20 de junio de 2011

Ocho estrellas a bordo

Este mes, Iberia ha vivido toda una revolución a bordo en su clase Business Plus, la de mayor rango en sus vuelos transoceánicos; concretamente en lo que respecta a la oferta gastronómica. Tras cinco años elucubrando los menús que se servían en las diferentes rutas, el catalán Sergi Arola y la aerolínea toman caminos separados y el lugar del primero lo ocupa un equipo formado por cuatro grandes del panorama culinario nacional: Paco Roncero, Ramon Freixa, Toño Pérez y Dani García, cada uno con dos estrellas Michelin. Madrileño, catalán, extremeño y andaluz, respectivamente, Iberia espera que cada uno aporte lo mejor de la gastronomía de su tierra, así como un toque cosmopolita e internacional.

Los diferentes menús que se sirven a bordo serán elaborados de forma conjunta por los cocineros, es decir, no habrá uno preparado sólo por Roncero y otro por Freixa, por ejemplo. De la primera lluvia de ideas del singular cuarteto resultaron ganadores platos tan apetecibles como la Ensalada de patatitas con ventresca de bonito, anchoa ahumada y vinagreta de vinagre balsámico al Pedro Ximénez, el Muslo de pintada relleno de setas y castañas con su jugo y pera al vino tinto o la Corvina salvaje con salsa de naranja y azafrán, salteada junto a hortalizas frescas. El postre es la única parte del menú en la que no se ha producido ningún cambio, ya que será Paco Torreblanca el que se encargue de los dulces.

A bordo. Conscientes de las limitaciones logísticas que supone calentar y servir la comida en un avión, los cuatro cocineros coinciden en afirmar que la clave del éxito del proyecto será la elección y la presentación de la mejor materia prima española. "En el nuevo modelo va a ser protagonista la excelencia del producto, tanto fresco como elaborado, pero de proximidad. Que sea de mercado, como el que se compra cada mañana. Lo mejor de cada temporada, en el avión", explica Ramon Freixa. Los cuatro se interesan por los ingredientes, pero también por los puntos de cocción idóneos, con el objetivo de que el producto sufra lo menos posible en su traslado desde las cocinas que Iberia tiene cerca del aeropuerto de Barajas hasta la del interior del avión.

Según Dani García, "el reto final es lograr sinergías entre la cocina del restaurante y la cabina del avión, ofrecer la misma experiencia premium que servimos a diario en nuestros locales en un ambiente muy diferente. Y por qué no, que el pasajero se olvide de que está en un avión". No se quiere dejar nada al azar, de ahí que los cuatro cocineros también se encarguen de cómo se ofrecen sus menús. La composición de los platos, la vajilla y el servicio es también importante para ellos. "Forman parte de un ritual que hace del acto gastronómico, más que una necesidad, una experiencia hedonista, única e inolvidable", explicaban los expertos a las tripulaciones en las diferentes sesiones de formación que han tenido con ellos los últimos meses. "Es muy importante el trabajo en equipo. Nosotros somos expertos gastronómicos y conocemos la técnica y la materia prima, pero son los auxiliares de vuelo quienes mantienen el contacto con el cliente y los que nos pueden transmitir sus exigencias y sus expectativas. En decir, son el equipo de sala de un restaurante".

Con futuro. La idea de la aerolínea española es que el trabajo de su comité de sabios se implemente también en los vuelos europeos y nacionales, aunque aún no ha fijado una fecha para ello. Además, se ha marcado como objetivo virar de forma paulatina hacia un modelo diferente, más allá del menú de pasta, carne y pescado. "Estamos en una fase de aprendizaje, queremos comprobar hasta dónde podemos llegar", dice Paco Roncero. "Tenemos unas ganas tremendas de que el proyecto sea un éxito, ya que nos permite cuestionarnos qué ocurre cuando volamos, cómo queremos comer, qué sentimos a bordo...", añade Toño Pérez.

Se van a tomar dos años para ello, el tiempo mínimo que les pidió la compañía para embarcarse juntos en este proyecto. Mientras, en los próximos meses se servirán platos como la Paletilla de cordero al horno, jugo del asado con vino tinto, canela y melocotones salteados con perejil; o el Lomo de bacalao con salsa verde y salteado de hortalizas con tallarines de sepia.


Arriba, Paletilla de cordero al horno y jugo del asado con vino tinto y canela y melocotones salteados con perejil. Abajo, Lomo de bacalao con salsa verde salteado de hortalizas con tallarines de sepia.

8 de junio de 2011

Vic apuesta por la trufa para su salchichón

La Casa Riera Ordeix lleva desde 1852 elaborando el emblemático salchichón de Vic. Expertos en embutidos, esta familia, que va por quinta generación, trata de especializarse como firma de productos para sibaritas. Su estrella es el salchichón trufado, realizado con jamón y magro, junto a trufa negra natural, sal y pimienta. Se comercializa en piezas de 800 gr aproximadamente. Se presenta con un doble cosido, que mantiene el sabor intacto. Desde 66 €/kg.

7 de junio de 2011

El paraíso está en Antigua



Tras una profunda remodelación de 20 millones de euros, el resort Jumby Bay está llamado a ser la auténtica referencia del lujo en el Caribe. Situado en una isla privada de 1,21 km2, a poca distancia de Antigua, cumple todos los requisitos que se esperan de un paraíso tropical: playas de arena blanca, aguas turquesas, palmeras, un pequeño puerto de madera y un clima perfecto durante todo el año.

Perteneciente a la cadena Rosewood, cuenta con 28 suites (todas con vistas aseguradas al mar), así como varias villas con piscina privada (en total, hay 11 piscinas en el complejo, todas diseñadas con efecto de agua 'infinita'). Además de un spa completo que ofrece tratamientos individuales y en pareja, un punto fuerte de este resort es la gastronomía. Cuenta con cuatro restaurantes. Uno de ellos, mediterráneo, en una villa que recrea la Toscana; aunque el rincón estrella es The Kitchen, en la que el huésped come en una mesa privada un menú degustación personalizado que se cocina a su vista, con explicación del chef. A partir de 720 €/noche.

6 de junio de 2011

Tom Ford revive la era pop

A simple vista parecen las mismas gafas que lucían las míticas azafatas del programa 'Un, dos, tres...', pero se trata de la nueva colección del diseñador Tom Ford. El americano traslada la estética de gafas de sol XXL a las de vista, con monturas de pasta gruesas y sin apenas detalles (salvo la T metálica invertida en los laterales). Aún así, huye de comparaciones con décadas pasadas: "La idea es evitar dar una imagen 'retro' y tener siempre un aspecto completamente moderno", ha asegurado. Están fabricadas a mano y las de la imagen cuestan 270,60 €.

3 de junio de 2011

Gafas Ralph Vaessen

La parka también se luce en verano

Pocos asociamos este tipo de prendas con los meses de calor, pero la firma italiana Marina Yachting se ha propuesto dinamitar nuestros esquemas con un modelo de parka ultraligero. A simple vista, parece una tradicional, con sus típicos cierres de madera y grueso algodón trenzado, pero está confeccionada con un algodón que permite la transpiración, tanto exterior como el forro. Cuenta con capucha y varios bolsillos, así como se ajustan las mangas. A partir de 390 €.