22 de septiembre de 2009

Amarillo gay?

Ayer recibí una llamada de la jefa de Publicidad de mi revista en la que me informaba de la imperiosa necesidad de que en una página de mini-noticias de moda apareciera la firma Nautica. Como el número se cerraba también ayer, me tuve que dar prisa en conseguir las imágenes y la descripción de la colección, por lo que no dudé en echarle un vistazo a la web. En ella descubrí a un modelo que me dejó con la boca abierta: guapo, estiloso, rubio, media sonrisa encantadora, atractivo... ¡y lo bien que le quedaba cualquier prenda del catálogo! Lo que me dejó un poco fuera de juego fue el leer la descripción de algunas de las piezas. ¿Me puede explicar alguien qué tono de amarillo es el marigold? ¿El dorado para gays? ¿Una evolución del 'brilli-brilli' del que a veces habla Mocho? ¿Un guiño para querer decir amarillo-polla, en vez de amarillo-pollo?


Está claro que los diseñadores de Nautica se lo curran a la hora de poner nombres a los colores porque también encontré Ky Lime (verde claro), Seaweed (verde ¿alga?), Autumnsunst (un naranja butano), Buoy Yellow (amarillo ¿boya?)... ¿Tan complicado es llamar al verde, verde; al rojo, rojo; y al azul, azul? Aunque no sé de qué me quejo, que la culpa de ponerle nombres ridículos a los colores es de la prensa de moda, que se aburre... (algunos, que yo estoy al borde del colapso con tanto trabajo como tengo estos días). Pussar och krammar!

15 de septiembre de 2009

Biscoitos de pecado

Boa Boca Gourmet es una empresa portuguesa especializada en chocolates, galletas, tisanas y café; todo hecho a mano en su pequeño obrador de Évora. Sus productos no sólo son ricos por dentro, también por fuera, o más exactamente por su packaging, y es que sus latas, cajas y envoltorios han conseguido varios premios de diseño industrial, entre otros el afamado Red Dot. De este modo, se han convertido en la empresa lusa más premiada de la historia.

Yo la descubrí gracias a la revista de una aerolínea (no recuerdo cuál) el pasado julio. Me entraron unas ganas locas de probar esas galletas de canela de pinta tan estupenda; y también las de limão (hay otros dos sabores, azúcar y aceite, que están pendientes de cata), por lo que me puse en contacto con mi amigo Richard para, aprovechando que iba a estar trabajando en Portugal, me trajera las latas a Madrid. El veredicto... deliciosas. Al principio, saben diferente... con mucha potencia de la canela, pero enganchan. Del mismo modo, las de limón, aunque más suaves, son igual de adictivas.

Cómo estaría de satisfecho con la compra (de Richard, porque no me quiso cobrar las latas), que las hemos publicado en la revista hace una semana... Además, me he hecho la firme promesa de, nada más vuelva a Portugal, hacerme con los chocolates, fabricados sólo con cacao de São Tomé, uno de los más exclusivos del mundo, así como comprar las dos latas que faltan, que me gustaría coleccionarlas... Las tisanas y el café, como no son productos que consuma, me dan un poco igual.

Que nadie se crea que estamos hablando de unas galletas megacaras por culpa de haber sido premiadas en diferentes concursos. No cuestan más de 8 euros cada lata, un precio bastante asequible para cualquiera; y, además de en su tienda de Évora, distribuyen en Lisboa y otras ciudades portuguesas. Vamos, que no hay excusa para, en la siguiente escapada a Portugal, probarlas por uno mismo.