30 de septiembre de 2011

El color del otoño

Si hay un mundo en el que la cromoterapia se ha elevado a rango de ley, éste es el de la moda. El estudio psicológico de cada color, la obtención de matices, sentimientos y acciones a través del tintado de telas y cueros, es asignatura fundamental para cualquier diseñador que se precie.

Estudiosos de la antropología de la moda resumen en dos los motivos por los que se usan los tonos brillantes y vivos en los meses más fríos. Por un lado, reflejar una época de felicidad y bonanza económica. Por otro, sembrar optimismo, maquillar las sombras de un tiempo difícil. Este otoño, en el que presenciamos un auténtico estallido de color en las colecciones de complementos masculinos, con un predominio desaparecido hace años de amarillos, rojos, azules eléctricos y naranjas, la razón es más bien la segunda.

Pero también se trata de un contrapunto a una sastrería clásica que ha querido apostar por conjuntos grises y oscuros (tanto en azules marinos como en negro). Hay, por un lado, una reivindicación de la sobriedad, con la idea de lograr una imagen de ejecutivo templado, de empresario que encara la crisis con parámetros clásicos de esfuerzo. Pero, al mismo tiempo, éste debe huir de una imagen excesivamente luctuosa, de ahí que sea necesario completar el look con elementos coloridos y brillantes. Un cinturón rojo, unos zapatos amarillos o una corbata naranja son contrapuntos perfectos a un tres piezas azul de raya diplomática. Un paraguas corinto, una bufanda fucsia o un portafolio añil aportan modernidad y estilo a un ejecutivo que pasea con un abrigo largo gris oscuro.

No hay firma que no se haya sumado a esta tendencia: desde Louis Vuitton, que estrena el estampado Damero en rojo eléctrico, a Zilli, que tiñe la piel de cocodrilo en media docena de tonos. Unas prendas dependen de otras. No se trata de ir vestido como un arcoíris andante. El uso del color debe ser comedido, a ser posible liso y sin mezclas. Para ello, habrá que vestir piezas con tonos básicos, que no compitan entre ellas. Ante la duda, mejor abstenerse. En este caso, menos color, es más.
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