18 de noviembre de 2010

Una de agencias, por favor

Ayer me puse en contacto con una tienda de ropa de Madrid. Tiene productos muy exclusivos y creemos que algunos deben salir en nuestros bazares de Navidad. Como suele ser habitual en estos casos, y ya que era la primera vez que me ponía en contacto con ellos, llamé por teléfono y pregunté si tenían alguna persona encargada de atender a la prensa. Lo normal es que te digan que no, ya que las tiendas no se pueden permitir ese tipo de lujos, pero en este caso, para mi sorpresa, no es que tuvieran a alguien, es que tenían agencia de comunicación externa contratada, con incluso un showroom sólo para medios de comunicación.

Debo reconocer que flipé bastante, porque nunca nadie de esa agencia se había puesto en contacto conmigo y, de hecho, es que no la conocía de nada. Puede que alguno piense que soy un pedante al decir esto, ya que doy por hecho que me tienen que conocer, como si fuera alguien importante. Pero no lo digo por eso. Me explico: ¿Cuántas revistas se dedican en España al lujo masculino? No somos ni media docena. Si una boutique de moda masculina de gran lujo te contrata para que les lleves la prensa y poder salir en muchos medios, ¿no sería obligado investigar qué medios hay en España que se dirijan justo a ese tipo de público? Pues, por lo visto, se ve que en esa agencia tienen otro modo de entender las cosas. Y si trabajara en una gacetilla perdida con una tirada de 25 ejemplares, todavía; pero justo ése no es el caso.

No entiendo la forma de trabajar de las agencias de comunicación de moda. Y mira que tienen que ponerse las pilas sí o sí, porque hay tropecientas y todas en busca de quitarles los clientes a las otras. ¿Cómo se come que tenga que pedirle a la dueña de una agencia que, por favor, me incluya en la base de datos de uno de sus clientes para recibir información y que ella no sepa nada de mi medio, cuando marcas bastante poderosas se dan de hostias por salir en él? Y lo más triste es que, a la hora en la que escribo esto, aún no he recibido respuesta sobre lo que le solicité (por teléfono y por escrito) y aún tuve que aguantar que la susodicha me hablara como si fuera un retrasado que no sabe en qué consiste el cambio de temporada de un showroom.

Está claro que este trabajo nunca deja de darte sorpresas... y la mayoría, negativas. Me gustaría pensar qué opina el dueño de la tienda de todo esto y si sabe por qué hasta ahora no ha salido nunca en mi medio...
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