2 de noviembre de 2009

El debate Deliplús

El viernes vino a nuestras oficinas un señor que, después de una década trabajando en el Grupo L'Oréal, lanzó en París hace unos años su propia firma de cosmética: Skeen. Pensados para hombres, pero cada vez más usados por las mujeres (sobre todo aquellas que por su piel grasa no toleran bien las cremas habituales), sus productos destacan en el mercado por ser la única firma, tanto masculina como femenina, que usa las concentraciones más elevadas de vitamina C y retinol permitidas. Éstas son las únicas dos moléculas que realmente se han comprobado que ayudan a la regeneración celular de la piel frente al envejecimiento, de ahí que sus productos estén siendo un éxito.

Durante nuestra charla (éramos cinco periodistas especializados en cosmética y él), surgió el tema de la eficacía real de las cremas de marca blanca, como las Deliplus de Mercadona o las que fabrica Carrefour. Todos coincidíamos en que es un derroche de dinero gastarse 200, 400 ó incluso 800 euros en cremas de La Mer, La Prairie, Carita... pero ¿las de 4, 5 ó 10 euros son una buena opción?

La respuesta del experto fue que dependía de la naturaleza de cada crema. Por ejemplo, una hidratante simple de rostro o una de cuerpo actúa del mismo modo y eficacia siendo de marca blanca, de media gama o de gran lujo. Obviamente, la calidad de los ingredientes no es la misma, ya que, para poder producir una fórmula a ese precio tan bajo, es necesario escatimar, pero en esos dos casos hablamos de cuidados muy básicos y no importa tanto que el agente sea premium o no.

Otra cosa son las cremas antiedad o las que van más allá de una simple hidratación o limpieza. En este caso, experto y periodistas coincidíamos en que usar un tratamiento muy barato es arriesgar la salud de la epidermis. En estos casos, el consumidor debe intentar hacer un esfuerzo y comprar una crema de entre 25 y 40 euros, que es el baremo de las cremas de gama media en España. A ese precio, la calidad de los ingredientes de la fórmula ya se encuentra a niveles óptimos y dará buenos resultados, parecidos a los de cremas mucho más caras (que muchas veces parece que actúan mejor por su concentración de parafina, que es la que se encarga de la llamada 'belleza flash', un truco que también usan las marcas blancas para enmascarar sus pobres resultados).

El problema es que cada vez son más los consumidores que no dudan en afirmar que las cremas Deliplus o Carrefour son "buenísimas", sin darse cuenta de que, salvo las más básicas, éstas están más cerca del placebo que de un tratamiento cosmético real. En conclusión, que ni tanto ni tan calvo. Que es mucho mejor gastarse 20 euros en un producto de calidad que tirar el dinero con cremas baratas. Pussar och krammar!
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