29 de noviembre de 2008

Amarillismo hecho biblioteca

Le voy a pedir a Don Otto que me preste un poco de su famosa ira social. La necesito para enervarme ante la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid va a bautizar con el nombre de Álvaro Ussía la biblioteca que piensa construir donde antes estaba la discoteca El Balcón de Rosales. ¿Qué meritos culturales ha hecho Álvaro Ussía para merecer el honor de que una biblioteca pública lleve su nombre? Me parece el colmo del oportunismo, la desfachatez y el amarillismo hecho política.

Siento como el que más la muerte del chico, no hay razón que justifique el modo en el que fue asesinado y, por supuesto, estoy al lado de todas las víctimas de esos porteros agresivos que se creen los reyes del mambo sólo porque tienen un pinganillo en la oreja y van de negro, pero lo de la biblioteca me parece fuera de lugar. ¿No hay ningún escritor u hombre de letras que se lo merezca más? Sobre todo si, como dicen los compañeros de Ussía cuando no hay micrófonos delante, éste era un tarambana sin oficio ni beneficio que se dedicaba a ir a fiestas y pasaba mucho de los estudios (parece ser que, al morir el padre, se volvió algo más responsable, pero tampoco fue un cambio radical). Vamos, que precisamente en una biblioteca cogiendo un libro en préstamo no se le veía.

¿No se le ocurre al equipo de Gallardón otro modo de homenajear al chico? ¿Acaso es necesario que reciba un homenaje? ¿Por qué se homenajea a Ussía y no a los que han muerto en accidentes laborales o fueron asesinados en un robo con arma blanca? ¿Creen que con el gesto de la biblioteca van a esconder su incompetencia como gestores del ocio de la capital? Y lo que me da más miedo: dentro de 50 años, si algún estudiante con las mismas inquietudes culturales de Alvaro pasa por la puerta de la biblioteca en cuestión, ¿pensará que Álvaro Ussía era un literato de renombre? Pussar och krammar!

27 de noviembre de 2008

Δομήνικος Θεοτοκόπουλος

Ayer fuimos a ver 'El Greco', la película hispano-griega que narra la vida del maestro Doménikos Theotokópoulos. Hicimos parada previa en la Pensión Corredera donde, a pesar de que nos presentamos sin avisar y en plena cena, nos recibieron con su amabilidad de siempre, la misma que la ha hecho famosa en toda la blogosfera.

La película no es de las que te hace salir del cine sobrecogido. Su lentitud hace que muchas veces no entiendas bien hacia dónde va la trama. Sin embargo, siempre es una delicia ver este tipo de filmes, en los que podemos apreciar no sólo una biografía bocetada de un pintor famoso, sino también acercarnos a la intrahistoria de la España del siglo XVI. Es una pena que apenas tengamos películas históricas españolas. Títulos como 'Juana La Loca' son los que necesita el cine patrio, y no bodrios como 'El Club de los suicidas'.

Una de las pocas pegas que le encuentro a la película, además de que esté doblada y no rodada en castellano, es que da una imagen de la Inquisición algo inexacta. Afortunadamente, he tenido profesores y he leído bastante sobre ésta y las mentiras que los países enemigos de la España imperial de entonces hicieron correr por toda Europa, donde sí que tenían inquisiciones mucho más sanguinarias. No es que la española fuera un ejemplo de caridad cristiana y candor, para nada, pero la película tergiversa algunas cosas, como los interrogatorios o el modo de condenar al hereje.

Aún así, creo que es una buena elección si apetece ir al cine alguno de estos días de frío, además de que sirve, de paso, para apoyar un género, el histórico, que no debe faltar en nuestra extremadamente mercantilista industria audiovisual. Pussar och krammar!



PD: Hoy estoy en Bilbao, así que tardaré en contestar.

11 de noviembre de 2008

Mr. Robinson

Aquí estoyAnoche dormí en las Islas Seychelles. También fue la primera vez que veía con mis propios ojos el Océano Índico, cuyas olas rompen a tan sólo unos metros de mi villa (en el hotel en el que estoy, el Sainte Anne Resort, no hay habitaciones, sólo pequeñas casitas junto al mar, que es lo que se veía en la imagen de ayer). Para llegar, cogimos un avión hasta Roma, luego otro hasta Victoria, la capital del archipiélago, y terminamos en un barco que nos acercó desde la ciudad hasta el coqueto puerto de la isla privada de Sainte Anne. Como era tarde, no hemos podido disfrutar de este pequeño paraíso hasta esta mañana, cuando nos hemos levantado con los susurros del mar.

Aquí no estoy solo. Formo parte de un grupo de periodistas de diferentes medios, invitados por el hotel para que lo conozcamos y lo probemos con calma. Como todo no va a ser dormir y comer en alguno de sus cuatro restaurantes delicatessen, han programado una serie de actividades para que podamos exprimir al máximo las posibilidades que ofrece el resort y las Seychelles. Entre hoy y el sábado, que es cuando nos marchamos, me dedicaré a hacer un poco de todo y, si no hay contratiempos, espero poder relajarme de tanta acción en el spa que Clarins tiene en el hotel, que entre europeos tenemos que cuidarnos, ¿no?