30 de abril de 2010

Estreno de Sexo en NYC en limusina



Esta primavera llega a las pantallas de cine la segunda parte de 'Sexo en Nueva York', la película que continúa la trama de la exitosa serie televisiva. Coincidiendo con su estreno, el Mandarin Oriental de la ciudad de los rascacielos ofrece a sus huéspedes un completo programa en el que podrán revivir los espacios que marcaron las aventuras de Carrie Bradshaw y sus tres amigas. Lo han bautizado como 'Sex and the City Celebration' y han reservado para quienes lo soliciten las suites con mejores vistas del 'skyline' de Nueva York. Después de un desayuno típicamente americano, se llevará al huésped a los lugares míticos de la trama de la serie en limusina, un tour que incluye los exteriores de la que era la casa de Carrie, en el Village, así como su lugar preferido para hacer el 'brunch', el bar Pastis, y el famoso club SoHo House. Además, en el bar del Mandarin Oriental será posible degustar una carta de cócteles inspirados en Sexo en Nueva York, como el 'Simple Mr. Big' (doble de vodka con hielo, aceitunas y cebolla) o el 'Carrie Cosmo' (vodka de pomelo, licor de jengibre, arándanos y zumo de lima). Disponible del 1 de mayo al 6 de septiembre a partir de 1.350 €.

22 de abril de 2010

Maletas con corte camisero

Hackett y Globe–Trotter han unido sus fuerzas para crear una exclusiva línea de trolleys y maletines que sólo estará disponible esta primavera. Cada una de las piezas de las que se compone esta colección está montada, remachada, ribeteada y forrada a mano. La intención es que duren toda la vida, de ahí que hayan sido fabricadas con el mejor cuero.

Los forros y el exterior toman como referencia una de las tres colecciones de Hackett. Las que se corresponde con la línea ‘Mayfair’, la más clásica, son negras, con un forro a cuadros Príncipe de Gales. El logo del bombín y los paraguas cruzados aparecen en gris claro en el exterior.

La colección más casual, la ‘Hackett London’, está representada por una maleta azul marino forrada en tela camisera a rayas azul y blanca, un estampado que se asocia con el fondo de armario de todo gentleman.

Por último, las de la línea Aston Martin Racing. Es la más colorida de las tres, ya que su exterior se ha teñido del inequívoco British Racing Green, el verde corporativo de la firma automovilística, mientras que el forro interior es la Union Jack, la bandera del Reino Unido. En su interior, como ocurre con los otros modelos, unas placas doradas con los logos de ambas firmas ‘rematan’ la pieza.

Es posible personalizar cada maleta con las iniciales de su propietario y sólo se podrán adquirir en ocho boutiques Hackett en el mundo, entre ellas dos españolas: la madrileña de la calle Jorge Juan y la de la Avenida Diagonal de Barcelona. Sus precios: trolley, 850 €; maletín, 575 € (el grabado de iniciales, 100 €).

21 de abril de 2010

La perla de la Riviera Nayarita

Pocas veces el concepto ‘remanso de paz’ cobra tanto sentido como en el Hotel Resort Four Seasons Punta Mita. Situado en una pequeña península que remata la Bahía de Banderas, en el estado mexicano de Nayarit, el establecimiento ocupa un amplio complejo de 1.500 hectáreas de acceso restringido. Los huéspedes del hotel pueden disfrutar allí de hasta tres playas de arena blanca, así como dos campos de golf diseñados por Jack Niclaus. Uno de ellos, inaugurado el pasado otoño, cuenta con un hoyo muy especial, situado en un pequeño promontorio cerca de la orilla, a la que se accede en coche anfibio si la marea lo permite.

El complejo se encuentra situado en una ladera. Esto permite que haya vistas al océano Pacífico desde prácticamente las 173 habitaciones, suites y villas de las que se compone. Estas se dividen en diferentes tipos, dependiendo de si se encuentran a pie de playa, si cuentan con jardín y piscinas privadas y el espacio interior. Destacan las cabañas con piscina, dos dormitorios, salón, habitación de juegos y baño completo con jacuzzi y ‘amenities’ de Acqua di Parma. Su suite presidencial, que incluye también los servicios de las cabañas ‘premium’, fue elegida por la revista ‘Forbes’ una de las 10 más lujosas del mundo (su precio ronda los 12.700 €/noche).

En el resort quieren poner el acento en el servicio al huésped. Así, por ejemplo, en las tres piscinas del complejo hay siempre un grupo de empleados que, cada cierto tiempo, además de preparar las tumbonas con toallas, ofrece refrescos, helados Häagen-Dazs y más de seis tipos de cremas de protección solar sin coste alguno adicional. Lo que sí tiene que ser abonado por el cliente sería el menú de sushi y tapas españolas que ofrece la piscina reservada a los adultos o las bebidas alcohólicas.

Las otras dos piscinas son familiares. Una de ellas se encuentra frente al océano, mientras que la segunda, llamada ‘Río Lento’, tiene forma de corona circular y está diseñada para que haya una corriente de agua continua que permite tener la sensación de estar navegando (para darle más realismo, ponen a disposición del huésped varios tipos de colchonetas y flotadores de gran tamaño). Se encuentra junto a una guardería en la que los pequeños pueden pasar prácticamente todo el día, ya que se encargan incluso de la comida.

Además de la posibilidad de disfrutar de una cena para dos en un promontorio junto a la playa, la restauración del hotel ofrece varios restaurantes a sus huéspedes. Por un lado, el Ketsi, que ofrece comida mexicana reinterpretada por el reputado chef local Richard Sandoval (el guacamole que ofrece no es de este mundo), aunque el preferido para las cenas es el Aramara, que fusiona comida asiática con sabores aztecas.

20 de abril de 2010

Ocho whiskies de 40 años en una botella

La destilería escocesa Highland Park lanza esta primavera una edición limitada de 150 botellas de whisky ‘1968’. Se trata de la primera colección ‘vintage’ que lanza la firma y en su composición se mezcla el contenido de ocho barriles de diferentes whiskies de 40 años. El precio de cada botella, negra y 100% opaca, está a la altura de semejante ‘pócima’: 3.000 €. Cada una se presenta en una caja de madera fina y las primeras unidades las han reservado varios casinos de Las Vegas.

19 de abril de 2010

Pizzas en casa como en una ‘trattoria’


La firma Kalamazoo ha lanzado un horno para pizzas pensado para el hogar y que recuerda a los industriales que se usan habitualmente en las trattorias artesanas. Funciona a gas y en sólo cinco minutos están listas las pizzas. Las llamas son regulables, por lo que se pueden hacer ‘calzones’ u otras recetas. No requiere ninguna instalación previa y mide 76x50 cm. Lo malo es el precio: 6.500 dóalres (alrededor de 4.900 euros).

16 de abril de 2010

Las fustas, según Hermès

Foto: J. M. PresasLa historia de Hermès se remonta a 1837. Por aquel entonces, la manufactura francesa se especializó casi exclusivamente en marroquinería pensada para el mundo de la hípica. A pesar de que ahora se le asocia más con corbatas, bolsos, maletas y prendas de vestir, la firma nunca ha abandonado el universo del caballo, que más de 170 años después sigue estando presente con aparejos para montar en sus diferentes catálogos.

Esta primavera, la casa francesa ha presentado una colección de tres fustas realizadas en el mejor cuero (teñido de verde oliva, marrón chocolate y negro) y madera de micocoulier de la Provenza, un arbusto cuyo tallo se sigue usando artesanalmente en el pueblo francés de Sorède, cerca de Perpignan, siguiendo los parámetros del siglo XIII. Por su flexibilidad y resistencia, recuerda al mimbre español.

Además de estas ligeras fustas, en la colección de Hermés hay otros productos relacionados con la equitación. El más representativo es una silla de montar (que se acompaña de mantas, cojín y caja para guardarla); y no faltan estribos, riendas e incluso bridas.

8 de abril de 2010

Según un estudio...

Uno de los errores más frecuentes en los que caemos los periodistas es el de fiarnos, sí o sí, de los estudios supuestamente científicos con el que nos bombardean cada día nuestras 'fuentes'. El problema es que, en muchas ocasiones, además de no contrastarse, se desconoce quiénes son los responsables de estos trabajos de investigación.

Por norma general, uno no debería creer nada que diga, sin aportar más datos, eso de 'según prestigiosos estudios', 'según un panel de científicos' o fórmulas parecidas. Es obligado que el artículo, publicidad, reseña, noticia... indique claramente quién ha hecho ese estudio, cuándo y sobre qué muestra, así como dónde se ha publicado. Puede que poner todos esos datos emborrone mucho el texto, pero si hay que renunciar a alguno, nunca debe ser quién firma ese estudio. Si nos creemos las cosas porque sí, porque el periodista o el publicista de turno ha puesto eso de 'según científicos', pueden pasar cosas como la de la siguiente imagen:


Recuerdo una campaña de Actimel que venía avalada, y en el spot así lo decían, por la Universidad de Navarra y la Universidad Juan Carlos I de Madrid. Al margen de la credibilidad que tengan estas dos instituciones para cada uno, el hecho de el anuncio las nombre aporta a las tesis de los beneficios del producto una consistencia real. Lo mismo ocurre con un texto informativo. Y a ti, ¿a qué edad te dieron tu primera soda? Pussar och kramar!

5 de abril de 2010

1, 2, 3... responda otra vez

Un mes de abril, como éste pero en 1972. Un jovencísimo Narciso Ibáñez Serrador, 'Chicho' para toda España, se ponía al frente de un programa concurso llamado '1, 2, 3... responda otra vez'. Después de éxitos televisivos como 'Historias de la frivolidad' o 'Historias para no dormir', los directivos de TVE confiaron en él para sacar adelante un programa de un género tan denostado como el concurso. De hecho, según Chicho, "lo que hizo al programa tan atractivo fue la mezcla de imaginación y sorpresa, todo en cuidadas dosis, que permitió gustar al máximo público posible". El éxito perduró durante más de 20 años y sólo la primera edición de 'Operación Triunfo' consiguió superar las audiencias semanales medias de '1, 2, 3...'.

El presentador escogido para su primera época fue el peruano Kiko Ledgard. Rodeado de las que fueron las primeras azafatas-secretarias de la televisión española, supo conseguir que, "por 25 pesetas", todo el país se pusiera a pensar en utensilios que se venden en una ferretería o nombres masculinos que no terminaran con la letra 'o', "como, por ejemplo, Jorge".

Pero si hubo una presentadora que encumbró al concurso a sus máximas cotas de éxito ésa fue sin duda Mayra Gómez Kemp, quien ya coincidió con Ledgard en los años 70. Mayra se hizo cargo del programa a principios de los 80. Sus saludos al público mientras bajaba las escaleras se convirtieron en épicos, así como sus fingidas carcajadas con los humoristas. "Ha sido el programa más difícil que he hecho. Tenías que estar pendiente al mismo tiempo de los concursantes, el concurso en sí, los actores y el público a la espalda", aseguró.

La impronta de los dos primeros conductores del programa fue un referente para los que le sucedieron. Miriam Díaz-Aroca declaró que nunca bajó las escaleras del programa por respeto a Mayra; al igual que Jordi Estadella aseguró que no entraba en plano desde detrás de las cámaras como homenaje a Ledgard.


También la época de Mayra coincidió con las azafatas estrella. A parte de Victoria Abril (de la época de Kiko Ledgard), compartieron etapas nombres tan famosos como Kym Manning, Lydia Bosch, Isabel Serrano, Silvia Marsó o Nina. Los humoristas, por su parte, tampoco fueron a la zaga durante esos años. Beatriz Carvajal (La Pelos), Fedra Lorente (La Bombi), el Dúo Sacapuntas (El Pulga y El Linterna), Tricicle, La Trinca o, más tarde, Ángel Garó pasaron por 'la subasta' para dejar en la mesa sus objetos con 'tarjetita'.

La mecánica del concurso era sencilla, y fue igual durante más de 20 años. Como dijo Chicho Ibáñez, "el público de 1, 2, 3... rechazaba grandes cambios". Es por ello que siempre había guapas secretarias, humoristas y personajes malos. Don Cicuta, el entrañable personaje interpretado por Valentín Tornos, fue el primer 'malo' en la historia de la televisión de nuestro país. Más adelante fueron las Hermanas Hurtado las que recogieron el testigo de los Tacañones. Poco pudieron hacer para que el programa no fuera creciendo en espectacularidad y grandes premios como el 'azulejo de Porcelanosa', 'el libretón del BBV' , el imperecedero coche o el famosísimo chalé en Torrevieja.

Demasiado espectacular incluso para el propio Chicho. En el programa especial del XX aniversario del concurso, en 1992, con Miriam Díaz-Aroca y Jordi Estadella de copresentadores, se lamentó de haber perdido el toque de sencillez inicial de los primeros tiempos, algo que no perdió, según dijo el realizador, la versión portuguesa del concurso. '1, 2, 3...' fue exportado a Portugal, Holanda, Alemania y Reino Unido (donde cambiaron el nombre por 'Three, two, one'). Fue, hasta el éxito de 'Operación Triunfo', el único programa 100% español exportado a otras televisiones.

El concurso también fue el 'inventor' de cosas tan normales hoy día en televisión como el gran "¡oooh!" del público cuando se perdía un gran regalo durante la subasta o la presencia de mascotas, tanto buenas como malas. La primera de ellas fue la calabaza Ruperta, que dejaba a la pareja de concursantes sin premio alguno. Después vendrían la bota Botilde, el Boom y el Crack o el Chollo y el Antichollo; para volver con Ruperta en los años 90.

Con 'Operación Triunfo' asistimos a una proliferación excesiva de productos de marketing y merchandising que coparon estanterías en muchos comercios. Sin embargo, en cantidad y variedad no alcanzó ni de cerca a '1, 2, 3...'. Mascotas convertidas en caramelo, juegos de mesa, 'rupertitas' de la suerte, libros, discos en los que cantaba todo el equipo del programa, perfumes, jabones, champús, discos voladores, chicles... la lista es inmensa, reflejo de que el concurso no fue nunca un programa más.

Pero no todo iban a ser buenos tiempos. Una mala política de programación en TVE forzó la vuelta del concurso a mediados de los años 90, con la lectura como trasfondo. Fue un gran error. La audiencia no acompañó al programa en esta ocasión y apenas duró medio año en antena. Afortunadamente, la simpatía que el público tenía hacia el '1, 2, 3...' no se defenestró, manteniéndose inalterable a pesar de todo, algo que se pudo comprobar años después, por ejemplo, en el anuncio de Coca Cola que rememoraba la década de los 80.

Como dijo el propio Chicho Ibáñez Serrador, "el público siente un gran respeto y cariño por el '1, 2, 3...'. Es un entretenido juguete para todos".


Nota del autor: Este reportaje fue publicado originalmente el 23 de septiembre de 2002 en la revista 'Cambio 16'. Ha sido adaptado y actualizado para este blog.

4 de abril de 2010

El teatro de Monzó

La práctica de una de mis asignaturas de 2º de carrera consistía en escribir una columna de opinión a partir de una noticia sucedida ese mismo día. En menos de 45 minutos, debíamos entregar un mínimo de medio folio argumentando nuestro parecer, y siempre debíamos escoger una noticia de la misma sección del mismo diario. Como me gusta ser original, o al menos no ir en plan rebaño, escogí la sección de Local de La Vanguardia. Así, tenía que estar al día de lo que pasaba en Barcelona.

Hoy vuelvo a mirar hacia el diario catalán, pero en esta ocasión a las tribunas de opinión. En ellas, el escritor Quim Monzó lleva varios días narrando por qué no va al teatro. Hay algunas frases que son geniales. Aquí va un breve resumen:

"No voy al teatro desde que se puso de moda que los actores bajasen del escenario y se metiesen con los espectadores" (...) "Porque se nota que fingen" (...) "Porque nunca me han gustado los grupos. No me gustan las cenas con más de cuatro personas, ni las reuniones, ni las fiestas. ¿Cómo me va a gustar el teatro, si está lleno de gente que a veces tose, estornuda y carraspea? (...) "Porque el escenario ejerce de altar. Y esa sacralización me hace pensar en Carme Ruscalleda". (...) "Porque, cuando acaba la obra, los actores y el director esperan a que el público aplauda. Aunque aplaudan poco, salen al escenario corriendo, con un trote de gacela ensayado mil veces, y saludan. A veces parece que dedican más tiempo a ensayar el saludo que algunas escenas de la obra".

En las tres columnas desarrolla la que, en mi opinión, es una mordaz e interesante crítica al teatro. No son muy extensas y me he reído bastante. Además, no deja títere con cabeza y coincido con él en buena parte de sus razones. Eso sí, como pueda repetir 'Sonrisas y lagrimas' en Londres, no seré yo el que diga que no.