19 de febrero de 2010

La última colección medieval

El sistema feudal estuvo presente en la Rusia zarista hasta la Revolución de 1917. No es extraño, por tanto, que los artesanos del siglo XVIII de este país siguieran trabajando con técnicas propias de la Edad Media, y actualmente en desuso, como curtir la piel de reno con una mezcla de aceite de abedul y corteza de sauce.

Un cargamento de este preciado cuero se hundió en el Canal de la Mancha en 1786, frente a la costa de Plymouth (Inglaterra). El bergantín danés Metta Catharina von Flensburg no soportó una virulenta tormenta y quedó olvidado durante más de 200 años en el fondo del mar. Socios de un club de buceo lo descubrieron a 30 metros de profundidad en 1973 y pronto comenzó la caza del tesoro, a pesar de que se desconocía qué podían contener las bodegas del barco. Para sorpresa –o decepción– de muchos, no surgieron del mar cofres llenos de joyas o monedas de oro, sino una gran cantidad de cuero de reno que, a pesar del daño que el agua salada provoca sobre este material, se mantenía en buenas condiciones.

Los propietarios de la zapatería londinense G. J. Cleverley compraron toda la partida y comenzaron a crear piezas en su boutique de Old Bond Street sólo para clientes muy selectos. Zapatos, maletines, neceseres... no había objeto pequeño que no se pudiera hacer con la piel de reno. "Más grandes es imposible porque haría falta mucho cuero", afirman desde G. J. Cleverley. Por este motivo se negaron a un encargo personal de Ralph Lauren (el americano les pidió tapizar una mesa).

Ahora lanzan una edición limitada de diferentes complementos masculinos para cuya adquisición ya no hace falta ser un cliente especial. En ella destaca una bolsa de viaje de estilo vintage con apertura superior (como la que usaban antiguamente los médicos). Además, hay zapatos, carteras, una bolsa para llevar botellas... piezas que, en algunos casos, no existían cuando se curtieron las piezas de reno.
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