30 de julio de 2010

Bauhaus con tacones

El reloj marca las doce del mediodía en Manhattan y el sol abrasa a los viandantes que a esa hora pasean por el distrito de NoHo, uno de los más exclusivos de Nueva York. Una joven dobla la esquina de Lafayette con Bond Street y entra en una de las boutiques de estilo contemporáneo que llenan la zona. Cruza la puerta y, de repente, no ve nada. El sol desaparece y se introduce en la más completa oscuridad.

Mientras sus retinas se acostumbran a la nueva iluminación, sólo acierta a ver un conjunto de cuadrados que llenan las paredes cambiando de color hasta completar todo el espectro del arcoiris. Ella no lo sabe, pero está frente a una instalación llamada The wall of light, un montaje que llena sus cubículos con una colección de zapatos nada tradicional.

Nuestra protagonista ha entrado en la boutique que inauguró a finales de mayo United Nude, una firma holandesa de calzado con pedigrí, ya que al frente de la misma se encuentra Rem D. Koolhaas (sobrino y colega de Koolhaas, Premio Pritzker de Arquitectura en el año 2000) y Galahad Clark, séptima generación de la familia fundadora de la marca de zapatos Clark’s. "Está basada en un diseño conceptual que hemos bautizado como dark-shop", afirma Koolhaas. Sólo la zona de probadores tiene algo de luz y se aleja de la sensación de museo que transmite la disposición del muestrario. De hecho, para conseguir este concepto artístico no han dudado en colocar, en el centro, una escultura basada en el escáner en tres dimensiones de un Lamborghini Countach, una pieza única que llama la atención por sus dimensiones fieles a las del bólido. De color negro, refleja las luces de colores de las paredes.

El coche no sería lo único que se podría calificar como escultura dentro de la boutique. El catálogo cuenta con los zapatos de mujer más originales del mercado, con piezas de poliuretano y llenas de aristas que juegan con los principios del Constructivismo. "El tacón se sustituye, por ejemplo, por la pata de una silla metálica o una pieza de madera asimétrica, todo ello en una gran variedad cromática", continúa el diseñador.


Bailarinas, calzado militar, botas de nieve, botines... no hay modelo que no se rinda a la fusión de diseño postmoderno y arquitectura que proponen los creativos de la firma, con claras reminiscencias a las enseñanzas de la Bauhaus alemana. Sin embargo, no olvida que son zapatos, por lo que prima siempre la comodidad sobre el impacto visual. El precio oscila entre los 100 euros de las bailarinas y los 350 euros de las botas (en España se distribuyen en más de 20 tiendas multimarca).

Tras la compra, toca regresar a la luz del día. Con los termómetros superando los 30ºC en la ciudad de los rascacielos, es momento de volver a refugiarse de los rayos del sol.

23 de julio de 2010

El templo de la belleza

En un cubo de 30 m2 de inmaculado color blanco, cremas de firmas de las que sólo los más expertos han oído hablar comparten espacio con una decoración futurista. Allí conviven hidratantes y tratamientos antiedad con cortinas en forma de alga marina diseñadas por los hermanos Bouroullec, un paragüero de Naoto Fukasawa y taburetes de líneas sinuosas ideados por Frank Gehry. "Queremos conseguir una atmósfera que haga del objeto algo evanescente y que refleje también una gran admiración por el diseño contemporáneo y la arquitectura japonesa", dice Cruz Calvo, propietaria de esta boutique de Santiago de Compostela que se ha convertido en un referente mundial de la cosmética nicho. "Nuestra tarea consiste en descubrir nuevas marcas y conceptualizarlas, identificar lo que éstas implican y aportan, el talento y las ideas que tienen detrás; y darlas a conocer poniendo mucho énfasis en reflejar el proceso de creación de cada una de ellas", explica esta emprendedora que, gracias a Internet, despacha lo último en cosmética a los cinco continentes.

Sin embargo, la realidad de Beauty Cube es mucho más tangible que una página web. El local está en constante movimiento, con marcas que entran y salen de su catálogo y clientes que quieren saber de primera mano las particularidades de cada producto o lo último que ha descubierto Cruz en sus incontables viajes por todo el mundo. "Fuimos los primeros en introducir el maquillaje mineral como tendencia, así como en identificar el fenómeno de los nuevos serums para el crecimiento de las pestañas. Nuestro capital no reside en tener las estanterías llenas de productos, sino en crear un valor añadido para cada marca. En este sentido, actuamos como exploradores del mercado y nos asociamos en cierta medida a las firmas", continúa la propietaria, formada como diseñadora en Milán, ciudad en la departía con los hermanos Dean y Dan Caten (Dsquared2) y donde se prendó de las creaciones de Martin Margiela y Rei Kawakubo.

Actualmente, en la boutique se pueden encontrar firmas como Dr.Sebagh, Sepai o Malin+Goetz, cuya distribución en España se limita a establecimientos premium, además de etiquetas muy poco conocidas como In Fiore, una marca californiana que utiliza ingredientes 100% naturales y exóticos de la talla del neroli de Túnez o el jazmín hindú (su antiedad cuesta 155 €, 50 ml); Sponge, que combina plantas con el mejor aceite de oliva (gel reafirmante para ojos, 90 €, 15 ml), o Philip B, que cuida del cabello con productos a la trufa blanca (champú, 65 €, 220 ml). Así hasta una veintena de firmas, muchas de ellas en exclusiva y algunas sólo para el hombre, como los productos para el afeitado de Omorovizca y Davi.

16 de julio de 2010

Los Campos Elíseos en Shanghai

El barrio de Puxi de Shanghai esconde el pasado colonial de uno de los puertos más importantes de China. En sus rincones se mezcla tradición asiática y rasgos occidentales formando una simbiosis multicultural que no deja indiferente al visitante, ni siquiera si éste es uno de los modistos más imaginativos del surrealista mundo de la Alta Costura y responde al nombre de John Galliano (Gibraltar, 1960). “No hay nada que no me inspire de sus calles. ¡Es tan diferente a Occidente! Su cultura, su arte, la música, los colores... Te hace ver y apreciar la vida con ojos nuevos, con una curiosidad insaciable de recuerdos que llevar a casa. Es imposible quedarse sólo con un elemento, su riqueza es incomparable. Me encantan sus jardines milenarios, las salas de té y también sus innovaciones tecnológicas y de ingeniería, así como los rascacielos”, dice el director creativo de Dior.

La casa francesa ha apostado por Shanghai este 2010. El pasado mayo, coincidiendo con la inauguración de la Exposición Universal, reabría sus puertas su boutique emblema en China, 420 m2 repartidos en dos plantas en las que se reúne todo el universo de la marca. A pesar de encontrarse en Puxi, en el centro comercial de lujo Plaza 66 (tercer rascacielos más alto de la ciudad), el interior de la tienda permite al cliente tener la sensación de estar realmente en la Avenue Montaigne de París, junto a los Campos Elíseos; 9.300 km de distancia salvados con apenas traspasar las puertas de entrada. Una gran instalación de 96 pantallas junto a una escalera de piedra, en la que, entre otras imágenes, se proyecta una vista de la ciudad del Sena, Torre Eiffel incluida, ayuda a mantener esa impresión.

En su diseño, los guiños a las tiendas francesas de Dior son evidentes. Por ejemplo, la balaustrada de la escalera, idéntica a la de la boutique de la rue Montaigne. Además, las molduras de las paredes, el vidrio de los mostradores y las ventanas siguen un diseño típico parisino. En el centro, un grupo de banquetas de metal con flores, diseñado por el interiorista Claude Lalanne, se sitúa bajo un plafón decorado con cristales Swarovski.

No es el único mueble con firma de la boutique. A la lista hay que añadir una mesa del pintor Guy de Rougemont y una lámpara del escultor australiano Rob Wynne en uno de los reservados VIP, cuyo techo está decorado por un mosaico de molduras realizado por el interiorista David Wiseman.

El día de la inauguración (el pasado 18 de mayo), la tienda acogió un desfile muy especial. “Presentamos la última colección Crucero, que toma a China como referencia. Fue muy excitante poder hacerlo allí, que los invitados vieran cómo interpreto Shanghai a través de mis diseños, sin olvidarme del espíritu de Dior”, continúa John Galliano.

Plasmar la fascinación de los viajes en una línea de moda no es nuevo en Dior. El fundador de la marca supo representar en sus diseños sus aventuras por India, el Mediterráneo o las islas Marquesas. Sin embargo, Galliano no quiere oír hablar de mímesis entre él y Christian Dior: “Me gusta seguir mi corazón y crear mi propio destino, no seguir la estela de los demás. Admiro profundamente a monsieur Dior, pero no quiero copiarle, sólo continuar su línea de trabajo. Comparto con él su amor por la belleza y por los viajes y es un honor consolidar su trabajo, pero la importancia de sumergirse en nuevas culturas, ideas y colecciones es algo que aprendí hace mucho y que me servía como inspiración antes de trabajar en la maison”.

En la colección de objetos diseñada en exclusiva para la boutique de Shanghai, el gibraltareño recupera uno de los colores característicos de Dior: el azul zafiro, el preferido del fundador desde que lo usara por primera vez en un vestido de noche en 1947. De hecho, su fascinación por este color le llevó a crear su propia paleta: azul París, azul nórdico, azul llama, azul María Antonieta... fueron algunos de los nombres con los que bautizó el tono durante su carrera.

Entre las piezas que se pueden comprar en la boutique de Shanghai están dos reinterpretaciones del bolso Lady Dior, un foulard con el estampado de una modelo desfilando, dos pares de zapatos de tacón, un teléfono móvil rematado con un pequeño diamante, un juego de collar y brazalete y un reloj de señora de oro rosa con diamantes. Este último no se expone en los mostradores. Se encuentra en una sala que se ha reservado para las colecciones de joyería y relojería. En ella destaca una gran pintura que representa el signo astral de Acuario en el techo, como símbolo de buena suerte (era el del fundador de la maison).

Durante la inauguración, se pudieron ver otro tipo de joyas, las de la exposición que organizó la firma sobre su patrimonio y savoir faire. Para ello, tomaron como referencia el punto de vista y la sensibilidad de los artistas chinos. Así, se pudo contemplar una gigantesca escultura luminosa del bolso Lady Dior firmada por Li Songsong y una reproducción gigante del frasco de J’Adore, entre otras piezas.

La aportación artística occidental corrió por cuenta del cineasta David Lynch, que presentó un corto protagonizado por Marion Cotillard, el tercero de una saga que ha llevado a la actriz francesa por París, Nueva York y, ahora, China representando a la mujer Dior y que se puede ver en la página web de la firma. En él, como dice el propio Galliano, se palpa que “Oriente y Occidente siempre se fascinarán e intrigarán el uno al otro. Es algo positivo y excitante, ya que observar estas diferencias es lo que nos enriquece”.

7 de julio de 2010

El fin de semana perfecto de Sophie Kinsella

Para mí, un fin de semana perfecto es aquel en el que puedo relajarme, divertirme. Lamentablemente, no tengo demasiados que cumplan estos requisitos ya que, cuando estoy preparando un libro, me paso todo el tiempo que puedo escribiendo y los siete días son iguales.

Normalmente, mis días de descanso están determinados por la agenda de mis cuatro hijos, por lo que llegan a ser bastante caóticos. Procuro, eso sí, equilibrarlos y, cuando llega el viernes, tener la sensación de que podemos dejar atrás la semana y dedicarnos a disfrutar.

Los sábados me gusta comenzar con mi marido y los niños en la cama, todos juntos riéndonos. Es un momento muy especial para los seis. No hay nada como la familia, de ahí que algunos fines de semana vayamos a visitar a mis padres y mis hermanas y sobrinos, sobre todo si podemos organizar partidos de tenis, que nos encanta. El desayuno es el momento más especial y la única comida que puedo cocinar más o menos bien. Sobre todo nos gusta el de estilo americano, con bizcochos y huevos revueltos, aunque también hay veces que hacemos un brunch con mi hermana, en una cafetería, tomando muchos capuchinos y hojeando los periódicos del día. Los festines lo dejamos para los domingos. Normalmente, mi marido se encarga de preparar un buen pollo asado y yo de escoger el vino. Si es invierno, lo cambiamos por un buen guiso inglés, de esos que al final de la comida casi no te puedes ni mover.

Creo que el secreto para disfrutar de un fin de semana perfecto es saber combinar familia, amigos y un rato para ti misma. Uno de los lujos que me gusta poder permitirme es un largo baño de agua caliente con aceite perfumado de Jo Malone y una copa de vino, sobre todo si esa noche tengo previsto salir de marcha. Pasar el tiempo con mis amigos compensa la soledad del escritor. Con muchos de ellos comparto profesión, de ahí que todos valoremos gratamente esos momentos. Celebramos unas fiestas geniales y procuro que sean siempre en viernes y comiencen con un buen cóctel. Mi favorito es el Mojito. ¡Hay algo mágico en ese primer sorbo helado, fuerte y picante! El sábado, en cambio, ya es tradición quedarnos los seis en casa, comer pizza y ver 'X Factor' en la televisión.

Si puedo escaparme de viaje, mis destinos ideales serían Amsterdam, por sus galerías de arte; Milán, por sus tiendas y la Ópera, y Nueva York porque me recarga de energía. Creo que, si te lo propones, puedes hacer muchas cosas en esas ciudades en apenas dos días. ¡Sólo hay que tener claro dónde están las mejores tiendas! Debo reconocer que prefiero ir de tiendas entre semana, que es más práctico porque hay menos gente, pero no sientes la misma energía que un sábado por la tarde, con las calles llenas. De hecho, procuro reservarme alguna compra para ese momento. En mi lista de lugares pendientes tengo Praga y Barcelona. No puedo creer que aún no haya estado en ellas (quizás mi marido lea esto…).

En cambio, si me he de quedar en Londres, una buena opción es Wimbledon Village, donde vivo. Está a las afueras y es muy bonito, con caballos y mucho campo. Es como un pequeño pueblo con cafeterías y tiendas chic. Es posible comprarse un bolso nuevo de Prada, tomar un capuccino y acabar ¡montando a caballo! Además, durante el torneo de tenis, puedes ver a los jugadores descansando.

Los días de lluvia nos quedamos en casa. Aprovechamos nuestro Home Cinema para ver una película familiar y también sacamos tiempo para tocar el piano. Su música suele unirse a la de varios iPod sonando al mismo tiempo. ¡Es un auténtico caos!