9 de diciembre de 2008

NH attacks!

Nhow Milano

Mi hotel de Milán es como una vuelta a casa. Me hospedo en el Nhow, que pertenece a la cadena española NH, cuyo desembarco en Italia está revolucionando la hotelería de aquí. La diferencia con respecto a mi hotel de Florencia es notable (y no sólo con el último, también con todos los que no eran de 5 estrellas), aunque no me convencen los visillos a modo de pared y el baño tan incrustado en el dormitorio.

Como muchos habréis padecido en vuestros viajes a Italia, los hoteles son una mierda. Los de cuatro estrellas no tendrían ni tres en España, sin contar que son muy viejos y con unas instalaciones deplorables (y los de menos de cuatro estrellas son pensiones cutres). Así que NH, que ofrece un servicio decente (que no excelente), se está haciendo de oro, porque aquí parece que no han descubierto aún el negocio de los hoteles de diseño moderno a precios permisibles.

Excelsior de NápolesEn mi opinión, el mejor hotel en el que he estado en Italia es el Excelsior de Nápoles. Está al lado del mar, al final de un paseo marítimo muy interesante y a un paso del centro. El restaurante en la última planta ofrece unas vistas impresionantes. Yo estuve muy a gusto en él, pero hay que ser sinceros. Al Excelsior le pasa lo mismo que a otros muchos de Italia, que se creen que con tener una recepción lujosa, muchos objetos dorados y habitaciones rococó ya es suficiente. Y no, no es así. Pero tampoco hay que llegar al snobismo y decir que son malos establecimientos, porque no sería justo.

Excelsior de Capri

A pocos kilómetros, el Excelsior Vittoria de Capri sí que es de talla brillante, pero no me he hospedado nunca en él, así que no lo puedo poner en la lista. Mi visita relámpago a la isla fue tan surrealista que casi no tuve tiempo de fijarme mucho en el hotel en el que pasé una noche. No me acuerdo del nombre ni casi de nada. La culpa fue del ferry, que en mi vida me he mareado tanto y estuve medio enfermo hasta casi la hora de la cena. Al día siguiente nos volvíamos tempranito, así que no recuerdo más que el colchón era muy cómodo y el desayuno, escaso y poco convincente. Me juré a mi mismo que a Capri no volvería, porque el ferry de vuelta fue casi igual de insoportable, así que me temo que me voy a quedar sin Excelsior Vittoria. Pussar och krammar!
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