26 de abril de 2011

El héroe de los salmones

Durante los últimos 23 años, el islandés Orri Vigfússon (Siglufordur, 10 de julio de 1942) ha dedicado su vida al salmón atlántico salvaje. Concretamente, a concienciar a políticos, cámaras de comercio y pescadores de la importancia de regular su captura, así como de facilitar su vuelta a los ríos para desovar y regenerar la población en zonas prácticamente esquilmadas. Para ello, fundó en su país en 1989 la Fundación para el Salmón del Atlántico Norte (NASF, por sus siglas en inglés), una coalición de grupos conservacionistas cuya labor le ha merecido premios como el Goldman Environmental de 2007, considerado el Nobel de Ecología, así como ser nombrado “héroe del año” por la revista Time en octubre de 2004.

Su trabajo se basa en el cierre de acuerdos comerciales y políticos con pescadores y gobiernos. Para evitar que se continúe con una pesca insostenible para la supervivencia del salmón, no duda en pagar a las diferentes cofradías gremiales. Éstas abandonan su actividad y la sustituyen por otras que permiten, a corto y medio plazo, obtener beneficios al tiempo que se regenera la población de la fauna marina.

Por ejemplo, mediante la mejora y acondicionamiento de los ríos para la práctica de la pesca deportiva catch and release, que evita la muerte del animal, o la construcción de piscifactorías sostenibles. "La mayoría de las granjas de salmones en Noruega está localizada en el mar y queremos convencer a las empresas para trasladarlas a tierra firme, como ocurre en Islandia, donde son 100% ecológicas y controlables. En el agua se pueden producir accidentes como el que aconteció hace tres años en Trondheim (Noruega). Allí, 175.000 salmones criados en cautividad escaparon, lo que repercutió negativamente en el ADN de la especie. Además, estas granjas llenan el agua de parásitos que afectan, y mucho, a la salud de las especies salvajes", afirma Vigfússon.

Financiación. Han pasado 11 años del primer acuerdo, con el Gobierno de las islas Feroe, el archipiélago del mar de Noruega. Desde entonces, han firmado más de 5.000 paros biológicos, desmantelado presas y acondicionado ríos, entre otras acciones, con más de una docena de países, desde Canadá a Rusia. Incluso lo han logrado en Francia, gracias a una labor conjunta con el Ministerio de Medio Ambiente galo para la reintroducción del salmón en un río de Normandía.

Para estas acciones, NASF necesita un gran capital, que recibe mediante donaciones tanto privadas como públicas (en el caso de España, del Gobierno de Asturias). En los últimos 20 años, han ingresado 35 millones de euros, lo que les ha permitido salvar unos 50 millones de salmones, según sus propios cálculos. Además, su equipo de trabajo lo conforman científicos y pescadores de todo el mundo que realizan esta labor de forma voluntaria.

Actualmente, Vigfússon se encuentra inmerso en negociaciones en Escocia y Gales. El éxito en otros países juega a su favor. En Islandia, por ejemplo, la apuesta por la pesca deportiva sin muerte ayudó a aumentar en un 380% el número de salmones del río Selá, uno de los más importantes y exclusivos para la pesca del mundo.

Sin embargo, los objetivos pendientes son la región noruega del Finnmark (norte del país) y la península de Kola (Rusia). "Se ha complicado el retorno del salmón en el mar Blanco. Espero que en los próximos tres años completemos el objetivo de llegar a acuerdos que permitan la regeneración de esta especie en esas zonas", explica el experto, que antes de dedicarse por completo a NASF se encargaba de una pequeña empresa familiar que manufactura el destilado Icy Vodka.

A pesar de que la industria pesquera noruega no es famosa por su respeto al medio ambiente, especialmente por la caza de ballenas, el islandés es un firme defensor del diálogo y no cree que beneficie llevar a cabo acciones belicosas como las que realiza, por ejemplo, Greenpeace. "Se consiguen más resultados con el diálogo que con la acción. Creo que es una política equivocada provocar una guerra o un enfrentamiento por motivos ecológicos, sobre todo si miras a medio y largo plazo", explica.

Lista de espera. Uno de los fenómenos más llamativos que ha provocado el trabajo de NASF ha sido la reconversión de ríos en centros de turismo de lujo, gracias al desarrollo de instalaciones para la práctica de la pesca deportiva. "Es clave la concienciación de los pescadores para la práctica del catch and release. Además, hay que conocer bien la zona, crear slots (zonas en las que se divide la ribera del río y que se asignan a un pescador o a un pequeño grupo), acondicionarlos...", dice. Luego habrá que añadir aspectos como hacerse con una licencia de pesca, por ejemplo, pero la demanda actual supera a la oferta, por lo que el éxito está asegurado. “En algunos ríos la lista de espera es de años e incluso los hay, como el Selá en Islandia, donde solo se puede acudir previa invitación, pagando entre 1.500 y 2.000 € al día, según el mes del año”, indica el experto, que anima a la creación de cooperativas en torno a este nuevo foco de turismo. Precisamente parte de la financiación de NASF se obtiene mediante la subasta de algunos de estos slots.

En España, donde no se practica el catch and release, el río más importante para la pesca deportiva del salmón es el Narcea y su afluente el Nalón (ambos en Asturias). Vigfússon lo considera un buen lugar donde desarrollar una industria turística de altura. "Sin embargo, el problema es la calidad de sus aguas, que no están del todo limpias y que es el aspecto principal en el que hay que trabajar", explica.

La labor de los últimos 20 años de Orri Vigfússon se ha recogido en el libro A celebration of salmon rivers (50 €), prologado por el príncipe de Gales y que analiza los 56 ríos más importantes del mundo.

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