20 de mayo de 2010

Fantoche a estribor

Cuando leí el siguiente twitt de Di, se me vinieron a la mente dos refranes: 'el hábito no hace al monje' y 'en casa del herrero, cuchara de palo'.

Nuestra bloggera de moda preferida daba de nuevo en el clavo. Hay que tenerlos bien puestos no sólo para autoincluirte en una lista de los mejores vestidos, sino para hacerlo cuando en tu armario sólo hay porquerías. Y es que ser editora de moda de Vogue no implica que tengas que tener buen gusto vistiendo, ni siquiera que sepas de qué va eso del gusto. En serio, ¿cómo alguien pudo contratar a Anna dello Russo para que explicara a las lectoras de una revista lo que se lleva y lo que no? ¿Es que nadie le puede decir que hay algunos trajes que, mira, como que no?

Pues eso, que para mí este fantoche no tiene ninguna credibilidad como para hacer listas de los mejores/peores vestidos, y mucho menos si tiene la desfachatez de ponerse a ella misma como ejemplo. Es cierto que la mayoría de las grandes periodistas de moda visten bastante cutrillo. Me explico, no horteras o como payasos de circo, sino demasiado de trapillo, ropa muy normal, como si se dedicaran a otro sector. Y eso es más que plausible, porque ni los sueldos acompañan ni hay que vivir la moda 24 horas del día, pero lo de la señora Dello Russo es para que la encierren... Pussar och kramar!
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