21 de abril de 2010

La perla de la Riviera Nayarita

Pocas veces el concepto ‘remanso de paz’ cobra tanto sentido como en el Hotel Resort Four Seasons Punta Mita. Situado en una pequeña península que remata la Bahía de Banderas, en el estado mexicano de Nayarit, el establecimiento ocupa un amplio complejo de 1.500 hectáreas de acceso restringido. Los huéspedes del hotel pueden disfrutar allí de hasta tres playas de arena blanca, así como dos campos de golf diseñados por Jack Niclaus. Uno de ellos, inaugurado el pasado otoño, cuenta con un hoyo muy especial, situado en un pequeño promontorio cerca de la orilla, a la que se accede en coche anfibio si la marea lo permite.

El complejo se encuentra situado en una ladera. Esto permite que haya vistas al océano Pacífico desde prácticamente las 173 habitaciones, suites y villas de las que se compone. Estas se dividen en diferentes tipos, dependiendo de si se encuentran a pie de playa, si cuentan con jardín y piscinas privadas y el espacio interior. Destacan las cabañas con piscina, dos dormitorios, salón, habitación de juegos y baño completo con jacuzzi y ‘amenities’ de Acqua di Parma. Su suite presidencial, que incluye también los servicios de las cabañas ‘premium’, fue elegida por la revista ‘Forbes’ una de las 10 más lujosas del mundo (su precio ronda los 12.700 €/noche).

En el resort quieren poner el acento en el servicio al huésped. Así, por ejemplo, en las tres piscinas del complejo hay siempre un grupo de empleados que, cada cierto tiempo, además de preparar las tumbonas con toallas, ofrece refrescos, helados Häagen-Dazs y más de seis tipos de cremas de protección solar sin coste alguno adicional. Lo que sí tiene que ser abonado por el cliente sería el menú de sushi y tapas españolas que ofrece la piscina reservada a los adultos o las bebidas alcohólicas.

Las otras dos piscinas son familiares. Una de ellas se encuentra frente al océano, mientras que la segunda, llamada ‘Río Lento’, tiene forma de corona circular y está diseñada para que haya una corriente de agua continua que permite tener la sensación de estar navegando (para darle más realismo, ponen a disposición del huésped varios tipos de colchonetas y flotadores de gran tamaño). Se encuentra junto a una guardería en la que los pequeños pueden pasar prácticamente todo el día, ya que se encargan incluso de la comida.

Además de la posibilidad de disfrutar de una cena para dos en un promontorio junto a la playa, la restauración del hotel ofrece varios restaurantes a sus huéspedes. Por un lado, el Ketsi, que ofrece comida mexicana reinterpretada por el reputado chef local Richard Sandoval (el guacamole que ofrece no es de este mundo), aunque el preferido para las cenas es el Aramara, que fusiona comida asiática con sabores aztecas.
Publicar un comentario