4 de mayo de 2010

Chaquetas que se pueden maltratar

La historia se repite todas las primaveras. ¿Cómo vestirnos cuando hace frío al salir de casa a primera hora y luego a mediodía las temperaturas suben hasta el punto de que hay que ir en mangas de camisa? Hay quien se decide por un abrigo fino o una americana, pero esta solución implica tener que cargar con estas prendas cuando no nos hagan falta y llevándolas de modo que no se estropeen. La cosa se complica si, además, hay que desplazarse en moto o bicicleta y no es necesario usarlas para guarecerse del viento.

Para solucionar este problema, cada vez son más las firmas que apuestan por chaquetas finas que admiten todo tipo de maltrato. Es decir, que se pueden arrugar hasta el punto de convertirse en un gurruño y que se pueden guardar en un maletín o bajo el asiento de la moto sin que se perjudique ni a las costuras de la prenda ni a su estilo, manteniéndose lisas. Apenas hace falta un ligero cepillado, o ni eso, para que vuelvan a estar impecables. “Esto no se consigue gracias a un diseño especial, sino que depende del material con el que esté hecha. Cuanto más fino sea el hilo del tejido, más torsión admitirá y no hará arrugas”, dice el sastre Lander Urquijo.

Esta temporada, comodidad y practicidad priman tanto en firmas de lujo como en las de gran consumo. Sin embargo, estas americanas no son nada nuevo. En 1975, cuando Giorgio Armani crea su marca de moda, revoluciona el armario masculino con chaquetas desestructuradas, sin forro y que se pueden arrugar sin problema. Fue así el primero en prescindir de la plancha.

La novedad es que ahora se trata de piezas creadas expresamente para ser prensadas y colocadas de cualquier forma, con tal de abrigar las horas que sean necesarias y sin entorpecer el resto del día. La firma italiana Stone Island es una de las que más ha desarrollado esta filosofía de practicidad 100% en sus prendas. Con el objetivo de que pesen lo mínimo (no superan los 150 gr) y se reduzcan a una pequeña bola, sus chaquetas y chubasqueros se comprimen hasta el punto de caber dentro de un casco de moto.

Estas prendas permiten arreglarse en cualquier momento, sin previsión. Y es que ya no se trata sólo de chaquetas de lino y colores veraniegos (blanco, beis...). Se amplía todo el espectro de color e irrumpen con fuerza el algodón (es el material más usado) y los estampados. Así, este tipo de chaquetas se puede combinar sin problemas con todo tipo de prendas y estilos, desde el más formal al casual.
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