25 de noviembre de 2009

En las redes de Hermès

Ayer constaté el hecho de que el mundo del lujo y la tontería snob me ha atrapado del todo y no sé si estoy preparado para abandonarlo sin un despido de por medio. Me explico.

Hoy conoceré por fin en persona al equipo de relaciones públicas de Hermès en España. Desde que renovaron el departamento, hace algo más de dos años, hemos tenido mucha contacto, una relación bastante buena y fructífera informativamente hablando, pero siempre telefónica y por mail. Por una cosa u otra, no he podido ir a las últimas presentaciones de colección, y ya el otro día me dijeron que la cosa no podía seguir así, que nos teníamos que poner cara sí o sí. Tenía previsto acudir de todos modos, pero cualquiera se escaqueaba.

La cosa es que ayer me sorprendí a mí mismo planchando una camisa para ir guapetón a la presentación. ¡Cómo si fuera una cita o algo parecido! Es decir, lo que no hago por prácticamente nada ni nadie lo hice ¡por Hermès! (más bien por la gente de su equipo, que son geniales, pero no deja de ser la marca, claro). Cambiaré mis queridas camisetas y mi sudadera vieja por un 'look' pijín y formal... que no sé qué quiero aparentar con él porque todo el mundo sabe cómo visto normalmente y ya saben que tiendo a lo zarrapastroso.

mi compra de ayerCreo que el motivo de tanta tontería textil hay que buscarlo en que llevo varios meses con la mosca detrás de la oreja porque sigo vistiendo muy 'veinteañero' y perder posibilidades laborales por mi forma excesivamente 'sport' de vestir es algo que me preocupa cada vez más más (aunque luego voy a Hackett por temas de curro y, como pasó ayer, acabo comprando con mi descuento de prensa -que sigo siendo pobre y sin él no soy nada- un polo muy parecido a uno que aún tengo de Brioni-Strellson y que me regalaron hace cuatro años). Al mismo tiempo, me niego a dejar de vestir como realmente me siento cómodo, mostrándome como soy, sobre todo porque tengo la suerte de no tener que trabajar con uniforme. Sé que formar parte de una revista que aborda sólo temas de gran lujo tiene sus cosas, y que en muchos eventos he de ir mucho más arreglado de lo que voy (y eso que intento no ir mal, que me pongo camisa y eso...), pero si la etiqueta no lo exige, ¿por qué no voy a poder ponerme mi sudadera vieja, que me encanta y abriga?

En fin, que el tema me provoca unas diatribas mentales que me van a provocar una úlcera. Yo, mientras, me disfrazo hoy de redactor pijín y me largo a conocer a Karen, Asun y al resto de las chicas de Hermès, que son muy majas y muy eficientes. Da gusto trabajar con ellas, y ahora que nos pondremos cara, aún más... aunque sea vistiendo camisa.
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