25 de febrero de 2009

A gusto del señor

¿Quién no ha visto alguna vez el típico resort de gran lujo en aguas del Índico o de la Polinesia? Con bungalows por habitaciones y éstas en medio del mar, con su suelo de cristal y su embarcadero propio... Otra cosa es que lo hayan probado. En este caso, el número decrece considerablemente. Por remotos y caros, aún están sólo al alcance de unos pocos... entre los que NO me encuentro. Vamos, que la entrada de hoy no es para anunciar mi próximo viaje de negocios ni nada por el estilo.

El hotel de las fotografías es el Resort Huvafen Fushi y se encuentra en Maldivas. Es uno de los más espectaculares que he visto y me encanta, sobre todo, la piscina artificial que se han marcado dentro del mar, así como las playas que lo bordean, que tienen una pinta tremenda. Hace poco tuve que escribir una breve reseña sobre él y lo que más me llamó la atención no fueron sus restaurantes, las camas suntuosas o las piscinas privadas en cada bungalow, sino sus servicios de personalización, que no implican ni una categoría de cinco estrellas ni estar ubicado en el Trópico, pero que no me los he encontrado en ningún otro hotel del mundo.



Me refiero, concretamente, a que, antes de llegar, incluso cuando haces la reserva por Internet, el hotel te permite escoger no sólo el tipo de almohada con la que quieres dormir (que haya carta de almohadas no es nuevo, pero que se escoja en la reserva no lo conocía hasta ahora), sino también la música que quieres que esté en el equipo con iPod que hay en cada bungalow (escoges varios discos y ellos lo cargan en el aparato), las películas en DVD que te gustaría poder ver durante tu estancia, la marca de champagne que quieres beber mientras te relajas en su piscina o algún plato o menú especial que se te antojará comer con seguridad.

Éste es el nuevo lujo, el servicio a la carta sin límites, y encima en medio de un paraíso tropical. Lo malo es que disfrutarlo cuesta bastante caro. Sólo pasar la noche en el bungalow más barato, sin comida ni desayuno ni ningún añadido, son 800 euros, así que mejor no hacer las cuentas si añadimos las personalizaciones... Por si acaso, le voy a dejar caer a mi jefa lo interesante que sería para la revista que yo pudiera hacer un reportaje sobre este resort y Maldivas. ¿Y si cuela? Pussar och krammar!

6 de febrero de 2009

Relax en Ibiza





Este fin de semana, mientras limpio, friego, cocino, quito el polvo, hago coladas, plancho y voy a por la compra, he decidido que le voy a dar carta blanca a mi imaginación y que voy a comportarme como si estuviera en el hotel Na Xamena de Ibiza, que no me mola porque esté en Ibiza, ni por sus impresionantes piscinas en cascada (fotos de arriba), sino porque los huéspedes del hotel pueden beneficiarse de los cursos de cocina que da el chef del mismo a sus clientes en unas mesas que dan al mar, al atardecer. Luego la comida se la comen, o la tiran y la sustituyen por platos ricos ricos. El cocinero se llama Óscar Bueno Nilsson, y dicen de él que es políglota y un comunicador genial, que las clases son una maravilla. A ver si pido cita y añado a mis platos algo nuevo, que el pollo con arroz ya empieza a cansar y el pastel de merluza y cangrejo es un poco coñazo de hacer.

Así de paso me relajo de tanta tensión como hay estos días en Copenhague, que arrestaron el martes a ocho personas en un barrio del norte por ser islamistas terroristas, y que luego confundieron unas bolsas de petardos con bombas químicas sospechosas de masacres universales. Con lo bonito que sería un mundo zen, donde la gente majara se limitase a las chinas karaokeras estas...