20 de septiembre de 2010

Un coloso en Singapur

Singapur se ha propuesto plantar cara a las ciudades chinas de Macao y Hong Kong y convertirse en el destino estrella del Sudeste Asiático. Con este fin, ha modificado sus leyes para permitir la apertura de dos casinos en la pequeña república. El primero de ellos abría sus puertas la pasada primavera en Sentosa, una isla artificial al sur de la capital llena de resorts hoteleros, campos de golf y playas, destinada a un turismo masivo de perfil medio. El segundo, en cambio, está dirigido a un público mucho más elitista. No es para menos, ya que se encuentra incluido en la carta de servicios del novísimo Marina Bay Sands, un cinco estrellas Gran Lujo que costó 4,8 billones de euros y que tiene el honor de ser el hotel con mayor superficie de Asia.

Inaugurado con una gran fiesta este verano, ha modificado por completo el skyline de Singapur. Con 57 plantas, es uno de los edificios más altos de la ciudad. Tres grandes torres curvas, unidas por un inmenso lobby, así como una terraza panorámica presidida por una piscina de 150 m. de largo (la más grande del mundo construida en altura al aire libre, a 200 m. del suelo) son las señas de identidad de la estructura. La singularidad del conjunto se nota en cada detalle. Por ejemplo, la primera de las torres tiene una inclinación curvada que lo convirtieron en uno de los edificios más complejos jamás construidos. Aún así, se alzó a un ritmo bastante rápido: un piso cada cuatro días.

El establecimiento tiene 2.561 habitaciones y suites, con vistas al puerto comercial, por un lado, y al distrito financiero, por otro. Pocos espectáculos son comparables a ver el atardecer de la ciudad y cómo, poco a poco, se encienden todas las luces de los rascacielos. En la decoración de las estancias destaca el uso de los paneles de madera en las paredes, así como los colores neutros y cálidos en cada objeto, alfombra o mueble. Siguiendo los dictados del feng shui, cada habitación tiene sólo los elementos realmente necesarios para garantizar la comodidad del huésped, sin dar sensación de barroquismo.

Así, además de una imponente cama king size, cada una de las habitaciones tiene una chaise longue, un banco acolchado y dos sillas, que se añaden a un escritorio con un televisor de pan- talla plana de gran tamaño. Digno de mención es el cuarto de baño que, al estilo de hoteles como el Arts de Barcelona, ocupa buena parte del espacio total de la habitación, subdividiéndose a la vez en diferentes estancias: una amplia ducha, tocador y aseos, con una gran bañera de hidromasaje presidiendo la estancia en su centro.

El Marina Bay forma parte del grupo hotelero Las Vegas Sands, una compañía de casinos resorts con sede en Nevada (Estados Unidos) que pertenece a uno de los hombres más ricos del mundo, Sheldon Adelson. Suyos son varios establecimientos de Las Vegas y Macao, incluyendo los hoteles Venetian de ambas ciudades. Pero si en algo se distingue de sus homólogos el de Singapur es en la importante apuesta que han hecho por la gastronomía. El propio Adelson definió su nuevo establecimiento como "un cielo culinario". No es para menos. En el hotel se dan cita siete de los cocineros más aclamados del planeta, encabezados por Mario Batali, Santi Santamaría, Guy Savoy y Daniel Boulud, todos con varias estrellas Michelin en su haber.

¿He comentado ya que tuve el honor de estar en la inauguración del hotel y bañarme en su piscina?

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