16 de abril de 2010

Las fustas, según Hermès

Foto: J. M. PresasLa historia de Hermès se remonta a 1837. Por aquel entonces, la manufactura francesa se especializó casi exclusivamente en marroquinería pensada para el mundo de la hípica. A pesar de que ahora se le asocia más con corbatas, bolsos, maletas y prendas de vestir, la firma nunca ha abandonado el universo del caballo, que más de 170 años después sigue estando presente con aparejos para montar en sus diferentes catálogos.

Esta primavera, la casa francesa ha presentado una colección de tres fustas realizadas en el mejor cuero (teñido de verde oliva, marrón chocolate y negro) y madera de micocoulier de la Provenza, un arbusto cuyo tallo se sigue usando artesanalmente en el pueblo francés de Sorède, cerca de Perpignan, siguiendo los parámetros del siglo XIII. Por su flexibilidad y resistencia, recuerda al mimbre español.

Además de estas ligeras fustas, en la colección de Hermés hay otros productos relacionados con la equitación. El más representativo es una silla de montar (que se acompaña de mantas, cojín y caja para guardarla); y no faltan estribos, riendas e incluso bridas.
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