20 de diciembre de 2008

Reciclando renos

¿A que es una monada?

El centro de Copenhague está lleno de pequeños puestos callejeros donde venden, por lo normal, frutas o flores. Aprovechando que es Navidad, un nuevo elemento se ha colado en el muestrario: el reno hecho con ramitas. Es una monada y luce un montón. De hecho, esta simbiosis entre pajarería y frutería, como operación de márketing, se merece un 10. ¿Existe alguien que no se quede parado en un escaparate con perritos y gatitos recién nacidos? Pues con los renos hechos con ramitas pasa lo mismo.

La primera vez que vi uno me dije: "Esto se lo llevo yo a mi madre cuando vaya a casa y quedo como un rey". Luego medité durante tres segundos acerca del sumo cuidado que profesan las líneas aéreas a las maletas y lo abultado que ya va mi equipaje de mano como para meter un reno, así que lo descarté.

La segunda vez que pasé por uno de esos puestos también pensé en hacerme con uno, pero esta vez para mí. No tardé ni dos segundos en darme cuenta de que comprar semejante tiesto iba a ser un problema a corto plazo. Seguro que deja todo el piso lleno de ramitas y, por no tirarlo, termina acumulando kilos de polvo en el salón. Lo que le faltaba a mi piso es más mierda, más polvo y más trastos.

Luego pensé que podía estar equivocado, porque lo bueno de que esté hecho con ramitas es que se puede reutilizar como abono natural, si lo mojas y dejas que se pudra; o para hacer encender la chimenea el día de Navidad (es un poco sádico, pero los hay sin corazón). Estos daneses, siempre tan ecológicos. Lo que no entiendo es que aquí no se esté estudiando lo de eliminar las bolsas de plástico de las tiendas, como en Londres, porque es impresionante la cantidad de material no biodegradable que usamos sólo para unos minutos. El otro día compré regalos y un poco de comida y llegué con siete bolsas que fueron directamente a la basura... me sentí mal conmigo mismo un buen rato.

Al final no me compré el reno. Me decidí por las peras, que me gustan más y también tenían buena pinta (ver foto). Además, mi economía no anda muy bien y prefiero llenar el estómago antes que mi espíritu navideño, aunque engorde.

Mi frutería
Publicar un comentario