31 de diciembre de 2008

Tapices virtuales

Los tapices fueron creados con la finalidad de abrigar las paredes en tiempo de frío, aportando sensación de calor a las estancias. A lo largo de la Edad Media y los primeros siglos de Edad Moderna, además de convertirse en falsas puertas (separaban dependencias contiguas que carecían de ésta; sólo había el hueco y sobre él se ponía el tapiz), entre otros usos, se fueron configurando como obras de arte, con ricos motivos e hilos de gran calidad, hasta que cayeron en desuso.

No sé si el término 'tapiz', cuando nos referirnos a los fondos de pantalla de un ordenador, tiene algo que ver o no con los primeros tapices medievales, pero, al igual que éstos, empiezan a convertirse en verdaderas piezas de arte. De hecho, da pena pensar que están ahí para que aparezcan encima mil iconos, tapando la belleza del dibujo.

La web Paintbits ha escogido los 49 fondos de pantalla más impresionantes y los ha reunido en una 'pinacoteca' virtual de la que he 'tomado prestado' unos cuantos. En esa página están los enlaces para bajárselos en gran tamaño. ¿A qué da pena poner encima el icono de Mi Pc? Pussar och krammar!

26 de diciembre de 2008

Tacones de alta costura

La colección de zapatos de Alta Costura de Roger Vivier para este invierno no pasa desapercibida. Su barroquismo y su originalidad hacen de ésta una de las más vistosas y arriesgadas de la temporada (y no será porque, de repente, todos se hayan vuelto sobrios a más no poder). Cada uno de los siete modelos es único y las clientas que quieran hacerse con uno deberán encargarlo para que se lo hagan a medida. Yo no creo que sean muy baratos, así que mejor que se abstengan de pedir presupuesto las lectoras de gusto disipado (porque los modelitos se las traen) que no tengan varios miles de euros en la cuenta de gastos estrafalarios. Pussar och kramar!

ECUME DES MODES
Sandalia de piel de cocodrilo con una capa de pan de oro y plumas negras rizadas que refulgen con destellos de cristal de Swarovski, en una escultural cuña lacada en oro. Los cierres son de plata también chapados en oro.


SORRY
Sandalias con correas rematadas en una arquitectónica y escultural cuña que requiere 50 horas de trabajo para su construcción y cubierta de suave piel de cocodrilo negra. Se ajusta con pequeñas hebillas chapadas en oro. El interior está forrado con seda negra satinada.


LA NUIT
Sandalia de seda satinada adornada con cintas de organza gris ahumado. Suela y base del tacón realizados en piel de cocodrilo. Tacón de aguja lacado en negro y el interior forrado en seda fucsia. Las pequeñas hebillas doradas se adornan también con cristales.


PARADIS
Sandalia con correas realizadas en piel de cocodrilo cruzadas en forma de 'T' y adornadas con plumas negras. Plataforma en piel de cocodrilo negra y tacón de aguja lacado en negro.

MONSIEUR
Sandalia confeccionada en terciopelo negro y seda, bordada con lazos de satén negro. Espiga de trigo realizada con perlas y piel laminada en oro. Hebilla de plata y tacón de aguja lacado en negro.

PANAME
Sandalia con correas cruzadas en forma de “T” adornadas con seda pintada a mano, que requiere de 13 horas de trabajo para ser decorada. Bordados con gemas y lentejuelas multicolores, coronadas delicadamen-te con plumas y organza. El interior está forrado de seda negra y el tacón de aguja lacado en negro.

PARIS
Botines de seda decorada con motivos florales pintados a mano, bordados con gemas y lentejuelas multicolores y adornados con plumas y organza. El interior está forrado en seda negra y el tacón de aguja está lacado en negro.

20 de diciembre de 2008

Reciclando renos

¿A que es una monada?

El centro de Copenhague está lleno de pequeños puestos callejeros donde venden, por lo normal, frutas o flores. Aprovechando que es Navidad, un nuevo elemento se ha colado en el muestrario: el reno hecho con ramitas. Es una monada y luce un montón. De hecho, esta simbiosis entre pajarería y frutería, como operación de márketing, se merece un 10. ¿Existe alguien que no se quede parado en un escaparate con perritos y gatitos recién nacidos? Pues con los renos hechos con ramitas pasa lo mismo.

La primera vez que vi uno me dije: "Esto se lo llevo yo a mi madre cuando vaya a casa y quedo como un rey". Luego medité durante tres segundos acerca del sumo cuidado que profesan las líneas aéreas a las maletas y lo abultado que ya va mi equipaje de mano como para meter un reno, así que lo descarté.

La segunda vez que pasé por uno de esos puestos también pensé en hacerme con uno, pero esta vez para mí. No tardé ni dos segundos en darme cuenta de que comprar semejante tiesto iba a ser un problema a corto plazo. Seguro que deja todo el piso lleno de ramitas y, por no tirarlo, termina acumulando kilos de polvo en el salón. Lo que le faltaba a mi piso es más mierda, más polvo y más trastos.

Luego pensé que podía estar equivocado, porque lo bueno de que esté hecho con ramitas es que se puede reutilizar como abono natural, si lo mojas y dejas que se pudra; o para hacer encender la chimenea el día de Navidad (es un poco sádico, pero los hay sin corazón). Estos daneses, siempre tan ecológicos. Lo que no entiendo es que aquí no se esté estudiando lo de eliminar las bolsas de plástico de las tiendas, como en Londres, porque es impresionante la cantidad de material no biodegradable que usamos sólo para unos minutos. El otro día compré regalos y un poco de comida y llegué con siete bolsas que fueron directamente a la basura... me sentí mal conmigo mismo un buen rato.

Al final no me compré el reno. Me decidí por las peras, que me gustan más y también tenían buena pinta (ver foto). Además, mi economía no anda muy bien y prefiero llenar el estómago antes que mi espíritu navideño, aunque engorde.

Mi frutería

9 de diciembre de 2008

NH attacks!

Nhow Milano

Mi hotel de Milán es como una vuelta a casa. Me hospedo en el Nhow, que pertenece a la cadena española NH, cuyo desembarco en Italia está revolucionando la hotelería de aquí. La diferencia con respecto a mi hotel de Florencia es notable (y no sólo con el último, también con todos los que no eran de 5 estrellas), aunque no me convencen los visillos a modo de pared y el baño tan incrustado en el dormitorio.

Como muchos habréis padecido en vuestros viajes a Italia, los hoteles son una mierda. Los de cuatro estrellas no tendrían ni tres en España, sin contar que son muy viejos y con unas instalaciones deplorables (y los de menos de cuatro estrellas son pensiones cutres). Así que NH, que ofrece un servicio decente (que no excelente), se está haciendo de oro, porque aquí parece que no han descubierto aún el negocio de los hoteles de diseño moderno a precios permisibles.

Excelsior de NápolesEn mi opinión, el mejor hotel en el que he estado en Italia es el Excelsior de Nápoles. Está al lado del mar, al final de un paseo marítimo muy interesante y a un paso del centro. El restaurante en la última planta ofrece unas vistas impresionantes. Yo estuve muy a gusto en él, pero hay que ser sinceros. Al Excelsior le pasa lo mismo que a otros muchos de Italia, que se creen que con tener una recepción lujosa, muchos objetos dorados y habitaciones rococó ya es suficiente. Y no, no es así. Pero tampoco hay que llegar al snobismo y decir que son malos establecimientos, porque no sería justo.

Excelsior de Capri

A pocos kilómetros, el Excelsior Vittoria de Capri sí que es de talla brillante, pero no me he hospedado nunca en él, así que no lo puedo poner en la lista. Mi visita relámpago a la isla fue tan surrealista que casi no tuve tiempo de fijarme mucho en el hotel en el que pasé una noche. No me acuerdo del nombre ni casi de nada. La culpa fue del ferry, que en mi vida me he mareado tanto y estuve medio enfermo hasta casi la hora de la cena. Al día siguiente nos volvíamos tempranito, así que no recuerdo más que el colchón era muy cómodo y el desayuno, escaso y poco convincente. Me juré a mi mismo que a Capri no volvería, porque el ferry de vuelta fue casi igual de insoportable, así que me temo que me voy a quedar sin Excelsior Vittoria. Pussar och krammar!

3 de diciembre de 2008

Tres átomos (que no moléculas) de belleza infinita

A mediados de la década de los 90, Andalucía Occidental vivió uno de los peores periodos de sequía de su historia. No llovía, literalmente. Ninguna gota de agua en meses, más de dos años sin que el cielo se abriera para depositar más de 1 litro por metro cuadrado. Las vides de Jerez se secaban sin remedio y la remolacha azucarera agonizaba, al igual que la economía de muchas familias. Todos en mi ciudad aprendimos a convivir con los cortes de 12 horas de agua y no abrir el grifo más que lo estrictamente necesario (aún hoy me siento culpable si me lavo los dientes o las manos y no lo cierro mientras me cepillo o enjabono).

Fue en ese contexto en el que nació mi primo Antonio. No supo lo que era la lluvia hasta que cumplió los dos años, y corrió asustado hacia su madre cuando, por la ventana, empezó a ver agua que caía sin parar, como si alguien hubiera puesto una ducha gigante en el cielo. Veía a sus vecinos sacando esas cosas que tenían en la entrada de sus casas, llamadas paraguas, y que nunca entendió para qué servían. Él mismo, cuando vio que nadie se alteraba porque lloviera y que incluso parecían contentos y felices de que estuviera ocurriendo, se acercó tímidamente a la puerta de cristal del balcón de nuestra abuela para ver la calle llena de agua, charcos que crecían de tamaño en minutos, aceras anegadas y mucha gente que corría hasta el primer lugar techado que encontraban.

Es en días lluviosos cuando más me gusta recordar aquellos años. Por más que me queje de lo molesta que es la lluvia o el tener que ir con un aparatoso paraguas a cualquier lado o que las calles están llenas de barro, no debo olvidar que es esa agua que cae lo que nos da vida. Sólo son tres moléculas átomos, pero forman la combinación más hermosa de la naturaleza. ¿Quién quiere oro en un planeta que sea sólo un desierto? Pussar och krammar!