25 de mayo de 2011

Y tú, ¿cómo te los atas?

Recuerdo que en mi clase de Preescolar había unos falsos zapatos, con una forma parecida a las Converse clásicas, que servían para que los alumnos, de 3 y 4 años, aprendiéramos a atar cordones. Eran grandes (o al menos lo parecían) y con unos cordones muy grandes y blancos. No se usaban demasiado, pero jugar (y aprender) con ellos era muy divertido.

La revista francesa Monsieur, de la que soy un orgulloso suscriptor, ha publicado en su último número una simpática ilustración sobre los tres modos más habituales de acordonar un zapato. Reconozco que, en mi caso, sólo utilizo el primero de ellos. De hecho, el tercero lo veo hasta complicado... aunque todo es animarse y probar.

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