1 de febrero de 2011

Secreto esquimal

Pocos pueblos saben combatir tan bien el frío como los innuit. Una de estas tribus del Ártico, los caribú, asentados a lo largo de la bahía de Hudson (Canadá) se protegen desde hace siglos de las bajas temperaturas con un abrigo largo, sin aberturas y una capucha rematada con pelo animal: la parka (hay constancia de su uso desde 1625 y su nombre significa piel animal en una lengua de las Islas Alutianas; anorak, su sinónimo, también proviene de otra lengua esquimal). Su uso se extendió, como otras tantas prendas, gracias a un ejército, en este caso el norteamericano, que lo incorporó a su uniforme de invierno a principios de los años 50 de este siglo. Sin embargo, fue la edición americana de la revista Vogue la que encumbró a la parka como tendencia. Corría el año 1959, estaban hechos en popelín (un tipo de tela con muchos hilos), y desde entonces no falta en ninguna colección.

Este invierno, no hay firma masculina que no tenga varios modelos en su muestrario. Se llevan colores claros (blanco, celeste, gris...) y se incide sobre todo en la tecnología, ya que se confeccionan con materiales muy ligeros y rellenos (en muchos casos, mantienen las plumas de las prendas originales) que no abulten demasiado. La capucha y el pelo (oscuro y muy contrastado) admite variantes de diseño, como una cremallera que la divida en dos o que ésta sea desmontable mediante botones o corchetes.

Como ocurre con las americanas, también se cuida el forro interior (además de incluir algunos bolsillos extras). Moncler, por ejemplo, llena de rayas camiseras sus modelos, y firmas como Woolrich o Harmont & Blaine añaden nailon en tonos contrastados.

La inclusión de esta prenda en firmas de sastrería confirma lo que para muchos ya era un hecho: la parka también es válida para ir a la oficina, con un traje debajo. Hay estilistas que las aprovechan para lograr un doble efecto de color, contrastado con el negro o azul marino del traje: por un lado, el color suave o pastel de la parka, que se suma a un tono brillante y liso en la corbata. El resultado es de una divertida elegancia.
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