26 de noviembre de 2010

Chaquetas con alma de loto

Cuando una firma presenta un nuevo tejido, lo habitual es que detrás haya una complicada investigación de carácter tecnológico, con fibras modificadas por ingenieros para conseguir más resistencia y durabilidad que el simple algodón o una textura más sedosa. Sin embargo, eso no quiere decir que para conseguir nuevas telas haya que pasar por un laboratorio. Muchas veces, basta con fijarse en qué se hace en mercados tan exóticos como, por ejemplo, el de Myanmar (la antigua Birmania).

Hasta ese país han viajado los hermanos Pier Luigi y Sergio Loro Piana para importar un material utilizado desde hace siglos por los campesinos del lago Inle (en el centro del país, a 150 km de Mandalay) para vestirse, y que ahora llega a Occidente como artículo de lujo: la tela de fibra de flor de loto. De hecho, es la primera vez que una firma textil utiliza este tejido.

Consideradas sagradas por el Budismo, ya que representan el trono de Buda e indican un nacimiento divino, estas flores crecen de forma natural en la región y la fibra textil que se extrae de su tallo destaca por su resistencia al agua. "Es tan extraordinaria que la definiría como la vicuña del verano por su exclusividad", dice Pier Luigi Loro Piana, consejero delegado de la firma. "Se consigue un tejido a medio camino entre el lino y la seda salvaje, irregular, rústico, transpirable y difícil de arrugar". Para salvaguardar su pureza, no se va a teñir y sólo se podrá adquirir en su color natural: beis crudo.

Su exclusividad no se centra únicamente en lo exótico de su origen, sino también en la poca cantidad disponible. Son necesarias alrededor de 32.000 flores para conseguir un metro cuadrado de tela. "Esto nos obliga a una producción muy limitada, pero esperamos que nuestro proyecto a largo plazo permita incrementarla de manera que la población local pueda mejorar su calidad de vida en armonía con el entorno natural", prosigue Loro Piana. Un problema añadido es que la fibra debe ser tejida durante las 24 horas siguientes a su recolecta para evitar su deterioro, lo que implica ser muy rápidos y tener factorías en la zona.

Los negocios de la marca en Myanmar no han estado exentos de polémica, sobre todo si se tiene en cuenta que la materia prima se consigue en un país que vive en régimen de dictadura militar desde 1962. Surgió incluso la duda de si se podría vender el tejido en Estados Unidos, ya que este país prohíbe importar productos birmanos; problema solventado gracias a que se manufacturan en Italia.

Los hermanos Loro Piana, que aseguran no tener relación con la Junta Militar, afirman haber reflexionado mucho sobre la situación política del país antes de entablar negocios allí. "Sólo visitando y conociendo de primera mano Myanmar podemos ser sensibles y convertirnos en testigos de la situación crítica en la que allí viven", explican los empresarios.

A medida. Para conseguir alguna de estas chaquetas (también se ha previsto realizar fulares), es necesario solicitarlas previamente en las boutiques de la marca (en España hay dos: en Madrid y en Marbella), donde toman las medidas al cliente. Una vez encargadas, hay que esperar unas seis semanas hasta poder lucirla. El precio del metro de tela ronda los 3.500 €, por lo que una chaqueta puede llegar a costar fácilmente unos 6.000 €.

La firma prevé que se adquieran esta Navidad unas 20 chaquetas en todo el mundo, así como llegar a las 300 antes del fin de 2011, unas cifras que aseguran la exclusividad de una tela única.
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