7 de julio de 2009

Chamuscado en el Poetto

El viaje a Cerdeña ha sido colosal y Cagliari nos ha encantado, sobre todo en lo referente a su gastronomía. A pesar de estar en Italia, es un sitio barato, por lo que hemos podido disfrutar mucho de todo lo que hacíamos. Se lo recomiendo gratamente a los menos pudientes, porque no te sale por un riñón. A diferencia de Madrid, donde no ha parado de llover, a nosotros nos ha hecho un tiempo magnífico, lo que permitió que el sábado lo pasáramos prácticamente en la playa del Poetto (en la arena tumbados o paseando, que el viento obligó a sacar banderas rojas y no nos bañamos).

Haciendo caso a mis consejos editoriales, no faltó la crema protectora en mi neceser de viaje; concretamente, una de Clarins Homme de factor 20. Para mi sensible epidermis es un poco bajo, pero comohablamos de finales de mayo y no de pleno julio, tuvo que haber sido más que suficiente. Pero no... me he quemado como un filete en una parrilla. Por delante y por detrás, excepto la cara. Si pudierais ver mi espalda, os asustaríais. Actualmente, me duele hasta llevar puesta una camiseta, y el pantalón tampoco se salva porque me he quemado también la parte de atrás de las rodillas, así como las manos y los hombros, sobre todo el izquierdo, que se ha hinchado. Lo paradójico es que donde más me duele es donde más crema me puse, y de forma constante durante todo el día, por lo que he decidido hacerle un boicot total a Clarins por inútil.

Para poder aplacar las quemaduras, compré una crema de manteca de karité, un ingrediente que es mano de santo cuando está bien formulado (se me olvidó la mía en Madrid). Es cierto que evitó que el domingo subiera la hinchazón en algunas partes de mi cuerpo y que me doliera menos, pero también era de Clarins y su efecto no fue el que esperaba; sobre todo si lo comparamos con el que hizo mi aftersun de Anne Möller cuando me lo puso el rubio ya en España. ¡Qué fresquito! Gracias a eso he podido pasar estas dos noches con mejor cuerpo, sin sufrir en cada cambio de postura. Ahora sigo chamuscado, pero los mimos del rubio funcionan de maravilla, por lo que en unos días volveré a tener la epidermis sanota de siempre. Pussar och krammar!