17 de enero de 2011

Punto y más punto

El invierno de 2011 será recordado, en lo que a moda masculina se refiere, como uno de los menos estridentes de los albores del siglo XXI. Olvídese de encontrar colores eléctricos en todo tipo de prendas, mezclas de texturas y estampados de vanguardia. Prima la cordura y las principales firmas han apostado por recuperar piezas muy clásicas que revisan con pinceladas naif, en tanto que impera una especie de vuelta al cole perenne (trencas azules, trajes de sastrería oscuros, cuadros Príncipe de Gales y pata de gallo, botines...). Con este panorama, a nadie le extraña que el tejido estrella sea el que siempre se asocia a los meses de frío: la lana, tejida en un punto grueso jacquard (con repetición de motivos).

Se pueden encontrar en diferentes prendas: desde jerséis a abrigos, pasando por chaquetas, bufandas, gorros, guantes, chalecos... Pero, a diferencia de otros inviernos, en los que predominaban los alegres tonos alpinos y nórdicos, este 2011 destacan tonos básicos como el gris, el beis o el azul marino. Apenas se hacen concesiones al color (es el caso de G-Star o Bikkembergs, de marcado carácter juvenil) y tampoco las grecas intentan acercarnos a un paisaje de montaña, sino urbano, con puntadas lisas monocordes y muy pocos ochos y lazos.

El punto hace suyo otras tendencias como la de las coderas y abandonan poco a poco los patrones entallados. Prima la comodidad y que sea posible combinarlas con una gran cantidad de piezas. Como se puede apreciar en los cinco conjuntos que proponemos, no hay complemento o prenda que no pueda acompañar a un jersey o abrigo de punto, y todo ello sin renunciar a los dictados que marcan los gurús de la moda.
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