que nunca llegará a conducirlos ni 10.000 kilómetros. En cambio, con el lujo para bebés, mi raciocinio no alcanza a comprender los impulsos de compra. ¿Qué lleva a esas personas a hacerse con esos artículos? Si no existiera, la 'lujitis extrema paranoide' como enfermedad mental deberían inventarla. Adquirir este tipo de cosas no es más que puro chovinismo; y ya puestos a serlo, qué mejor que estos zapatos de la línea infantil de Dior:

Son de cuero de la mejor calidad, hechos casi a mano, decorados en dorado metálico (parecen hechos de oro), están forrados de borrego y algodón y, como Dior los retiró el año pasado de su colección para bebés, se han convertido en piezas de coleccionistas. Su precio inicial fue de 150 dólares y ahora perfectamente pueden valer el doble. ¿Alguien se atreve a hacerse con ellos? Pussar och krammar!

28 de marzo de 2008

¡Coconut eres tú!

Durante los días que pasé con Fabien en Capbreton, mi anfitrión me cocinó un delicioso arroz con leche de coco que estaba para chuparse los dedos. De hecho, me gustó mucho más que el que probé en un restaurante laosiano de Londres hace algunos años. Como mi amigo no es el rey de la cocina precisamente, y la receta era bastante sencilla, me entraron ganas de hacerla yo también en mi casa.

Para que me saliera igual que a él, imité todos sus pasos: compré arroz basmati (en casa sólo tenía vaporizado, que no controlo bien los tiempos y no me gusta que se me pase el arroz) y una lata de leche de coco no muy grande. El problema fue que, al abrir la lata, no salío un líquido blanco y espeso como en Capbreton, sino que era una masa solidificada gris que, según la lata, había que agitar hasta convertirse en un líquido grisáceo que olía raro, pero no a podrido.

Hice el arroz según la receta, añadí la leche grisacea y... a la basura con todo. Estaba asqueroso, incomible y vomitivo. Ya me he apuntado preguntarle a Fabien la marca exacta de la leche que él compró, porque está claro que ahí está el truco para que en su casa rebañara la cacerola y en la mía casi la tiro también junto a la comida. Me doy una segunda oportunidad. Si vuelve a salir mal, nunca máis!

El problema es que, al día siguiente de mi experimento fallido, fui al Mercadona que hay cerca de mi casa a hacer unas compras ¡y todo me olía a leche de coco! ¡Menudas arcadas que me entraron! Creo que a esto lo llaman esquizofrenía gastronómica, porque mira que he ido veces a ese supermercado... al final lo solucioné poniéndome unos minutos al lado de las patas de jamón serrano, que es la medicina más reconfortable que existe. Pussar och krammar!

18 de marzo de 2008

Tiene su punto

Un dimanche après-midi à l'Île de la Grande JatteArwen ha contestado en su blog un test en el que le preguntaban por mil cosas. Quiero pensar que la idea final del mismo era sacar conclusiones acerca de cómo era ella a través de sus respuestas. Una de las cuestiones era quién consideraba su pintor favorito. Inmediatamente pensé en quién hubiera escrito yo, y la respuesta se me vino rauda a la cabeza: Seurat, el genio del Puntillismo.

Une baignade à AsnièresEl problema surgió cuando quise ir un poco más allá y llegar a una conclusión sobre qué significaba eso. Es decir, si mi pintor favorito es Seurat y desde pequeño me encanta el puntillismo y los autores que usaron este técnica, ¿qué quiere decir eso sobre mí? Porque los adjetivos que yo asociaría a una persona 'puntillista' (metódico, ordenado, detallista, preciso, constante...) no me los aplicaría ni de coña. En fin, que me rallé buena parte de la noche con este tema y menos mal que estaba Ángel para oír mis tonterías, que si no ya me veo llamando a algún programa de radio nocturno. Con él estuve hablando de Arte, de genios como Manet y Monet, del Síndrome de Stendhal... vamos que no parecía yo (normalmente prefiero hablar de mordiscos rabadilleros, la verdad).

También me dio por pensar en la gente que se pasa la vida en un museo mirando un sólo cuadro, como mi amiga María o incluso el rubio. En nuestra primera visita a Bruselas, él dedicó una mañana entera a ver los Museos Nacionales de Bellas Artes. Entro muy temprano él sólo y quedamos en que le recogería a la una de la tarde. A esa hora, él iba aún por el arte del siglo XVIII, así que, para hacer tiempo, también eché yo un vistazo a las salas cargaditas de cuadros. ¿Os podéis creer que empecé en el siglo XIV y le adelanté? De repente me la encontré, sin saber ni que estaba allí. Era 'La Seine à la Grande-Jatte' (abajo), la obra de Seurat que guarda el museo junto a otras delicias puntillistas. Creo que estuve más de 20 minutos observándola, pero se me hicieron 20 segundos. Hasta entonces no había entendido que alguien pudiera ver tanto tiempo un cuadro y disfrutara con ello.

La Seine à la Grande-JatteNo me ha vuelto a pasar, supongo que porque aún tengo pendiente una visita al Instituto de Arte de Chicago para ver el cuadro que encabezaba esta entrada: 'Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte' (Un dimanche après-midi à l'Ile de la Grande Jatte), el más famoso de Seurat. En Bruselas tenían una réplica, pero no era lo mismo (bueno, yo pensé que era el cuadro original, hasta que me enteré que éste estaba en Estados Unidos). Pussar och krammar!

12 de febrero de 2008

Cibeleando

El reencuentro con la Pasarela Cibeles fue mucho más animado de lo que esperaba. De hecho, la primera sorpresa fue nada más llegar. Eran casi las 14.30 y el desfile de Juan Duyos ya había empezado, así que busqué cualquier asiento libre donde sentarme. Justo encuentro una silla en la quinta fila y me encuentro al lado a un chico de Jerez con el que hice prácticas de verano en Onda Cero. En esa época, este chico era pijín y salía con la chica más maciza de mi instituto. Ahora, más de diez años después, viste con un estilo más bien pop y me temo que no está del todo interesado en las chicas...

Cuando acabó el soporífero Duyos, charlé un poco con mi paisano, pero no demasiado, que ya había hambre. Mis amiguetes de Cibeles me estaban esperando para irnos al restaurante, así que con ellos me fui. Una de las mejores cosas que tiene la Pasarela es el buffet para la prensa. No es que pongan de todo, pero son montañas de delicatessen varias como jamón ibérico, salmón con espárragos, fideuá, canapés, ternera en salsa, ensaladas mil (que hay mucha histérica de las calorías suelta entre los periodistas de moda) y otras muchas cosas ricas.


A muchos colegas sólo los veo en Cibeles, ya que no son de medios de Madrid o no coincides nunca con ellos en las presentaciones, por lo que siempre nos da mucha alegría reencontrarnos y confirmar que seguimos siendo las mismas lenguas viperinas de siempre. No solemos dejar diseñador con cabeza, y ayer lunes pocos se salvaron de la quema. Lemoniez demostró que se le habían olvidado sus cursillos de patronaje, porque no había ni un sólo vestido bien confeccionado. Ángel Schlesser, aunque estuvo muy correcto, no arriesgó nada y eso ya no vale. Por supuesto que antes que un espantajo como los que mostró Duyos, mucho mejor un clásico en negro de Schlesser, pero para presentar lo mismo una y otra vez, mejor que ponga un vídeo.


El punto y aparte fue, una vez más, Victorio & Lucchino. Lo mejor de la tarde: su colección de moda masculina, así como los modelos que la lucieron. ¡Lastima que presentaban otoño-invierno e iban todos tan tapaditos! Había un rubito que me tenía hipnotizado (el de la foto del comienzo).

Hormonas aparte, los sevillanos demostraron por qué son de lo mejorcito del panorama actual y que es posible reinventarse cada seis meses. Ellos apostaban por el cuello alto, los grises, el morado como color fetiche y la lana fría. En cuanto a las chicas, fueron muy barrocos y no me terminaron de convencer, pero al menos arriesgaron de verdad, no como Lemoniez y su falso minimalismo de primer curso de Corte y Confección.

Una crítica muy extendida entre la prensa de moda es que los diseñadores deberían dejar de vivir casi exclusivamente de las subvenciones públicas y currárselo de verdad. Sería impensable en mercados donde la moda sí es importante, como el americano o el francés, que un gobierno regional mantenga a golpe de talonario a creadores que no venden sus prendas en las tiendas. ¿Es esa la moda española que queremos? Aquí hay muchos que sólo crean para Cibeles, e incluso uno (creo que fue Larrainzar) afirmó que sólo hace colecciones para cobrar, que prefiere diseñar muebles y otras cosas... ¡deleznable! Así nos va.

La Pasarela Cibeles es de las más aburridas de Europa, no sólo por su sosa puesta en escena, sino también por lo repetitivo y cansino de las propuestas. Para los periodistas que la cubren (los que están en más de 40 desfiles, no como yo, que sólo voy unos ratos) es como si les castigaran por haber hecho algo malo. Entre cada desfile hay casi una hora y media en blanco, que para los de las webs y las agencias está de maravilla, porque les da tiempo a enviar las fotos y escribir una crónica, pero para el resto es insoportable. Al final, no haces más que comer y comer del cátering, y terminas como una foca. Además, está el stand de la bebida V&T, cuyos azafatos no hacen más que darte latas de té con manzana y terminamos todos medio espídicos con tanta teína en el cuerpo. Menos mal que sólo es dos veces al año... Pussar och krammar!

30 de enero de 2008

Vietnam en el Palace

Fernando con su libroUna de las razones por las que me gusta mi trabajo es que, de vez en cuando, mi camino se cruza con el de personas con mucho que contar, dueños de historias increíbles, de vivencias que te dejan con la boca abierta y que podrían relatártelas durante horas sin que te canses. Fernando Schwartz es una de esas personas. Lo conocí ayer y me cautivó, no sólo por su simpatía.

Quedamos en La Rotonda, la cafetería del Hotel Palace, y el objetivo del encuentro era que yo le hiciera una entrevista sobre su último libro, 'El cuenco de laca', y que me contara sus vivencias en Vietnam, que es donde transcurre la historia. Sin embargo, para mi placer, se convirtió en una charla amena, con momentos más propios de una clase magistral sobre Oriente e Indochina, en la que disfruté, aprendí y, sobre todo, me sentí a ratos un intelectual de verdad. ¡Lo que hace un café en el Palace!

El libro me lo empecé a leer en el avión que me llevaba a Milán y lo acabé el domingo. La compañera que normalmente se encarga de temas literarios me recomendó que, para no cagarla si no me daba tiempo a terminarlo, sólo leyera el primer capítulo, el último y alguno de la mitad. No hizo falta, se podría decir que 'me lo bebí' enterito; me encantó. Es una novela muy interesante, sobre todo porque muchos de sus personajes existieron realmente, como Ho Chi Minh o el Doctor Vu Dinh Tung, fundador de la Cruz Roja Vietnamita, y a mí me chifla la Historia. Fernando se documentó tanto para escribirlo que se ha convertido en un experto en la materia y no todos los días puedes hablar con alguien sobre el Comunismo en Indochina, la política colonial francesa de posguerra o el sentir de un pueblo que para mí es tan desconocido como el vietnamita. Además, la guerra que precedió a la de la Independencia, la que les enfrentó contra Estados Unidos, ha eclipsado el conflicto que narra el libro, y tenía mil preguntas sin resolver en mi mente curiosa.

La historia transcurre en Hanoi durante los años de la Guerra de Independencia de Vietnam contra los colonos franceses (1946-1954). La protagonista es una vietnamita de clase alta que estudió Farmacia en La Sorbona y que regresa a su país justo el día que estalla el conflicto (que ya es mala suerte). Con sus conocimientos, pronto se hace indispensable en el hospital de la ciudad, aunque ser la hija de Vu Dinh Tung le acarreará muchos problemas. Y hasta aquí puedo leer, como diría Mayra.

Muchos recordarán a Fernando Schwartz de cuando presentaba 'Lo + Plus' con Máximo Pradera, y me consta que no suele caer demasiado bien a la gente, pero conmigo, independientemente de que yo estuviera allí en calidad de periodista, fue bastante majo, más que cordial, y me brindó una tarde en la que disfruté como un enano e incluso me hizo alguna confidencia sobre su experiencia en Vietnam que me hizo sentir un privilegiado.

Hoy me toca entrevistar (esta semana no paro) a Gabriele Basilico, un fotógrafo italiano especializado en Arquitectura Urbana que siempre trabaja en blanco y negro. Aunque es una materia que me interesa cada vez más, dudo mucho que se repita el 'embrujo' de ayer, y no sólo por la barrera idiomática, sino porque pretender que te pase dos días seguidos es tentar demasiado a la suerte. Pussar och krammar!