24 de diciembre de 2009

Un fin de año diferente

Celebrar de forma elegante el fin de año no tiene por qué estar asociado a un esmoquin. Dependiendo de dónde se festeje (un refugio de montaña, en plena campiña o dehesa, una playa...), hay otras combinaciones que pueden resultar mucho más cómodas y adecuadas que el clásico traje de gala. Todo dependerá de cuánto queramos innovar o transgredir.

En el extremo de los más revolucionarios se encuentra el diseñador belga Dirk Dikkembergs, para el que "un pijama de seda para una fiesta en la playa, o uno de cashmere, si estamos en la nieve, son una gran alternativa. Cuando no haya más remedio que usar el esmoquin, no hace falta que sea negro. Rojo o azul pueden resultar igual de elegantes".

Más sobrio y amante declarado del 'total black', el modisto gallego José Castro es de la opinión de que, "para una situación un poco diferente, hay que huir de las formas clásicas y decantarse por algo más simple pero con un toque de distinción. Creo que cualquier pieza de Alber Elbaz para Lanvin seria una buena opción, o alguno de mis vestidos de cóctel. En estos casos, se debe abusar de un buen complemento, ya que no se abusa en exceso de la forma, ni del colorido: el impacto será moderado pero incisivo".

También Jeremy Hackett apuesta por la comodidad. "La relajación se da por hecho, así, en una playa, ¿por qué no combinar una chaqueta blanca con zapatos cómodos e incluso alpargatas?". En el caso de un refugio invernal, el británico se decanta por "una americana de terciopelo con un pantalón de tartán". El secreto está en no complicarse.
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