16 de diciembre de 2011

Una Navidad de circo

La relación entre Louis Vuitton y el mundo del circo nace prácticamente con la fundación de la firma francesa, a finales del siglo XIX. Muchos fueron los artistas que confiaron al maletero sus artilugios, vestidos, atrezo y herramientas, que viajaban a buen recaudo por toda Europa, de ciudad en ciudad. Monsieur Vuitton y su familia eran unos enamorados del espectáculo circense, especialmente del que practicaban magos, escapistas e ilusionistas, en cuya labor era esencial un baúl o una caja vacía.

Ninguno estimuló tanto a los propietarios de la firma como Houdini. La fama del escapista húngaro inspiró a George Vuitton (segunda generación), que en 1890 diseñó y patentó su propia cerradura de cinco ranuras para que ni el artista pudiera forzarla. Con sus maletas "impenetrables", se dio cuenta de que tenía ante sí un reclamo publicitario de primera magnitud. En marzo de 1905, aprovechando que Houdini actuaba en París, le desafió con un anuncio en prensa: "Supongo que la maleta que usa para sus experimentos ha sido diseñada para su propio interés. Por favor, déjeme que le desafíe a salir de un baúl realizado por mí mismo y cuyos clavos han sido clavados por mi personal, quien además le atará con una soga una vez haya entrado. Si teme hacer frente a este experimento en público, le ofrezco la posibilidad de que sea en privado. La intención es que el baúl no sea destruido", publicó. Todo apunta a que el artista aceptó el reto, incluso se fijó un día para llevarlo a cabo: el 6 de marzo; pero si éste llegó a celebrarse o no y su resultado es un secreto que Houdini y George Vuitton se llevaron a la tumba.

Este mes de diciembre, la firma maletera rememora esta historia y otras del mundo del circo vistiendo sus escaparates con recreaciones de espectáculos propios de este arte. Destacan grandes rombos arlequinados que decoran elefantes, trapecistas, conejos, chisteras con palomas... en complejas posturas que evocan el mayor espectáculo del mundo.
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