3 de noviembre de 2010

Oler a limpio

Los dos grandes nombres de la perfumería actual son Jean-Claude Ellena y Serge Lutens. El primero trabaja, sobre todo, para Hermès, mientras que el segundo lo hace para el Grupo Shiseido. Ambos acaban de lanzar novedades este otoño y puedo decir que son perfumes rotundos, originales y merecen la pena de verdad (siempre y cuando el aroma convenza al que lo vaya usar).

En el mundo de las fragancias, estamos acostumbrados a ver mucho rollo marketiniano, con descripciones absurdas en las que se repite hasta la saciedad que un aroma es para "hombres/mujeres que saben lo que quieren, divertidos, seguros de sí mismos, deportistas, con espíritu ganador...". Patrañas. ¿A qué huele el espíritu ganador? ¿Y la seguridad en uno mismo? Chorradas (y los de Procter & Gamble se llevan la palma, sirva como ejemplo la tontería de las cartas del tarot que sacó hace tiempo Dolce & Gabbana, una de sus marcas).

El caso es que la novedad de Serge Lutens me ha cogido con el paso cambiado. Cuando empecé a leer la descripción para escribir sobre ella, me llamó la atención que el nariz francés la definía como un "antiperfume". No, no lo hizo porque oliera mal o porque se tratara de un experimento para personas sin sensibilidad olfativa. El hecho de que Lutens lo calificara de ese modo se basa en que no ha tratado de crear un olor típico, ya sea floral o amaderado. No busca enmascarar un olor corporal o añadir uno que sea muy bonito. Lo que quiere es, sencillamente "oler a limpio".

Así, su 'Bas de soie' no tiene una pirámide olfativa y sus ingredientes se han mantenido en completo secreto (sólo se sabe que lleva jacinto y lirio). Cuando la hueles (y no me creía nada hasta que la olí y me tuve que quitar el sombrero) es verdad que te llega un olor que tu mente asocia automáticamente con la limpieza, con el jabón que usaban nuestras abuelas... A mí y a mis compañeras nos ha encantado y, como no tiene un aroma normal, puede usarse como fragancia masculina, femenina o incluso para el hogar.

Por una vez, y hacía mucho tiempo que no ocurría, la maestría y la originalidad le han ganado la batalla al márketing. Pussar och kramar!
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