23 de diciembre de 2010

Emperatriz Eugenia Silva

Hablar de Eugenia Silva es hacerlo de la que es, sin duda, la modelo española actual más importante. En 1991, con 15 años, gana el concurso Elite Look of the Year, pistoletazo de salida de una carrera de la que, por ahora, se desconoce su final. De hecho, la palabra retirada no está en su diccionario. Su vida profesional está repleta de puntos y seguidos. Sabe escoger lo
mejor de cada parada y cargarla en su mochila de experiencias hasta la siguiente aventura. "Soy una persona con muchas inquietudes, me gustan los retos, las aventuras y aprender de cada experiencia", afirma.

Ahora compagina su faceta de top model con la de empresaria. "Esa andadura la inicié hace algunos años, cuando abrí una tienda de sombreros en Madrid. Me gustó tanto la experiencia que me involucré en otros proyectos, como la firma de ropa de baño Tatjana Annika, junto a unas amigas, o la productora de cine Braven, que presentamos en EEUU a principios de este año". Este es el reto más jugoso que tiene a corto plazo. De la mano de su amiga Frida Torresblanco (productora de El laberinto del fauno), está preparando su primer gran proyecto: Trevi, filme basado en la biografía de la cantante Gloria Trevi, coproducida por Barrie Osborne (El Señor de los Anillos, Matrix...).

No ve grandes diferencias entre moda y cine ("Hacen soñar y generan felicidad") y demuestra en el segundo la misma clase con la que desfilaba para firmas como Ungaro, Chanel o Armani (marca de la que es embajadora). "Tener estilo es hacer bien las cosas. El fin no justifica los medios, no todo vale. Hay que ser ético, tener valores y criterio. Es importante actuar con educación y principios en la vida, sea el campo que sea".

VALOR SEGURO. Licenciada en Derecho, esta madrileña de 34 años (13 de enero de 1976) y 1,79 m. de altura invierte "en ladrillo y en arte". Es propietaria de una de las mejores casas de Formentera, tiene finca en Extremadura y un apartamento en una zona exclusiva de Manhattan, además de un piso en Madrid.

¿Su secreto? "Acertar con mis socios y colaboradores", quienes han ayudado a lograr que la modelo sea una marca por sí misma. "Eugenia Silva es una empresa. Yo soy el producto y mi cotización varía en función del retorno que aporto a las marcas. Los derechos de imagen son como la bolsa: suben o bajan, algunos son más efímeros y otros, más seguros", dice. Por lo visto, el producto Eugenia Silva es un valor seguro y en alza. La firma de management Avory Celebrity Access es la encargada de coordinar las ocho agencias por el mundo que tienen a la madrileña en su portfolio; y define junto a ella los pasos a seguir, llevando su carrera al modo habitual de las grandes celebrities en EEUU.

Además de conocer a quienes hoy son sus dos mejores amigos, el paso por la Facultad de Derecho le aportó "cultura general, disciplina, rigor y un modo de trabajar y ver las cosas, los mismos valores que considera necesarios sobre la pasarela. "Para aguantar, hay que ser muy metódica y disciplinada. Llega un momento, que tanto avión te machaca física y mentalmente, por eso te vuelves selectiva. Ahora elijo qué trabajos hago, dónde voy y con quién; y aún así hay veces que tengo que parar para recargar pilas. Es una vida muy nómada, pero a mí me gusta estar sola, lo disfruto y a veces lo busco y lo necesito", asegura.

No se ha marcado una fecha de retirada, aunque la amplitud de sus negocios paralelos indiquen lo contrario. "Más que planificar el futuro, vivo el día a día dando pasos que luego, sumados, formen un camino, una trayectoria. Las cosas cuesta dejarlas hasta que hay otras en la balanza que pesan más. Me encanta mi trabajo, pero la vida son etapas y, si llega el momento en que tenga que dejar de ser modelo, por pasar a otra fase en que no pueda compatibilizarlo, lo haré. A estas alturas, hay pocas cosas que en realidad sienta indispensables, y se ciñen al plano afectivo: mi familia y mis amigos".

CONSTANCIA. Uno de esos pasos que la han convertido en una top, como ella misma reconoce, es haber sido fiel a un look que "siempre es el mismo. No pasa de moda. No hay nada radical en mí". Sin embargo, no cree tener una receta mágica ni se ve a sí misma como mentora de las nuevas generaciones. "No soy ejemplo de nada ni quiero. Cuando me piden consejos, los doy, pero son subjetivos, basados en mi propia experiencia. No quiero condicionarlas, cada una tiene que vivir su propia historia", afirma.

Amante de la lectura y el cine, le cansa la insolencia, la mala educación, la vulgaridad, la dejadez, los retrasos en los vuelos..., y piensa que de todo se aprende ("Si hubiera podido ahorrarme algunas situaciones desagradables que me ha tocado vivir, lo hubiera hecho; pero ya no sería quien soy"). Al mismo tiempo, le gusta dejar huella. "¿A quién no? Lo que aportas a un trabajo y a una relación sentimental o de amistad supone un acto de entrega personal, por eso procuro dar lo mejor de mí en los compromisos que asumo".

Ahora, entre vuelo y vuelo, trata de limar el que será en breve su próximo proyecto: una línea Eugenia Silva. ¿De qué productos? "Prefiero no hablar de ello hasta que sea una realidad".
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