22 de enero de 2010

El Sherlock Holmes del siglo XXI

Que sea 2010 ‘el año Sherlock Holmes’ (coincidiendo con el 80 aniversario de la muerte de Sir Arthur Conan Doyle) en vez del pasado 2009 (cuando se conmemoraban los 150 años del nacimiento del escritor británico) es cosa de Hollywood. El reciente estreno de la película protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law ha puesto al detective inglés de moda, generando una tendencia a la que se ha sumado el mundo editorial y, como era de esperar, el de la moda.

Entre los primeros, destaca el volumen ‘Sherlock Holmes anotado’ (Akal, 60€), en el que Leslie S. Klinger, una de las máximas autoridades ‘sherlockianas’ del mundo, desgrana los casos a los que se enfrentaron Holmes y Watson, con más de 1.000 anotaciones a pie de página llenas de las curiosidades. Además, en los últimos meses han aparecido diferentes obras de ficción inspiradas en el ánbito detectivesco clásico, rememorando la imagen habitual del personaje, como la del biógrafo Javier Márquez, que se estrena como novelista con ‘La fiesta de Orfeo’ (Almuzara, 18€), una trama de misterio en el Londres de mediados del siglo XX.

Estos libros rememoran la imagen habitual de Holmes; algo que no ocurre, en cambio, en lo textil. Las firmas de moda han preferido mostrar a un Sherlock Holmes diferente. Para ello, han reinterpretado las prendas que le caracterizaban en el imaginario popular (Conan Doyle nunca le cubrío la cabeza en sus libros con el ‘deerstalker’, el sombrero de lana Harrys Tweed con las orejeras anudadas en la parte superior). La primera de ellas, la propia encargada del vestuario de la película, Jenny Beavan: “Nuestro Holmes tiene un aspecto descuidado y desaliñado. Es una especie de bohemio, por lo que adoptamos un estilo menos convencional y romántico para su vestuario. Imaginamos que vestiría más como un artista que como un ‘gentleman’ de la época. Pensé en los Rolling Stones en su fase victoriana”. Eso sin renunciar a las firmas británicas más genuinas, como los sombreros Lock & Co. o trajes de lana escocesa Harris Tweed.

Más moderno no quiere decir, en este caso, ruptura total. El Holmes de siempre se encuentra en las camisas con cuellos de remate redondeado, en las prendas típicas de la campiña inglesa o en los botines. Estos últimos, como ocurre con los tirantes, adoptan colores sin estridencias y detalles de elegancia que se trasladan incluso a los paraguas (en el caso de Swaine Adeney Brigg, otra firma británica clásica, por ejemplo, con remates en plata en el mango). Y para los más nostálgicos, Lawrence & Foster siempre tiene algún ‘deerstalker’ a mano.
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