17 de octubre de 2011

¿Masculinas, femeninas o mixtas?

No lo podemos evitar. Como humanos que somos, respondemos a los impulsos, los mismos que nos hacen comprar un objeto porque es bonito o huele bien, independientemente de su efectividad o de que lo necesitemos. En el caso de la cosmética, cuántos hombres no han sentido curiosidad por probar esa crema que se escondía en el frasco de aspecto lujoso que tiene su esposa en el baño y que, además, le dejaba la piel tan suave. Son muchos los que, a escondidas o a la vista, se cuidan con productos a priori formulados sólo para ellas. Lo que no saben estos particulares ladrones caseros es que la mayoría de las fórmulas de esos productos son también efectivas en la piel masculina.

Salvo los exclusivos de cada sexo (anticelulíticos, los de afeitado...) son añadidos como el perfume o el diseño del envase lo que restringe la crema sólo a ellas. "Un dermatólogo va a prescribir exactamente lo mismo a un hombre y a una mujer que quieren combatir con cosmética el envejecimiento cutáneo", dice Pedro García Maggi, fundador de la firma Skeen, a la venta en España en Sephora y cuyos productos, que se pensaron en un principio para ellos, son hoy demandados por muchas mujeres. "Las diferencias existen, pero son mínimas y anecdóticas. La piel del hombre es un poco más gruesa, menos de la mitad de un milímetro; generalmente más grasa por la testosterona, y consume un poco más de nutrientes y oxígeno. A la hora de formular tratamientos eficaces, no son diferencias relevantes", prosigue.

Esto se nota sobre todo en el sérum, la crema que se aplica antes que la hidratante. La marca Lancôme es buen ejemplo de ello. Vissionaire, su novedad de este otoño, es una crema cuya fórmula, con una molécula descubierta por los laboratorios de la marca, puede ser indicada para el hombre. De hecho, la firma cuenta con una línea antiedad hidratante que podría combinarse perfectamente con este producto: Rénergy 3D, un tratamiento con efecto antiarrugas, o Age Force Soin, para combatir líneas de expresión.

El uso unisex de las cremas no quiere decir que las marcas vendan humo con sus productos masculinos. En el caso de Shiseido Men, por ejemplo, "las cremas están desarrolladas con fórmulas fruto de una investigación basada en la fisiología y los niveles celulares de la piel masculina", explica Ainhara Viñarás, directora de Márketing de la firma. Su primer producto masculino fue Flowline, un anticaída formulado en 1905. Desde entonces, llevamos más de un siglo con cosméticos diferenciados por sexos.
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