11 de septiembre de 2008

¿Es posible guardar un secreto?



No conozco a nadie que, ante la pregunta "¿Sabes guardar un secreto?", te diga que no. El deseo de saber nos puede a todos, incluso a los menos curiosos. Nuestra mente sabe que NO sabemos guardar un secreto, pero sólo mintiendo conseguiremos que la información llegue a nuestro poder. Si soy sincero, tengo la impresión de que sólo sabemos guardar los secretos cuando lo que nos cuentan nos es completamente indiferente e insustancial, que es como si no lo hubiéramos oído nunca, vamos, o cuando somos tan interesados como el que lo cuenta en que nunca de nunca se sepa la historia (y a veces ni aún así mantenemos la boca cerrada).

Yo me tengo por alguien que sabe guardar un secreto, que bien lo puede decir mi amigo Erik, que nunca conté a nadie lo suyo con los dos hijos del panadero de abajo (ups!). En serio, que sé mantener la boca cerrada, pero que me cuesta un montón y al final siempre se me escapa a alguien que no tiene nada que ver con la historia, que es lo que yo llamo "efecto olla exprés", porque evito reventar del estrés (es deformación profesional, una buena historia es difícil callársela) pero no meto la pata con quien ha confiado en mí. Y es que hay secretos y secretos... Y tú, ¿sabes guardar un secreto?

Ahora que andamos en temporada de desfiles me he acordado de que el único desfile que mataría por ver en directo es el de Victoria's Secret en Estados Unidos, porque es el montaje más alucinante que existe sobre la tierra. A mí de la pasarela lo que me gusta es que haya espectáculo, que se monte un show bueno. Nomamente son un aburrimiento. Hace años, estaba yo en Cibeles que me dormía y casi me meo del gusto cuando unos diseñadores hicieron todo el desfile con músicas de series infantiles de los 80 y con los modelos dando saltos. ¡Eso sí que fue un espectáculo! (creo que fueron los de La casita de Wendy pero no estoy seguro). Una pena que en la pasarela madrileña la única que monta algo de show sea Juana Martín.
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