29 de enero de 2010

Mis dos pies izquierdos

No todos los días uno tiene la posibilidad de conocer una firma finlandesa de zapatería de calidad a medida. Y mucho menos una que, además, sustituye la cinta métrica de siempre por un escáner que reproduce una figura del pie en 3D, tomando 15 referencias para conseguir dos hormas perfectas.

¿Por qué un par? Porque Left, la marca en cuestión, ha llevado al extremo la personalización de las medidas. Así, como lo habitual es que el pie izquierdo sea algo más grande que el derecho, miden cada uno por separado para ofrecer dos piezas que encajen como un guante.

El único pero de este sistema es tener que desplazarse hasta Helsinki para que nos midan el pie. Sin embargo, una vez realizado el viaje, sólo hay que sentarse frente a la pantalla del ordenador y, a través de la web de Left, encargar desde casa nuestro modelo favorito, escogiendo el color, la suela, el cordonaje... Cuentan con cuatro colecciones, entre las que destaca la ‘Mazzucato’, la línea premium, bautizada con el apellido del director creativo de la marca, Maurizio Mazzucato. Ésta se compone de piezas clásicas pulidas con detalles que le dan un aire más moderno, bien redondeando los empeines o aumentando el grosor de la suela.

A pesar de ser a medida, el precio de unos Left se corresponde más bien al de un prêt-à-porter, a partir de 275 €. Fabricados a mano, pasan tres semanas desde que se piden hasta que llegan a casa del cliente. En ellos no faltará el logo de la firma en los cordones del pie izquierdo.

22 de enero de 2010

El Sherlock Holmes del siglo XXI

Que sea 2010 ‘el año Sherlock Holmes’ (coincidiendo con el 80 aniversario de la muerte de Sir Arthur Conan Doyle) en vez del pasado 2009 (cuando se conmemoraban los 150 años del nacimiento del escritor británico) es cosa de Hollywood. El reciente estreno de la película protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law ha puesto al detective inglés de moda, generando una tendencia a la que se ha sumado el mundo editorial y, como era de esperar, el de la moda.

Entre los primeros, destaca el volumen ‘Sherlock Holmes anotado’ (Akal, 60€), en el que Leslie S. Klinger, una de las máximas autoridades ‘sherlockianas’ del mundo, desgrana los casos a los que se enfrentaron Holmes y Watson, con más de 1.000 anotaciones a pie de página llenas de las curiosidades. Además, en los últimos meses han aparecido diferentes obras de ficción inspiradas en el ánbito detectivesco clásico, rememorando la imagen habitual del personaje, como la del biógrafo Javier Márquez, que se estrena como novelista con ‘La fiesta de Orfeo’ (Almuzara, 18€), una trama de misterio en el Londres de mediados del siglo XX.

Estos libros rememoran la imagen habitual de Holmes; algo que no ocurre, en cambio, en lo textil. Las firmas de moda han preferido mostrar a un Sherlock Holmes diferente. Para ello, han reinterpretado las prendas que le caracterizaban en el imaginario popular (Conan Doyle nunca le cubrío la cabeza en sus libros con el ‘deerstalker’, el sombrero de lana Harrys Tweed con las orejeras anudadas en la parte superior). La primera de ellas, la propia encargada del vestuario de la película, Jenny Beavan: “Nuestro Holmes tiene un aspecto descuidado y desaliñado. Es una especie de bohemio, por lo que adoptamos un estilo menos convencional y romántico para su vestuario. Imaginamos que vestiría más como un artista que como un ‘gentleman’ de la época. Pensé en los Rolling Stones en su fase victoriana”. Eso sin renunciar a las firmas británicas más genuinas, como los sombreros Lock & Co. o trajes de lana escocesa Harris Tweed.

Más moderno no quiere decir, en este caso, ruptura total. El Holmes de siempre se encuentra en las camisas con cuellos de remate redondeado, en las prendas típicas de la campiña inglesa o en los botines. Estos últimos, como ocurre con los tirantes, adoptan colores sin estridencias y detalles de elegancia que se trasladan incluso a los paraguas (en el caso de Swaine Adeney Brigg, otra firma británica clásica, por ejemplo, con remates en plata en el mango). Y para los más nostálgicos, Lawrence & Foster siempre tiene algún ‘deerstalker’ a mano.

18 de enero de 2010

La quesería de los lores

Amante de la tradición y la buena mesa, el primer ministro británico Winston Churchill no dudó en describir a Paxton & Whitfield como “la única tienda en la que un caballero compra su queso”. Y es que pocas queserías pueden compararse a la de este pequeño local de la londinense Jermyn Street, a un paso de Picadilly Circus. En el número 93, rodeada de sastrerías masculinas y prestigiosas barberías, fue durante décadas una parada obligada para los lores camino del Parlamento; y aún hoy sigue marcando la diferencia. Por ejemplo, por su oferta, ya que cuenta con referencias de prácticamente todo el globo (entre ellos, manchegos y menorquines).

Yo ya he decidido que va a ser una de las paradas obligadas en mi próxima visita a Londres (sea cuando sea, que no tengo planes a corto plazo), y es que hay pocas cosas que me gusten tanto como el queso, especialmente las tablas variadas e ir picoteando un poco de una docena de tipos diferentes. Reconozco que no estoy tan versado como el Osezno, el chico de mi admirado Sufur, pero sí que me considero ratón.

La tienda en cuestión abrió sus puertas en 1797, de la mano de Harry Paxton y Charles Whitfield, que compraron una antigua quesería de 1724 a su primer dueño, cambiándole el nombre. La cosa fue bien hasta finales del siglo XIX, cuando los granjeros ingleses prefieren vender su leche a empresas que fabrican natas, cremas y mantequillas, en vez de a las de queso artesanal. Además, el encarecimiento de la matería prima se acompañó de una caída de las ventas de forma constante hasta más allá de la Segunda Guerra Mundial. Fueron tiempos tan complicados, que los herederos de Paxton y Whitfield no tuvieron más remedio que reconvertir la tienda en ultramarinos, vendiendo todo tipo de productos.

Afortunadamente, la afición del público inglés por el queso comenzó a repuntar, y con ello el éxito de la tienda. En los 70, la quesería volvía a despachar sólo quesos y productos relacionados con éste. De hecho, cuentan con una buena colección de complementos (rayadores, cuchillos, queseras, tablas de madera...), muchos de ellos exclusivos. Especializados en los de origen artesanal, tratan de sorprender con sus ‘tartas de quesos’ (diferentes lotes con piezas completas que recuerdan a un pastel de boda), maridajes con vino y aceite... Tampoco faltan quesos modernos, como el azul de Sussex o el Stinking Bishop, por ejemplo.

Además, de la mano de Andrew Brownsword, su actual propietario, han abierto dos nuevos locales, concretamente en Bath y Stratford-Upon-Avon, así como una tienda online desde la que venden sus productos a todo el mundo (a España, desde 67 € de gastos de envío). No me faltaban razones para ir a Bath (unos amigos del rubio se han mudado allí hace poco y siempre que veo fotos de la ciudad ardo en deseos de conocerla), pero ahora ya se tornó en prioritario... Pussar och kramar!

15 de enero de 2010

Bordados de fieltro para jerseys y chalecos ‘no logo’

Cuando Edward Tautz fundó su firma de pantalones de vestir y de montar a caballo en 1867, decidió que fuera un zorro el que simbolizara las excelencias de la marca. Casi un siglo y medio después, y con una producción mucho más diversificada que incluye colecciones completas prêt-à-porter tanto masculinas como femeninas, rescata la silueta de este animal para sus jerseys de lana, que lo lucen en un bordado de fieltro de gran tamaño (como ocurre con las grandes firmas de moda de polo). Pero no sólo es posible encontrar un zorro en los jerseys y chalecos, también tréboles e incluso palomas, ya que en E. Tautz consideran este guiño algo decorativo, al tiempo que se mantienen fieles a la filosofía ‘no logo’.

La colección se compone de media docena de modelos, con colores como azul eléctrico, beis y gris. Está a la venta en los almacenes Harrods (tanto en Londres como en Tokio) y en la tienda on-line inglesa Matches. Cuestan 230 euros (los jerseys) y 175 euros (chalecos). Bien combinados, son un acierto y me parecen bastante simpáticos. Mi favorito, el del zorro.

12 de enero de 2010

Lobo con piel de venado

El otro día leí en el diario 'El Mundo' que Patrick-Louis Vuitton (el señor de la imagen), tatara-tataranieto del fundador de la manufactura de baúles (quinta generación, vamos), ha sido multado con 1.300 euros por adentrarse sin permiso en los terrenos de la aristócrata Laurence Dourdin durante una cacería. Como enemigo declarado de la caza por diversión, me alegro, y mucho, de que le hayan aguado la fiesta. De hecho, me parece que la Justicia francesa se ha quedado corta. ¡Qué menos que el precio de un juego de maletas!

Según cuenta la misma noticia, Dourdin lleva años enfrentada a Vuitton porque, según ella, éste maltrata a los animales durante sus jornadas de caza. De hecho, parece ser que en el juicio quedó demostrado que se cebaron miserablemente con unos venados, a los que acosaron hasta que se ahogaron en un lago.

Hace poco más de un año, tuve la oportunidad de entrevistar a Patrick-Louis Vuitton en Madrid. Aunque la manufactura ya no pertenece a su familia, él es la persona al frente del departamento de Pedidos Especiales (al que pienso contratar para que me hagan un backgammon personalizado en cuanto me haga rico). Además de sobre su trabajo, estuvimos hablando bastante rato acerca de sus aficiones, entre las que destacó precisamente la caza. Según me comentó, no era matar animales lo que le gustaba, sino el proceso en sí, la espera, la persecución, la búsqueda de la presa... Llegó incluso a decirme que, en muchas ocasiones, dejaba al animal vivo, que no era de su interés acabar con su vida. Vamos, que mintió como quiso y más.

No sé si ahora toca poner el grito en el cielo, descolgar el teléfono y llamar a la jefa de prensa de Louis Vuitton para informarle de mi indignación; pero no lo pienso hacer. Prefiero quedarme con una expresión sarcástica en mi cara y con la seguridad de que no será ni el primer ni el último capullo que representará, delante de mi grabadora, el papel del perfecto 'bon vivant' con ideas ecologistas, aunque ni él mismo se crea sus patrañas. Lástima que las suyas vengan estampadas con el maravilloso 'Monogram'...

8 de enero de 2010

Gaultier para Levi's

Reconozco que soy bastante escéptico a la hora de fijarme en una colección creada por un diseñador respetado o reconocido para una marca de moda comercial. Sin embargo, una de estas últimas colaboraciones, concretamente la de Jean Paul Gaultier para Levi's, me ha sorprendido gratamente. Y me gusta, sobre todo, porque respeta bastante la filosofía de la firma (aunque en pasarela sacara cosas imposibles, lo que se va a vender se ciñe a los patrones clásicos) y, también, por cómo ha integrado el modisto los detalles de color rojo y las rayas marineras tan suyas con la tela tejana.

Nunca le recomendaría a nadie que usara más de una prenda de esta colección al mismo tiempo, ya que estoy seguro de que puede llegar a provocar un problema ocular (esto son teorías mías, claro...), pero creo que, combinadas con gusto, pueden quedar bastante chulas. Quizás la mayor pega que le encuentro es que son piezas demasiado juveniles y Levi's se cierra las puertas de este modo a un segmento de edad que sí asume su edad y no viste a los 30 como si fuera un chaval. Si a alguno les interesa, están ya a la venta en Isolée (Madrid) y Jean Pierre Bua (Barcelona) por 270€, las cazadoras; y 220€, el pantalón. Pussar och kramar!