5 de abril de 2010

1, 2, 3... responda otra vez

Un mes de abril, como éste pero en 1972. Un jovencísimo Narciso Ibáñez Serrador, 'Chicho' para toda España, se ponía al frente de un programa concurso llamado '1, 2, 3... responda otra vez'. Después de éxitos televisivos como 'Historias de la frivolidad' o 'Historias para no dormir', los directivos de TVE confiaron en él para sacar adelante un programa de un género tan denostado como el concurso. De hecho, según Chicho, "lo que hizo al programa tan atractivo fue la mezcla de imaginación y sorpresa, todo en cuidadas dosis, que permitió gustar al máximo público posible". El éxito perduró durante más de 20 años y sólo la primera edición de 'Operación Triunfo' consiguió superar las audiencias semanales medias de '1, 2, 3...'.

El presentador escogido para su primera época fue el peruano Kiko Ledgard. Rodeado de las que fueron las primeras azafatas-secretarias de la televisión española, supo conseguir que, "por 25 pesetas", todo el país se pusiera a pensar en utensilios que se venden en una ferretería o nombres masculinos que no terminaran con la letra 'o', "como, por ejemplo, Jorge".

Pero si hubo una presentadora que encumbró al concurso a sus máximas cotas de éxito ésa fue sin duda Mayra Gómez Kemp, quien ya coincidió con Ledgard en los años 70. Mayra se hizo cargo del programa a principios de los 80. Sus saludos al público mientras bajaba las escaleras se convirtieron en épicos, así como sus fingidas carcajadas con los humoristas. "Ha sido el programa más difícil que he hecho. Tenías que estar pendiente al mismo tiempo de los concursantes, el concurso en sí, los actores y el público a la espalda", aseguró.

La impronta de los dos primeros conductores del programa fue un referente para los que le sucedieron. Miriam Díaz-Aroca declaró que nunca bajó las escaleras del programa por respeto a Mayra; al igual que Jordi Estadella aseguró que no entraba en plano desde detrás de las cámaras como homenaje a Ledgard.


También la época de Mayra coincidió con las azafatas estrella. A parte de Victoria Abril (de la época de Kiko Ledgard), compartieron etapas nombres tan famosos como Kym Manning, Lydia Bosch, Isabel Serrano, Silvia Marsó o Nina. Los humoristas, por su parte, tampoco fueron a la zaga durante esos años. Beatriz Carvajal (La Pelos), Fedra Lorente (La Bombi), el Dúo Sacapuntas (El Pulga y El Linterna), Tricicle, La Trinca o, más tarde, Ángel Garó pasaron por 'la subasta' para dejar en la mesa sus objetos con 'tarjetita'.

La mecánica del concurso era sencilla, y fue igual durante más de 20 años. Como dijo Chicho Ibáñez, "el público de 1, 2, 3... rechazaba grandes cambios". Es por ello que siempre había guapas secretarias, humoristas y personajes malos. Don Cicuta, el entrañable personaje interpretado por Valentín Tornos, fue el primer 'malo' en la historia de la televisión de nuestro país. Más adelante fueron las Hermanas Hurtado las que recogieron el testigo de los Tacañones. Poco pudieron hacer para que el programa no fuera creciendo en espectacularidad y grandes premios como el 'azulejo de Porcelanosa', 'el libretón del BBV' , el imperecedero coche o el famosísimo chalé en Torrevieja.

Demasiado espectacular incluso para el propio Chicho. En el programa especial del XX aniversario del concurso, en 1992, con Miriam Díaz-Aroca y Jordi Estadella de copresentadores, se lamentó de haber perdido el toque de sencillez inicial de los primeros tiempos, algo que no perdió, según dijo el realizador, la versión portuguesa del concurso. '1, 2, 3...' fue exportado a Portugal, Holanda, Alemania y Reino Unido (donde cambiaron el nombre por 'Three, two, one'). Fue, hasta el éxito de 'Operación Triunfo', el único programa 100% español exportado a otras televisiones.

El concurso también fue el 'inventor' de cosas tan normales hoy día en televisión como el gran "¡oooh!" del público cuando se perdía un gran regalo durante la subasta o la presencia de mascotas, tanto buenas como malas. La primera de ellas fue la calabaza Ruperta, que dejaba a la pareja de concursantes sin premio alguno. Después vendrían la bota Botilde, el Boom y el Crack o el Chollo y el Antichollo; para volver con Ruperta en los años 90.

Con 'Operación Triunfo' asistimos a una proliferación excesiva de productos de marketing y merchandising que coparon estanterías en muchos comercios. Sin embargo, en cantidad y variedad no alcanzó ni de cerca a '1, 2, 3...'. Mascotas convertidas en caramelo, juegos de mesa, 'rupertitas' de la suerte, libros, discos en los que cantaba todo el equipo del programa, perfumes, jabones, champús, discos voladores, chicles... la lista es inmensa, reflejo de que el concurso no fue nunca un programa más.

Pero no todo iban a ser buenos tiempos. Una mala política de programación en TVE forzó la vuelta del concurso a mediados de los años 90, con la lectura como trasfondo. Fue un gran error. La audiencia no acompañó al programa en esta ocasión y apenas duró medio año en antena. Afortunadamente, la simpatía que el público tenía hacia el '1, 2, 3...' no se defenestró, manteniéndose inalterable a pesar de todo, algo que se pudo comprobar años después, por ejemplo, en el anuncio de Coca Cola que rememoraba la década de los 80.

Como dijo el propio Chicho Ibáñez Serrador, "el público siente un gran respeto y cariño por el '1, 2, 3...'. Es un entretenido juguete para todos".


Nota del autor: Este reportaje fue publicado originalmente el 23 de septiembre de 2002 en la revista 'Cambio 16'. Ha sido adaptado y actualizado para este blog.
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