15 de noviembre de 2009

El almacén

Seguro que algún adicto a la moda se habrá preguntado alguna vez si existen realmente los famosos almacenes de ropa de las revistas. ¿Quién no recuerda el éxtasis en el que entró Carrie Bradshaw cuando entró en el de 'Vogue'? ¿O el de la revista 'Mode' en 'Ugly Betty', que parece, más que un almacén, una ciudad en sí misma?

Pues bien, aunque no tan exagerados como el de ésta última serie, he de decir que sí, que son reales, y que no hay revista del sector que no tenga uno (de hecho, el que sale en 'Sexo en Nueva York' es el verdadero de la revista 'Vogue USA'). Son más que necesarios, ya que en ellos se almacena la ropa que se va a usar en algún bazar, estilismo o producción; y no tienen tanto glamour como algunos se empeñan en afirmar. Son simples almacenes, llenos de estanterías y burras, aunque en las etiquetas de las prendas que guardan ponga Dior, Chanel, Hermès... Lo que no es cierto es eso de que las marcas envían material porque sí, para que esté en el almacén durante la temporada, y luego se devuelve o se regala entre las redactoras o estilistas. Casi ninguna suele hacer eso, sino que más bien son las estilistas o los redactores los que van pidiendo cosas (o las cogen de los showrooms) y están allí mientras no se fotografían. Una vez el material se ha utilizado, se devuelve lo más rápido posible.

Todo esto viene a cuento de que en mi revista, desde ayer, tenemos almacén. Hasta ahora no era necesario porque apenas hacíamos producciones fotográficas, y casi todo lo que se usaba provenía de material digital ya existente; pero el cambio de director ha traído nuevas formas de trabajo y ahora no paramos de hacer bazares y estilismos, por lo que necesitaba un almacén como agua de mayo. Estos meses he estado 'okupando' el de la revista de al lado, pero se empiezan a preparar ya los números de Navidad y es imposible que ambas cabeceras tengamos un único almacén, por lo que la empresa no ha tenido más remedio que escuchar nuestras súplicas y me ha dado uno la mar de cuco.

Estoy bastante contento, ya que, aunque parezca una tontería, va a facilitar mucho mi trabajo (que falta me hace). Además, le da cierto caché a mi revista, que ya no somos un suplemento más, sino uno de los del selecto grupo que tiene almacén propio (jajajaja). Eso sí, ahora solo falta que me pongan los muebles... Ruego porque no tener que estar un mes pidiendo a diario a los de Servicios Generales que me hagan caso. Ya os contaré. Pussar och krammar!
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