30 de noviembre de 2011

Estilo colonial en Tenerife

En 1945, las islas Canarias no eran aún un destino turístico de masas. Los pocos que se podían permitir unas vacaciones en España eran familias adineradas que, a su vez, demandaban unos servicios de lujo a la altura de su clase social. Francisco García Escámez e Iniesta, por entonces capitán general de la región, sabedor de que en Santa Cruz de Tenerife hacía falta un establecimiento que ofreciera dicho nivel de lujo, se puso como objetivo crear este espacio exclusivo. Nace así el proyecto del Hotel Mencey, que abre sus puertas en 1950 financiado con los impuestos especiales que el Mando Económico aplicaba a los productos importados que llegaban al puerto de Santa Cruz. Sus 303 habitaciones acogieron durante décadas a la familia real española, así como a personajes de la talla de Richard Burton, Sofía Loren o Elizabeth Taylor.

En manos de Iberostar desde 2009, cerró sus puertas durante los últimos 20 meses para acometer una ambiciosa reforma que devuelva la elegancia y la exclusividad de la que disfrutó en décadas pasadas. El principal cambio ha sido el número de habitaciones, que se ha reducido a 261 (se han eliminado las individuales). Esto ha permitido ampliar el número de suites a 52. En éstas se han recuperado algunos muebles antiguos, que han sido remozados, y se han añadido otras piezas que mantienen el estilo de los años 40 y 50, con aire colonial. Destaca la Suite Real, que conserva su estilo labrado tras 60 años alojando a importantes e influyentes personalidades. Con 165 m2, está decorada con exquisitos objetos antiguos que han sido restauradas para la estancia.

Otra de las novedades es el spa de 2.000 m2 que ofrece un circuito termal completo (terma, baño turco y flotarium, pediluvio, duchas especializadas, pileta fría, jacuzzi…), piscina exterior de natación, cabinas para tratamientos y dos pistas de pádel. Además, se ha duplicado la superficie de los jardines, que alcanzan ahora los 6.680 m2 de zonas verdes.

Su exterior y atrio central son los elementos que menos han cambiado, ya que mantienen el espíritu colonial típico de Canarias, con un soberbio trabajo artesanal en madera para ventanas y balconadas. Qué mejor marco para acoger el restaurante gourmet Los Menceyes, con una cocina basada en platos locales e internacionales y que cuenta con varios reservados. Un enclave que vuelve a colocar a Tenerife en el mapa del lujo.
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