4 de noviembre de 2010

Armario para hombres reales

Después de graduarse en una escuela de Diseño y Moda, los alumnos más brillantes de cada promoción suelen rematar su formación trabajando para firmas consolidadas. Lo habitual es que prueben suerte en varias hasta conseguir base suficiente para emanciparse y montar su propio negocio. Sin embargo, no faltan ejemplos con la trayectoria inversa.

Es el caso de Paul Helbers (Rotterdam, 1969), director de la colección masculina de Louis Vuitton. Tras acabar sus estudios, fundó su propia marca, Inch, proyecto que llevó a segundo plano para dedicarse a las grandes firmas. Comenzó como jefe de diseño de GentilUomo, una firma holandesa especializada en sastrería masculina (una especie de Cortefiel en España). De allí da el salto a París, donde le fichan para dirigir la moda hombre de la marca Martin Margiela.

Allí permaneció de 2002 a 2006, diseñando colecciones sobrias, con mucha americana de corte clásico. También derrochó imaginación en una línea de abrigos patchwork y en piezas como unas sandalias fabricadas en denim o abrigos con forro de piel falsa de leopardo. "El mundo de la moda ha cambiado muchísimo desde entonces. Todo es más grande, con cada vez más firmas en grandes corporaciones. Sin embargo, esto no tiene por qué dificultar el proceso creativo. En Louis Vuitton, por ejemplo, todo es sencillo. Se trabaja como en una marca pequeña: diseñamos la colección, la enseñamos a los distribuidores y, finalmente, la mostramos al público. No hay más pasos", afirma el holandés.

Hace cuatro años ya que Helbers desembarcó en la manufactura francesa. Como responsable de la moda masculina, rinde cuentas a Marc Jacobs, director creativo de la firma. “Me estrené con la colección de primavera de 2007 y desde el primer momento hubo conexión entre ambos. Cuando vio los bocetos, ya tenía ganas de que fueran una realidad. Siempre le han encantado las propuestas de mi equipo y me gusta que sea así porque también veo a Marc como un cliente en potencia”, dice.

El objetivo que se ha marcado es convertir a la maison en una opción real del prêt-à-porter masculino, centrándose en colecciones de prendas para el hombre de la calle, alejadas de las directrices de las pasarelas, más centradas en el espectáculo visual. "Me gusta decir que hemos pasado de una colección a un armario. El hombre, al final, lo que quiere son prendas muy concretas y yo he de limitarme a darle eso que pide. Trato de establecer unas directrices en lo que respecta a materiales, líneas y patrones para explicarle al cliente cómo vestir con estilo. Repetir ese mensaje cada temporada, a través de puntos de vista, ideas e inspiraciones diferentes, debe ser el sello de la casa", continúa.

De su labor en Vuitton destaca, sobre todo, el uso que realiza de diferentes materiales, como las chaquetas de terciopelo que diseñó para la primavera de 2007 o las de tela metalizada que presentó un año después. Entre sus últimos trabajos, una americana de piel de cocodrilo con estilo militar y cuello Mao o la que combina colores con corte clásico. Este otoño, sorprende con brocados y telas de jacquar. "Hemos utilizado las máquinas que se usan normalmente para hacer kimonos para diferentes prendas, poniendo el acento en la ingeniería del patrón". Todo ello sin abandonar las referencias clásicas de la casa: el mundo de los viajes y la innovación desde el clasicismo. "Se trata de armonizar ambos mundos, el trabajo artesano y las nuevas técnicas. De hecho, es el reto más interesante al que me enfrento al comenzar cada colección y contar con la experiencia de las fábricas de Vuitton es impagable".

A Helbers no le importa ir a contracorriente. Al tiempo que muchas firmas de sastrería luchan por adquirir una imagen juvenil, no le importa reivindicar edades más maduras. "Es más interesante diseñar para un hombre con una cierta edad. Además, vestir a veinteañeros no debe ser el objetivo de una firma de lujo. Se trata de trabajar para hombres elegantes que entiendan la calidad que rodea cada prenda; y, aunque esto es así sin importar la edad del cliente, pocas veces se da en un adolescente". Según él, el secreto de la moda masculina estriba “en los detalles, en las pequeñas piezas, el cuidado que se pone en un cuello, en un botón... Partir de la técnica de siempre y ver hasta dónde puedes llegar con ella”, concluye.
Publicar un comentario