25 de junio de 2008

Definamos glamour

Esta semana se han celebrado en Madrid los III Premios Internacionales YoDona, que el suplemento femenino del diario 'El Mundo' otorgó a dos mujeres comprometidas de verdad con la lucha por la dignidad, el desarrollo y los derechos de las féminas. Bajo el epígrafe de 'La fiesta más glamourosa', se pudo ver a un buen ramillete de famosas con los vestidos más feos que jamás se hayan creado, por lo que me pregunto si en la invitación, en vez de pedir etiqueta, solicitaron sacar del armario lo más horrible que se encontrara. Es ver el photocall y quedarse uno traspuesto.

No es que no hubiera cosas decentes, como el traje de Isabel Gemio o el que lució Yvonne Reyes, sin duda la más elegante de la fiesta; pero entre tanto despropósito, quién se fijaba. Por un lado estaban las señoras que se dedican a la política, que con tanta comisión permanente y mitín conciliador han olvidado lo que quiere decir 'vestido de fiesta' (caso de Sáenz de Santamaría y Pajín, que no dan para más ninguna de las dos) y 'diseño apropiado' (la tarta humana, anteriormente conocida como Ana Pastor, ¡con hombreras! tan retro...).

politicas del glamourPero fue el gremio de diseñadores el que se llevó la palma. Desde el que fue en vaqueros porque "es que soy guay, ¿sabes? Y como molo tanto, pues me paso por donde me da la gana lo de la etiqueta" (Tom Pernas y Carlos Díez) a la sábana que cogió en un momento Ana Locking, atada con una bolsa de basura, justo antes de salir de casa. ¡Si Agatha iba discreta al lado de todos los demás! Eso sí, nada comparado con la diseñadora que se llevó el premio 'Muerta Sánchez' al enjendro textil de la noche: Kina Fernández. Como dijo aquel, para mear y no echar gota.

Kina Fernández
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