30 de diciembre de 2011

El estilo del campo se vuelve urbano y 'trendy'

El amante de lo ecuestre localiza en Viena y en Jerez de la Frontera los epicentros de la hípica clásica. En ambas ciudades, la cultura del caballo y la elegancia que rodea a este animal está presente en el vestir y en los acontecimientos sociales. En el caso de la localidad andaluza, además, hay un componente campero que ha conseguido crear un estilo de moda muy particular, influenciado por las familias bodegueras británicas que se asentaron allí en el siglo XIX, y que se ha adoptado no sólo en el campo andaluz, sino también en el resto de España.

Con estas raíces nace a finales de 1997 la firma de moda T.Ba, de la mano de las jerezanas Mercedes y Fernanda López de Carrizosa. Su objetivo es crear piezas únicas. Tomando como referencia la tradición del mundo de la caza y de la hípica, incorporan líneas más modernas, detalles preciosistas y materiales poco habituales. Y todo ello sin restar funcionalidad a las prendas.

El nombre de la firma es una adaptación de teba, la chaqueta de punto del mundo de la caza cuya adaptación para mujer protagonizó su primera colección de punto y que significó para las hermanas todo un éxito de ventas. "A pesar de que era un tejido muy popular, no se hacían prendas de ese estilo", explica Fernanda (31 de diciembre de 1970). Ella es la responsable del área comercial de la firma. Mercedes (7 de marzo de 1968), en cambio, se encarga de la parte creativa: "Cada colección arranca a partir de lo que nos apetece hacer, de aquello que nos gustaría vestir a nosotras", explica esta amante confesa del terciopelo a la que le encanta añadir siempre un toque de este material en todas las prendas. "Pretendemos conseguir un estilo al que llamamos country-chic. Hemos nacido en el campo, nos apasiona la hípica y la caza, pero también nos gusta la ciudad. Vivimos desde hace muchos años en Madrid y el reto era unir ambos mundos", sigue Mercedes.

A pesar de haberse convertido en un negocio que mueve alrededor de 1,5 millones de euros (facturación de 2010), las hermanas no quieren perder la parte divertida e ilusionante que les llevó a fundar la marca. Para ello siguen trabajando con mimo, por ejemplo, el desarrollo de los forros, una de las cuestiones a las que Mercedes dedica más tiempo. "Buscamos tejidos exclusivos que nos permiten conseguir prendas únicas. No compramos todo en ferias. Nos gusta rebuscar, hablar con talleres artesanos muy pequeños, indagar hasta dar con el botón exacto que queremos y que nuestro botonero nos lo haga para cada pieza".

Beneficios. Con esta estructura, la firma realiza colecciones pequeñas (alrededor de 500 piezas por modelo de chaqueta). Sin embargo, la diversidad de tonos y materiales está a la altura de marcas con una producción mayor. “Presentamos hasta 22 colores de lana de tweed, ocho terciopelos diferentes, lanas, algodones y sedas. En total, unos 40 tejidos están presentes en cada colección”, explica Fernanda.

La producción se realiza en talleres familiares repartidos por toda la Península (Talavera de la Reina, Granada, Córdoba...). Este año alcanzaron la cifra de 20.000 piezas confeccionadas, reflejo de un éxito que les ha llevado a crecimientos medios anuales del 22% y beneficios desde el primer año. "Ahora hemos ampliado la línea de complementos con elementos como los pañuelos de seda, pero la base del negocio sigue siendo la sastrería, con ejemplos como el blazer urbano que permite perfectamente saltar a caballo", explica Mercedes, para la que esta chaqueta es una declaración de intenciones: "Hemos demostrado que lo funcional puede ser favorecedor".

Las jerezanas han cruzado fronteras cosechando las mismas felicitaciones que en España. Actualmente, boutiques de referencia como Cordings (Londres), Beretta Gallery (Nueva York) o Maison Binet (Bruselas) venden sus prendas. Incluso han recibido ofertas de firmas de caza como Purdey o la propia Beretta para que colaboren en la realización de sus colecciones de prêt-à-porter, algo a lo que se han negado. "Valoramos mucho nuestra independencia y queremos crear sólo bajo nuestro sello", explica Fernanda.

Exclusividad. Este 2011, la pieza estrella ha sido un corpiño de tweed, así como una colección cápsula de bolsos confeccionados en pieles exóticas como la de antílope (a partir de 235 €) o la de elefante (se han realizado tres unidades, con un precio de 1.500 €). La distribución sigue siendo en tiendas multimarca –"No se sirve lo mismo a dos tiendas en la misma ciudad, ni siquiera en Madrid"–, pero el pasado mes de agosto abrieron en plena milla de oro de la capital el que es su primer espacio propio. En sus 120 m2 es posible encontrar uno de los elementos más característicos de T.Ba: los sombreros, que realizan a mano en Austria un padre y su hijo, propietarios de un taller cuyo nombre y localización prefieren mantener en privado.

El próximo objetivo es consolidar la marca, "que se nos considere una firma completa". Para ello, piensan seguir ofreciendo prendas como las que crean con lana 500, un tejido tradicional más pesado de lo habitual y que aporta una caída única a las chaquetas.
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