28 de marzo de 2008

¡Coconut eres tú!

Durante los días que pasé con Fabien en Capbreton, mi anfitrión me cocinó un delicioso arroz con leche de coco que estaba para chuparse los dedos. De hecho, me gustó mucho más que el que probé en un restaurante laosiano de Londres hace algunos años. Como mi amigo no es el rey de la cocina precisamente, y la receta era bastante sencilla, me entraron ganas de hacerla yo también en mi casa.

Para que me saliera igual que a él, imité todos sus pasos: compré arroz basmati (en casa sólo tenía vaporizado, que no controlo bien los tiempos y no me gusta que se me pase el arroz) y una lata de leche de coco no muy grande. El problema fue que, al abrir la lata, no salío un líquido blanco y espeso como en Capbreton, sino que era una masa solidificada gris que, según la lata, había que agitar hasta convertirse en un líquido grisáceo que olía raro, pero no a podrido.

Hice el arroz según la receta, añadí la leche grisacea y... a la basura con todo. Estaba asqueroso, incomible y vomitivo. Ya me he apuntado preguntarle a Fabien la marca exacta de la leche que él compró, porque está claro que ahí está el truco para que en su casa rebañara la cacerola y en la mía casi la tiro también junto a la comida. Me doy una segunda oportunidad. Si vuelve a salir mal, nunca máis!

El problema es que, al día siguiente de mi experimento fallido, fui al Mercadona que hay cerca de mi casa a hacer unas compras ¡y todo me olía a leche de coco! ¡Menudas arcadas que me entraron! Creo que a esto lo llaman esquizofrenía gastronómica, porque mira que he ido veces a ese supermercado... al final lo solucioné poniéndome unos minutos al lado de las patas de jamón serrano, que es la medicina más reconfortable que existe. Pussar och krammar!

18 de marzo de 2008

Tiene su punto

Un dimanche après-midi à l'Île de la Grande JatteArwen ha contestado en su blog un test en el que le preguntaban por mil cosas. Quiero pensar que la idea final del mismo era sacar conclusiones acerca de cómo era ella a través de sus respuestas. Una de las cuestiones era quién consideraba su pintor favorito. Inmediatamente pensé en quién hubiera escrito yo, y la respuesta se me vino rauda a la cabeza: Seurat, el genio del Puntillismo.

Une baignade à AsnièresEl problema surgió cuando quise ir un poco más allá y llegar a una conclusión sobre qué significaba eso. Es decir, si mi pintor favorito es Seurat y desde pequeño me encanta el puntillismo y los autores que usaron este técnica, ¿qué quiere decir eso sobre mí? Porque los adjetivos que yo asociaría a una persona 'puntillista' (metódico, ordenado, detallista, preciso, constante...) no me los aplicaría ni de coña. En fin, que me rallé buena parte de la noche con este tema y menos mal que estaba Ángel para oír mis tonterías, que si no ya me veo llamando a algún programa de radio nocturno. Con él estuve hablando de Arte, de genios como Manet y Monet, del Síndrome de Stendhal... vamos que no parecía yo (normalmente prefiero hablar de mordiscos rabadilleros, la verdad).

También me dio por pensar en la gente que se pasa la vida en un museo mirando un sólo cuadro, como mi amiga María o incluso el rubio. En nuestra primera visita a Bruselas, él dedicó una mañana entera a ver los Museos Nacionales de Bellas Artes. Entro muy temprano él sólo y quedamos en que le recogería a la una de la tarde. A esa hora, él iba aún por el arte del siglo XVIII, así que, para hacer tiempo, también eché yo un vistazo a las salas cargaditas de cuadros. ¿Os podéis creer que empecé en el siglo XIV y le adelanté? De repente me la encontré, sin saber ni que estaba allí. Era 'La Seine à la Grande-Jatte' (abajo), la obra de Seurat que guarda el museo junto a otras delicias puntillistas. Creo que estuve más de 20 minutos observándola, pero se me hicieron 20 segundos. Hasta entonces no había entendido que alguien pudiera ver tanto tiempo un cuadro y disfrutara con ello.

La Seine à la Grande-JatteNo me ha vuelto a pasar, supongo que porque aún tengo pendiente una visita al Instituto de Arte de Chicago para ver el cuadro que encabezaba esta entrada: 'Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte' (Un dimanche après-midi à l'Ile de la Grande Jatte), el más famoso de Seurat. En Bruselas tenían una réplica, pero no era lo mismo (bueno, yo pensé que era el cuadro original, hasta que me enteré que éste estaba en Estados Unidos). Pussar och krammar!