3 de octubre de 2011

A gusto del joven lord

En febrero de 1923, el noble británico Lord Carnarvon es la primera persona en admirar el sarcófago del faraón Tutankamón. A pesar de ser invierno, el calor en el desierto egipcio obligaba a vestir prendas ligeras. Para ello, guardaba en su equipaje un traje clásico de explorador de Norton & Sons, una sastrería de Savile Row que desde su fundación, en 1821, confeccionaba prendas a medida para la alta sociedad londinense. La firma se especializó en trajes de telas ligeras, pensados para los que viajaban a las colonias africanas y asiáticas, así como en cortes algo más modernos de los que imperaba en la época a gusto de las jóvenes generaciones de lores, que acudían a su tienda del número 16 de Savile Row en busca de patrones diferentes. Entre sus clientes, destaca un joven Winston Churchill, que encargaba allí todo su armario, así como Wilfred Thesiger, el último gran explorador británico, y Lord Mountbatten, el último virrey de India.

Los años 60 son el comienzo de una debacle que casi le cuesta la desaparición a la sastrería. Ya sin la familia Norton al frente, un anuncio de venta en el Finantial Times fue su salvación. Era el año 2005 y un por entonces estudiante de MBA llamado Patrick Grant lo lee y decide reunir los fondos suficientes para adquirir la firma bicentenaria. “No tenía ni idea de costura, pero quería profundizar en ese sector”, afirma. Y vaya si profundizó. Actualmente, este empresario de 39 años es el responsable de un conglomerado de firmas como E. Tautz & Sons, Hammond & Co. o Reynard & Co., todas ellas afamadas casas de Savile Row y que le valieron en 2010 ser galardonado en los British Fashion Awards, los premios más importantes de la moda británica.

Su labor en Norton no se limitó a la gerencia, con apenas un sastre en plantilla, Grant hizo de todo, desde ayudar a almacenar a recibir a los clientes. "Cuando comenzamos, éramos capaces de hacer un máximo de 200 trajes. Hoy superamos los 300 e incluso visitamos dos veces al año Nueva York para que nuestros clientes norteamericanos no tengan que desplazarse hasta Londres a tomarse medidas". En el viejo local hay muestras de más de 8.000 telas a elegir. "Es el primer paso cuando llega alguien a encargar un traje: elegir el color y el material, aunque la mayoría ya llega con una idea clara de lo que quiere. Seguidamente vemos detalles como el número de botones, los bolsillos y su estilo, el corte y talle de cada pieza… Se toman más de 30 medidas para evaluar las posturas y el cuerpo del cliente y, una vez anotadas, comenzamos a cortar y coser. Se necesitan entre tres y cuatro meses de trabajo antes de poder servir el traje al cliente", explica. Como es habitual, el precio, a partir de 3.700 € aprox., dependerá del tejido escogido. También en lo que respecta a camisería a medida, con más de 2.000 telas entre las que elegir y que cuestan alrededor de 225 €.

La seña de identidad de Norton & Sons es el cuidado de cada detalle. "Partimos de proporciones clásicas y nos concentramos en los hombros, introduciendo una fina cuerda en su interior que le da definición. También en la cintura, para crear una silueta delgada", explica Grant. "El secreto es conseguir que el traje adule al cliente, que éste se vea tan bien como sea posible", concluye.
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