7 de mayo de 2008

Los patucos del millón de dólares


Lo que hay sobre estas líneas no es un vulgar bodegón de calzado. Se trata de un bazar de patucos y zapatos para bebés de Gucci, Nike, Dior, Louis Vuitton y Vans. Como partimos de la base de que un bebé no escoge su ropa, que todos detestan los zapatos por igual y que, en caso de tener que llevarlos, les da igual si son caros o baratos; no nos queda más remedio que pensar que estas tonterías para pies (¿qué son si no?) se fabrican pensando en los familiares (padres, abuelos, tíos...) de los recién nacidos, que compran a sus retoños estas pijadas sin darse cuenta de que los convierten en ejemplos de la peor cara del consumismo: el que no tiene sentido ni aparente. ¿O es que alguien cree que un bebé es más 'presentable' si calza unos Gucci?

Una de las carácteristicas esenciales de los artículos de lujo (y por lujo no entiendo horteradas tipo Versace, Dolce & Gabbana o Etro, por poner algunos ejemplos) es que son capaces de mantenerse al margen de modas pasajeras. Muchos se convierten incluso en legados y símbolos de estatus. ¿Qué pintan entonces los patucos? Los bebés crecen, por lo que los zapatos no duran nada de nada. Además, ¿quién se fija en el calzado que lleva un bebé que no sabe andar dentro de un carro? En el caso de que realmente se usen, lo más probable es que se rompan. ¿Merece la pena pagarlos? Vayamos al grano: ¿acaso existe quien se sienta más o menos orgulloso de su bebé y de su condición de padre según los patucos que lleve su retoño? Si así fuera, ¿no se repugna a sí mismo?

Puedo entender muchos gastos superfluos, desde el que colecciona relojes de más de 20.000 euros a la que sólo viste de diseñadores de renombre, sin repetir nunca modelo. También al que se gasta una millonada en la suite de un hotelazo e incluso al que compra coches de altísima gama y que nunca llegará a conducirlos ni 10.000 kilómetros. En cambio, con el lujo para bebés, mi raciocinio no alcanza a comprender los impulsos de compra. ¿Qué lleva a esas personas a hacerse con esos artículos? Si no existiera, la 'lujitis extrema paranoide' como enfermedad mental deberían inventarla. Adquirir este tipo de cosas no es más que puro chovinismo; y ya puestos a serlo, qué mejor que estos zapatos de la línea infantil de Dior:

Son de cuero de la mejor calidad, hechos casi a mano, decorados en dorado metálico (parecen hechos de oro), están forrados de borrego y algodón y, como Dior los retiró el año pasado de su colección para bebés, se han convertido en piezas de coleccionistas. Su precio inicial fue de 150 dólares y ahora perfectamente pueden valer el doble. ¿Alguien se atreve a hacerse con ellos? Pussar och krammar!