26 de febrero de 2010

Relajación en los bosques de Hungría

Hungría es, desde este enero, el último país en incorporarse a la cadena Relais & Châteaux; y lo ha hecho por la puerta grande, con el que está considerado el mejor cinco estrellas de la nación magyar: el Hotel Hertelendy. Se trata de un castillo construido a principios del siglo XX siguiendo el estilo arquitectónico de los palacios austro-húngaros. Rodeado de una finca de 240 hectáreas, uno de sus puntos fuertes es su localización. Está enclavado en la región boscosa de Somogy, cerca de la frontera con Croacia y a 220 km al suroeste de Budapest, lo que asegura al huésped tranquilidad, silencio y, si se desea, desconexión absoluta del frenesí diario.

El hotel cuenta con seis habitaciones dobles y ocho suites de diferentes tamaños. La decoración de éstas, en las que predomina el color blanco, mezcla diferentes elementos neoclásicos con la última tecnología audiovisual y amplias camas y sofás donde descansar plácidamente. Juega también con la luz, que entra por grandes ventanales repartidos por toda la estancia, en las que también destaca el suelo de madera y las flores frescas.

Los huéspedes que prefieran un ‘plus’ de intimidad pueden solicitar alguno de los seis apartamentos separados del edificio principal que hay su disposición. Se conocen como ‘las casas de campo del cazador’, un nombre que responde a la afición por la cinegética de la familia Hertelendy, los primeros propietarios del castillo. Actualmente, el cliente que lo desee puede organizar salidas para cazar palomas en los alrededores del establecimiento.

La carta de actividades de este hotel húngaro es bastante amplia. Además de la caza, ofrece a sus huéspedes una buena cuadra de caballos Freiberger (originarios de los Montes Francos en el Jurá franco-suizo) en los que pasear por la finca, pesca, campo de golf y criquet, globo aerostático... Así como un restaurante de cocina internacional con sumiller (el menú se nutre de un huerto propio) y un spa con piscina y tratamientos cosméticos de la isla de San Bartolomé (Caribe francés).

El hotel tiene helipuerto y una pista de aterrizaje para avionetas donde se celebran exhibiciones aéreas. Si se llega en avión privado al cercano aeropuerto de Sármellék, un helicóptero traslada al huésped hasta el castillo.
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