4 de noviembre de 2011

El aroma privado de los D'Ornano

Durante años, los hombres de la familia D'Ornano encargaban a un maestro perfumista de la Costa Azul francesa la realización de una fragancia única y exclusiva para su uso privado. El pedido llegaba a París en grandes frascos de aluminio y contenía en su interior una mezcla de limón, bergamota, lirio, jazmín... una alquimia fresca que era la fragancia de cabecera de Hubert d'Ornano, fundador y presidente de Sisley, y de su hijo Philippe, director general y de Desarrollo Internacional. Fue éste último el responsable de que ese aroma tan especial traspasara el ámbito privado.

Para ello, partieron del mito clásico de Ícaro. El personaje alado prestó su nombre y los perfumistas de la casa se encargaron de enriquecer la fórmula original con semillas de zanahoria, té naranja, sándalo y, sobre todo, lentisco. En esencia y absoluto, este arbusto mediterráneo es la columna vertebral de un aroma con el que Sisley se estrena en el universo de la perfumería masculina.

De este modo, la firma francesa confirma su apuesta por conquistar al hombre. Hace un año presentaba Sisleÿum, un tratamiento antiedad y balsámico que, por primera vez, diferenciaba entre piel seca y normal en el ámbito masculino. Ahora, hace lo propio con el perfume. "Teníamos muchos clientes masculinos que usaban los tratamientos de Sisley y que nos pedían productos específicos para el hombre. Con estos dos productos no sólo respondemos a esa demanda, sino que los simplificamos para que su uso se ciña a una única crema y un sólo gesto", explica Philippe d’Ornano, que confía en que estas dos referencias sean también la puerta de entrada de nuevos clientes masculinos a sus líneas de tratamiento específico: antiojeras, solares... "No queremos vender una idea de márketing, sino una calidad real demostrable, que estén seguros de que van a conseguir resultados con nuestras cremas", explica. Su herencia familiar no le permitiría ir en otra dirección. Nieto del fundador de Lancôme e hijo del creador de Orlane y Sisley, sabe que lo único que cuenta son los resultados.
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