17 de diciembre de 2009

Retocar lo retocado

A estas alturas, no habrá mucha gente que desconozca que Belén Esteban ha pasado por quirófano para retocarse el rostro. He de admitir que el resultado parece ser bastante satisfactorio, por lo que toca felicitar al doctor que esculpió una cara nueva, así como a la empleada de TeleCinco por su acierto escogiendo facultativo.

Como muchos, me enteré del cambio a través de la portada de la revista 'Lecturas', que fue la que se hizo con la exclusiva. Sin embargo, me asaltó una duda nada más ver a la madrileña tan radiante y resultona: ¿habrán retocado la foto? Ya el hecho de que la hayan maquillado me parece un error. No porque tenga algo contra el maquillaje (ni mucho menos, que me da de comer), sino porque si lo que quieres es mostrar el resultado de una operación estética, lo último que puedes hacer es poner sobre su rostro base, antiojeras, labiales, sombra de ojos... ¡y mucho menos retocar con algún editor de imágenes lo más mínimo! En este caso, además, estás mintiendo a tu lector, que no ve a la Belén Esteban que ha salido del quirófano, sino a una versión mejorada de la misma.

Mucho se habla de los retoques en las revistas y la publicidad. Como en todo, aquí no puede haber blancos o negros. Es decir, me parece fatal que presenten modelos con cuerpos femeninos imposibles, que quiten arrugas naturales para quitar años a alguien a quien no le afean o que editen una imagen para falsearla (del mismo modo, me molesta que el márketing político exija a los mandatarios teñirse el pelo, por ejemplo, que luego vemos personajes bicolores como Rajoy, blanco nuclear en la barba y moreno africano en el cabello). Sin embargo, creo en el retoque en casos como el que se nos presentó hace poco en mi revista:

Se entrevistó a una señora de más de 80 años con la piel llena de manchas, algunas muy desagradables a la vista. Como se decidió poner un primer plano, se le quitaron algunas que resultaban bastante antiestéticas, así como se eliminó algo de vello facial. No llegamos al extremo de otros medios de eliminar hasta la más mínima peca, pero el resultado fue menos 'molesto' de ver que la realidad pura y dura. Creo que en estos casos está bien falsear un poco la realidad, sobre todo porque no llegamos a mentir ni a vender a esta señora como quien no es.

Ahora lo que toca sería ver a Belén Esteban y comprobar si 'Lecturas' hizo un uso apropiado o no de la edición digital... Pussar och kramar!
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