22 de julio de 2011

Caña alta en verano

La división entre moda de invierno y de verano es cada vez más difusa. Buena prueba de ello es la inclusión en las colecciones estivales de las grandes firmas de las botas de caña alta, las que llegan hasta la rodilla e incluso a veces, como es el caso de las famosas mosqueteras a medio muslo. Estas piezas suelen remitir a invierno, pero los directores creativos las han adaptado al calor con materiales y confecciones frescas como el trenzado. Es el caso de Gucci, cuyos artesanos han realizado a mano un impresionante trabajo con cientos de tiras de cuero. Con 35 centímetros de alto y 15 de tacón, una cremallera en la parte trasera permite calzarse las botas que ilustran esta página.

Del mismo modo, Manolo Blahnik ha incluido este tipo de calzado en su colección Botánica. El genio canario ha superpuesto grandes flores de ante para crear un mosaico que permite respirar a la pierna mientras anda sobre un tacón de 10,5 cm. La misma altura imposible que Emilio Pucci ha escogido para unas botas–stilettos con un soberbio trabajo artesano que incluye piel de cocodrilo, cordonaje de más de 40 cm, pequeños remates y cintas a modo de decoración y punta abierta.

Los diseñadores españoles también han incluido la bota de caña alta. Es el caso de Úrsula Mascaró, en cuya colección de verano destacan los de piel de pitón. En este caso, el tacón es más bajo y grueso; pero igualmente sólo para mujeres con piernas de vértigo.

14 de julio de 2011

¡Que llueva!



¿Es posible enamorarse de un paraguas? Según mi madre, por supuesto. Pocas personas conozco que tengan más paraguas que ella, y para vivir en una ciudad en la que los días de lluvia son escasos, tiene bastante mérito que más o menos termine usándolos todos a lo largo del invierno y la primavera. Gracias a Burberry, empiezo a entenderla un poquito, porque ha sido ver su colección de este complemento para el próximo otoño y caer rendido a sus pies. ¿Quién me regala el de color rojo?

8 de julio de 2011

Un Monogram personalizado

Los clientes de Louis Vuitton conocen bien el servicio de personalización que ofrece la manufactura en prácticamente todos sus productos. Desde la fundación de la maison en 1854, los identificadores de las maletas se graban con la técnica hot stamping (que consiste en la impresión de las iniciales del cliente sobre la piel mediante presión y a muy alta temperatura). También ha superado el siglo de vida la posibilidad de que los artesanos pinten a mano iniciales y bandas de color sobre la lona (disponible aún hoy en baúles y maletas rígidas, con la finalidad no sólo de identificar el equipaje y los accesorios, sino también de crear lo que ahora llamaríamos marca personal).

Actualmente, el servicio de personalización también cubre los bolsos de lona blanda. Bajo el nombre de Mon Monogram, ofrece la posibilidad de estampar las mismas líneas e iniciales, pero mediante un sistema que aplica el color en la lona antes de ensamblar las piezas.

Previo a adquirir el bolso, y a través de un sencillo programa de simulación integrado en la web de Vuitton, el comprador puede elegir si prefiere las franjas centradas o en un lateral, así como con o sin iniciales y los dos colores que quiere usar en su pedido. Al escoger entre 17 tonos y de una a tres iniciales (incluye letras, números y símbolos), las combinaciones posibles superan los 200 millones; y pueden encargarse sobre el bolso Speedy, en todos sus tamaños; la bolsa de viaje Keepall, la maleta con ruedas Pegase o el bolso Neverfull (este último, sólo se puede adquirir en las boutiques de la firma y se escoge también el color de su interior).

Las bandas y las letras aguantan inalterables tantos años como la lona en sí y se trata de un proceso irreversible. El precio de cada producto aumenta alrededor de un 25% si se opta por la personalización (la maleta Pegase 45, por ejemplo, pasa de 1.700 € a 2.170 €; y el Speedy 25, el de la imagen central, de 495 € a 690 €). El cliente ha de esperar cuatro semanas antes de poder lucir su bolso.

6 de julio de 2011

Sushi en el Bernabéu

El estadio Santiago Bernabéu se vuelve un espacio cada vez más multidisciplinar. Hace unas semanas abrió allí sus puertas Zen Market, un restaurante asiático llamado a convertirse en el nuevo sitio para ver y ser visto en Madrid, con capacidad para 250 comensales y con una decena de reservados que le permitirán degustar interesantes platillos con vistas al césped y graderío del recinto. Todo ello, en un local decorado con bastante cuidado con muebles y detalles chinos y japoneses, tratando de imitar la atmósfera de Shanghai en los años 20 y bajo la dirección de Nacho García de Vinuesa (el restaurante cuenta con piezas de alto valor histórico traídas de Asia, entre las que destaca un imponente busto de Mao o una amplia colección de leones de piedra).

La cocina trata de fusionar lo japonés con lo chino y lo vietnamita, con platos de raciones contundentes pero no exageradas. Además, se ofrece la oportunidad de elegir entre diferentes menús degustación. Por precios que oscilan entre los 35 y los 45 €/persona, se puede optar por una cena japonesa, cantonesa o mezcla de ambas. Si se decide por la primera, o por pedir a la carta entre su amplia variedad de sushi, maki y sashimi, no deje de añadir a la cuenta un poco de dim-sum. Pocas veces habrá probado en España uno mejor hecho, cocinado y servido al momento y con el sabor intacto.

A pesar de ser un restaurante asiático, en Zen Market se cuida también el paladar con una bodega de más de 350 referencias. El sumiller le ayudará a escoger qué tinto nacional o extranjero le va mejor a un tartar de atún y tobikki negro o a unos noodles con bogavante, dos platillos que el restaurador Roger Zen ha creado para su nuevo establecimiento, en el que no falta el pato laqueado.

Para los noctámbulos, cuenta con un espacio dedicado a los cócteles y las copas, en las que poder finalizar la jornada en un ambiente tranquilo. Se accede del mismo modo que al restaurante, por la puerta 20 del estadio, subiendo tres pisos en ascensor y siendo recibido por dos grandes tanques de agua en el que nadan inquietantes medusas.

5 de julio de 2011

Medicina antioxidante

El 6 de agosto de 1945, Hiroshima sufrió la devastación de una potente bomba nuclear, cuyos mortales efectos afectaron a seres vivos a más de un centenar de kilómetros a la redonda. Sin embargo, en pleno centro de la ciudad japonesa, se encontraba un árbol que, para sorpresa de todos, resistió incólume los efectos de los neutrones. "Se trata de una variedad muy especial: un gingko. Estaba a apenas 500 m de donde cayó la bomba y la razón por la que sobrevivió fue su riqueza en antioxidantes", explica el doctor francés Luc Montagnier (Chabris, 18 de agosto de 1932), premio Nobel de Medicina en 2008 por ser el primer científico en aislar el virus VIH y cuyas líneas de trabajo actual se centran, en buena medida, en el campo de los antioxidantes, concretamente en su uso como complementos nutricionales.

Junto a los Laboratorios Osato (Japón), ha investigado el poder de la papaya fermentada y su aportación a las defensas de nuestro organismo. Ambos desarrollaron Immun'Âge, un suplemento alimenticio en polvo que refuerza los glóbulos blancos como pocos, ya que esta fruta es una de las más ricas del mundo en antioxidantes. Sin embargo, el francés no quiere que este producto, que en España se distribuye desde hace apenas un año, sea un nutricosmético más: "Debería recetarse, porque, aunque no es un medicamento como tal, tiene unas propiedades y beneficios que deben formar parte de un tratamiento asistido por profesionales. No se trata de cuantos más sobres, mejor, sino de que un doctor adapte los suplementos a cada paciente, según sus necesidades".

DIETA. No hay que esperar a padecer una enfermedad que afecte a nuestras defensas para beneficiarse del poder de los antioxidantes. "Aunque no nos demos cuenta, el estrés al que estamos sometidos a diario afecta a nuestro organismo, de ahí que el futuro de la Medicina pase más por la prevención que por la cura, un concepto arraigado desde hace siglos en Oriente. Para ello, nada como enriquecer nuestra dieta con alimentos que poseen propiedades defensivas", explica el doctor. En esa lista se encuentran, sobre todo, hortalizas y frutas como la papaya, el tomate, las uvas o la col. Esta última es, junto al aceite de oliva virgen, uno de los alimentos más sanos del mundo.

Mientras el primero es rico en ácidos oleicos, que hace a las células más resistentes ante la agresión de los radicales libres (contaminación, rayos ultravioletas, agentes nocivos...), el segundo, en todas sus variedades, posee un amplio cóctel de antioxidantes: isotiocianatos, vitamina C, quercitina... El kimchi, el plato nacional de Corea, consistente en col fermentada con pimentón y que en el país asiático acompaña desayunos, almuerzos y cenas desde hace siglos (como en España el pan), es para muchos expertos el responsable de la buena salud de la que han gozado tradicionalmente en esa región.

Además de limpiar los intestinos gracias a su ácido láctico, contiene una gran cantidad de vitamina C y carotenos, así como proteínas, carbohidratos, calcio y vitaminas A, B1 y B2. Nada que envidiar a la mejor dieta mediterránea.

SIN RIESGOS. Aunque no es un régimen alimenticio, una dieta rica en antioxidantes permite, al tiempo que fortalece nuestras defensas, adelgazar. "Se trata de estimular el estómago con alimentos sanos y algo de ejercicio", explica el doctor, que no ve con buenos ojos otro tipo de dietas como la Dukan, que promete perder peso gracias a cuatro pasos en el que durante el primero sólo se ingieren proteínas. Creada por el nutricionista Pierre Dukan, no cuenta con el visto bueno de la Agencia de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, y tampoco Montagnier la ve con buenos ojos: "No es un buen sistema y no lo recomendaría".

El Nobel francés no se ha librado de la polémica que rodea a todo lo relacionado con la nutrición y la medicina natural. La recomendación que hizo de la papaya fermentada a enfermos de sida, como herramienta para mitigar la toxicidad derivada de los retrovirales (entre otros, el deterioro del hígado), no fue apoyada por buena parte de sus colegas occidentales, que echaban de menos estudios clínicos que probaran la inmunoestimulación de la fruta y no sólo in vitro. Esta investigación aún llevará un tiempo (el galo trabaja en ella en China y Japón). Son también muchos los expertos que creen que terminará probando sus teorías a todos los niveles.

El mismo Montagnier reconoce que aún quedan muchos pasos que dar. "Es importante que la ciencia investigue los agentes infecciosos, la oxidación del organismo y estandarice parámetros para encarar ambos", afirma. Con una raza humana cada vez más longeva, preocuparse por el envejecimiento y su consecuente exposición a diferentes enfermedades provocadas por la edad y el debilitamiento corporal es esencial, según el premio Nobel, para asegurarnos una vida sana y duradera.

Relax y defensas fuertes. La entrevista con Luc Montagnier tuvo lugar en el hotel clínica Sha Wellness de El Albir (Alicante). Este centro balneario de lujo ha incorporado en su oferta el suplemento nutricional Immun'Âge, fruto del trabajo del investigador francés con un laboratorio japonés y que toma como base la papaya fermentada. "Es importante que la ciencia investigue los agentes infecciosos, la oxidación del organismo y estandarice parámetros para encarar ambos", afirma. Con una raza humana cada vez más longeva, preocuparse por el envejecimiento y su consecuente exposición a diferentes enfermedades provocadas por la edad y el debilitamiento corporal es esencial, según el premio Nobel de, para asegurarnos una vida sana y duradera.