4 de octubre de 2011

Un panal de 14 quilates

La abeja imperial fue uno de los emblemas del Imperio de Napoleón. Uno de los perfumistas de la corte, Pierre-François-Pascal Guerlain, la incluyó en los frascos de la emperatriz Eugenia y, desde entonces, mediados del siglo XIX, también hizo suyo este símbolo. Hoy la firma lo mantiene vivo en piezas que unen perfumería y joyería como Le secret de la reine (El secreto de la reina), una pieza que puede utilizarse como broche o colgante, y que ha sido creada en cristal de roca y platino, adornada con diamantes que suman algo más de 14 quilates y que le convierten en el frasco de perfume más caro, a partir de 300.000 €. Disponible bajo pedido, necesita de 500 horas de trabajo. Una suave presión en el diamante en pera que adorna su pecho abre las alas difundiendo el perfume que oculta en su interior. Puede ser el que eliga el cliente, pero Guerlain ha creado uno que recrea los olores de los campos de flores en los que liban estas abejas: mimosa, azahar, jazmín…
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