11 de noviembre de 2008

Mr. Robinson

Aquí estoyAnoche dormí en las Islas Seychelles. También fue la primera vez que veía con mis propios ojos el Océano Índico, cuyas olas rompen a tan sólo unos metros de mi villa (en el hotel en el que estoy, el Sainte Anne Resort, no hay habitaciones, sólo pequeñas casitas junto al mar, que es lo que se veía en la imagen de ayer). Para llegar, cogimos un avión hasta Roma, luego otro hasta Victoria, la capital del archipiélago, y terminamos en un barco que nos acercó desde la ciudad hasta el coqueto puerto de la isla privada de Sainte Anne. Como era tarde, no hemos podido disfrutar de este pequeño paraíso hasta esta mañana, cuando nos hemos levantado con los susurros del mar.

Aquí no estoy solo. Formo parte de un grupo de periodistas de diferentes medios, invitados por el hotel para que lo conozcamos y lo probemos con calma. Como todo no va a ser dormir y comer en alguno de sus cuatro restaurantes delicatessen, han programado una serie de actividades para que podamos exprimir al máximo las posibilidades que ofrece el resort y las Seychelles. Entre hoy y el sábado, que es cuando nos marchamos, me dedicaré a hacer un poco de todo y, si no hay contratiempos, espero poder relajarme de tanta acción en el spa que Clarins tiene en el hotel, que entre europeos tenemos que cuidarnos, ¿no?
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