28 de mayo de 2010

Una noche en la cima del mundo

En pleno centro de Dubai se levanta el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, con 828 metros de altura, 162 plantas y ascensores capaces de subir medio kilómetro a una velocidad de 10 m/seg. Inaugurado el pasado 4 de enero, su interior alberga un centro comercial, 1.044 apartamentos y el primer Hotel Armani del mundo, fruto de la colaboración entre la firma de moda y Emaar Hotels & Resorts.

Éste ocupa las ocho primeras plantas del gigante de hormigón y acero, además de la 38 y la 39, que se han reservado para las suites más exclusivas. En total son 160 habitaciones, divididas en 11 tipos diferentes, dependiendo de la superficie de cada una y de si tienen o no balcón. Sus precios oscilan entre los 370 y los 2.000 €/noche.

El diseñador italiano se ha involucrado personalmente en el proyecto, sobre todo en lo que respecta al interiorismo de los espacios. En ellos predominan el color marrón y los tonos oscuros. El resultado es un establecimiento hecho a medida, con suelos fabricados con piedra de Canadá, paneles de madera y paredes forradas de tela.

Como no podía ser menos, el hotel ofrece sus productos de cosmética en un lujoso spa de 1.115 m2 con cabinas para tratamientos personalizados, gimnasio, baños termales y salas de reposo. Lo más interesante es que a los huéspedes se les ofrece experimentar terapias individualizadas de relajación mediante la unión de masajes, aromaterapia y tratamientos; todo con aceites y esencias de Armani.

El punto fuerte de este establecimiento es su oferta gastronómica, ya que cuenta con ocho restaurantes distribuidos entre las 10 plantas. Como explica Marc Dardenne, director ejecutivo de Emaar Hotels, "cada uno ofrece un menú completamente diferente, pero tienen tres puntos en común: la elegancia en su puesta en escena, las espectaculares vistas y la calidad del servicio". Algunos se encuentran frente a un lago artificial con fuentes que ofrecen espectáculos de agua como en Las Vegas. Uno de ellos se llama Ristorante, especializado en comida italiana; pero también destacan el Amal (hindú), el Hashi (japonesa), un lounge chill out o la discoteca Privé, con sus propios DJs residentes.

Para completar la experiencia, no falta una pastelería de Armani Dolci, una floristería ni una boutique con la colección de alta costura del italiano. El segundo hotel de Armani está previsto que abra sus puertas en Milán en 2011. Otros proyectos incluyen un resort en Marrakech y villas en Marassi (Egipto).
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